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15 marzo 2025

(₸X) MI DISOCIADO SER (Versos de orate)


“CANTE JONDO”

PRIMERA PARTE. Lento.

Ni sí, ni no.
Ni no, ni sí.
Pienso. ¡Leches!.
Clase. Curso.

¿Sí o no?.
¿No o sí?.

Oh, no, no.

SEGUNDA PARTE. Allegro.

Te comprendo.
No ..., si te comprendo.
Sí ...No, si te comprendo.

No te entiendo.
No te comprendo.
Ni me entiendes
ni comprendes.

Nueve, ocho, siete ...

Sí, te comprendo.
No me entiendes.
No te comprendo.
Ni me entiendes
ni te entiendo.

Cero, un, dos, tres ...

TERCERA PARTE. Vivaccio.

Ja, ja, ja y ja
¡Ingenuo!. Psssss.
Nada: ¡mierda!.

Ja, ja, ja ...
Sinceridad. Ja.
Tonto, ingenuo.

Adiós. Psssss.
Nada. No. Fin. Auuu.
( Suena una sirena )

Barcelona. Mayo de 1972

Ilustración de Augusto E. López Calvo

RISA SIN SENTIDO

Me río de mi existir.
Me río de mi llorar.
Me río de mi risa
y de mis actos.

Me río de mi sufrir
de mi falsedad
y de mis penas.
Me río de mi soledad
y su medicina.
Me río del amor
de calambres y flechazos.
Me río de mi dolor
de mi gozar.

Me río de la amistad
de la ambición
la avaricia y la riqueza.
Me río de la posesión.
Me río de la ciencia
la memoria e inteligencia.
Me río de los mandones
de gimnastas y ligones.

Me río del dinero
de todo el oro y la plata
del hipócrita y del sincero
del afeitado y del barbas.
Me río del mundo entero.

Me río de la prensa
del abanico de ilustres damas.
Me río del mundo entero
Me río de feas y guapas
del pueblerino y del fino.

Me río del gobierno
y sus ciudadanos sumisos
de colonias y de imperios
de oligarcas y fascistas.
Me río del desdentado
de psiquiatras y dentistas.

De hastío me río.
Me río de todo.
Me río más que nada de mí mismo
pues razones para reír no tengo.

Me río pues ya no quiero
-tal vez sea que no puedo-
ni sufrir, ni gozar
ni olvidar, ni morir
ni amar, ni del todo saber
ni enfermar, ni sentir
ni tan siquiera creer.
Ya no puedo ni odiar.
Sí puedo fumar y beber
como solución al absurdo
de mi risa sin sentido.

Me muero de tanto y tan poco vivir.

Barcelona. Mayo de 1972


DESIDERATUM

Hasta hoy, hasta aquí
me siento derrotado.

Abrazado con triste asco
al vacío absoluto
sólo dormito de tedio
y acaricio la rutina
entre las múltiples cadenas
con las que la ciudad te ahoga
cruel y deshumanizada.

Se trata de romper
ese telón de asfixia
mientras me juro consciencia
ante mi abatido espíritu
en la elegida oscuridad
de este cuarto
en sí mismo oscuro.

He de vencer. Venceré.
Los malos tragos
que ahora sorbo compulsivo
me hacen sentir hombre sabio
capacitado para ocupar
sin ser ocupado.

16-4-1977.
Cualquier final así
vale oro.


CANCIÓN, POEMA O CUENTO

Era una noche muy estrellada.
Las hormigas parecían caminar
parsimoniosas
entre las blancas sábanas.
Y yo meditaba:
naturalmente te quiero”.

Todo es así.
Puedo entenderme bien
pues todo transcurre más rápido
que el bolígrafo que muevo.

No había dado cuerda al reloj
y ya era un cinco de febrero
entre brumas y parpadeos.

La cordura lucía en mí
como lucen los colores
en las fauces oscuras
de la noche remendada.

Tendría que darle cuerda
al agrio despertador
porque mañana era día
de pasos, voces y hacienda
de pasillos, vino y senos
recién plácidos
con caricias neurasténicas.

Las cábalas dominaban
al fin vencía.


MITAD DULCE

Cuando rompa el círculo
que me ciñe
cual metal candente
surgirá el poema
mitad dulce.

La tarde oscura
ofuscaba el delirio
en la comunidad
y la sensualidad
seguía derrotada.

No puedo hablar
no puedo hablar
me llamarían ... desterrado.

El sol se masturbaba
oculto tras las nubes
y sobre el pavimento
tachonado de genitales activos ...
¡¡¡Corten!!!.

Lo intentaré de otra forma:
Ven a mis brazos
dulce esposa
que el susurro de tus labios
yo ocultaré con los míos
que tus deseos
no saldrán de nuestra alcoba
por ahora.

( 1976. REVISADA EN BCN, OCT.-2002 )


PODER Y CIENCIA

Perdonad mi atrevimiento
aunque no soy pedante.
Veréis:
El lecho ardiente
derrite la noche
más tediosa y oscura.

Breves serán los días
hasta la eterna aurora
y el número de mejillas
-concreto, pero oculto-
será siempre el rubor
de fábricas o capillas
de muchedumbres amorradas
a tradiciones burdas
y costumbres alienantes.

Los ruidos informes
serán mitificados
y elevados a Siervos Santos
por Gracia de una Década Histórica
inmensamente “así”.

Las oscuras cuevas
penetrarán -ya penetran-
en el punzante día
tan juguetón y sabio
como también ridículo.

Las puertas de mil cerrojos
caerán humilladas
sobre borladas colchas
perfumadas
para la ceremonia
PODER Y CIENCIA.

Sigamos hasta descubrir
la dimensión 13.
Suerte, amigos, suerte.

Ahora sufriréis lo último
el fin de lo sufrible
pues si buscáis bajo estas letras
encontraréis la clave
de químicas cósmicas
para bajar del....
o subir al.....
room” del placer dionisíaco.

Adelante el vino
el cordero asado
y senos a destajo.

( 1976. REVISADA EN OCTUBRE DEL 2002 )
Los versos diantres del Diantre Malaquías

04 febrero 2025

(₸X) Razones psico-sociales del atractivo de los famosos



Se dice en los ámbitos especializados que los medios de comunicación, otrora conocidos también por los “mass media”, son los instrumentos de control social por excelencia. No obstante, y aunque al respecto existan pocas dudas, conviene precisar tal afirmación, pues mi labor como “buceador” de la objetividad no ha de ser simplificar los contenidos, y sí hacer un análisis riguroso de los mismos. Sería absurdo, por tanto, presentar como ciertos tópicos radicalizados a su favor o en su contra. En efecto, son los “mass media” los que a través de la potenciación de una serie de valores como atractivo físico, popularidad, estatus económico (ostentación, lujo, comodidad desmedida, etc.), y otros; mitifican a una serie de personajes, presentándolos al mismo tiempo como modelos a imitar. Y hay en ello muchas veces un verdadero trueque en la jerarquía de valores, anteponiendo gratuitamente -por ejemplo- el estatus o el atractivo físico, al valor intelectual de las personas. Pero no es en el medio donde radica la presunta maldad (por más que muchas de sus producciones nos parezcan ridículas), sino más bien en la utilización que de él se haga y las consecuencias que de ello se deriven. Bajo esta perspectiva, los “mass media” serán una realidad más que habremos de tolerar y al mismo tiempo aprovechar. La cuestión es cómo afrontar las influencias que dichos medios ejercen sobre nosotros. Así, ni los “mass media” son manipuladores, embrutecedores, etc.; ni son la panacea de las sociedades modernas que forman y hasta elevan el nivel intelectual del receptor. No. Todo depende. Y depende siempre de la actitud de quienes reciben el bombardeo de información, dando por supuesto que hoy en día el estar informado es un bien.

Las diferentes conductas que se pueden adoptar ante estos medios las podemos categorizar, siguiendo a David Riesman, en dos clases. Unas serían las propias de los individuos “introdeterminados”, entre cuyas preocupaciones están la seguridad material y la adaptación a las circunstancias de forma adecuada, tanto individual como socialmente organizados. Otras corresponderían a los “extradeterminados”, ocupados sobre todo en la adaptación a las otras personas (aunque afronten las propias circunstancias de forma precaria), en doblegarse sin autocrítica a las nuevas ideas y modas, en estar de acuerdo con la mayoría (“fundirse en la multitud”), etc. Todo ello con una actitud absolutamente tributaria de los medios de comunicación que los informan, forman y “deforman”; es decir, modelan y perfilan sus comportamientos de manera determinante.

Esta sociedad nos exige ser fundamentalmente “extradeterminados”, pues de otra forma perderíamos no sólo el sentido de realidad, sino también el de integridad para la supervivencia (aprovechar en beneficio propio lo que tales medios nos ofrecen), y así mismo el de modernidad en su sentido auténtico (no en su constreñido significado de “tecnología punta”). Sin embargo, entre las categorías reseñadas puede distinguirse una tipología de personajes cuyos comportamientos estarán más cerca de una u otra. Así, podemos hablar de individuos “racionalmente críticos”, de individuos “resentidamente críticos” y de los “acríticos” o papanatas. Los “racionalmente críticos” se caracterizan por un conformismo -o inconformismo- consciente y selectivo, expresado en conductas adaptativas, que no siempre querrá decir adaptadas. Serían los modelados con autorretoques, más bien “introdeterminados” y críticos. En el substrato psicoanalítico habría un yo-ideal realista. Los “resentidamente críticos”, o modelados a puñetazos -si se nos permite la figura-, son de un inconformismo resentido y radical. Se aferrarán a todo tipo de violencia, olvidando (muchas veces gravemente) que la supervivencia individual y cósmica pasa de forma ineludible por la sociabilidad y la tolerancia. En el transfondo psicológico habría un yo-ideal vengador, que actuaría de forma contraria o antitética a los modelos presentados por los medios. Se definirían también como los “extradeterminados contrainfluenciados”. Por último, nos referiremos a los “acríticos” o modelados sin autorretoques. Su principal rasgo es un conformismo "extradeterminado" y autodefensivo. 

Los manuales de Psicología Social dicen del conformista que se caracteriza por ser intelectualmente poco eficaz, poco maduro en sus relaciones sociales, más rígido y autoritario, así como más necesitado de aprobación social que el no conformista. La mayor preocupación del sujeto “acrítico” no es ya la inseguridad material (que también) o la adaptación a las circunstancias, sino la adaptación a las otras personas. Éstos son los más influenciables y, en general, suelen haberse creado la necesidad de aprobación social por la vía simplona de aparentar estatus similar al de los adulados, o bien de formar parte de grupos “in” o de corrillos políticos de grupos generalmente mayoritarios, donde no son sino simple número. Ellos son la viva expresión del abismal paso dado de la era de la producción, a la era del consumismo total e indiscriminado que les lleve -siempre- a ganar consideración y prestigio social. Y digo de su conformismo que es autodefensivo, por cuanto su escasa capacidad crítica, de iniciativa original y su deficiente capacitación global los convierte en individuos eternamente insatisfechos (frustrados, a pesar de su terreno y casita de campo), cuya identificación es a través de un yo-ideal iluso. Son la chusma. Ésa que acepta como bueno que le emplumen un estricto problema de algún político con la justicia, no siendo en absoluto ni responsables ni beneficiarios. O aquélla que se escandaliza de una pelea de lucha libre infantil consentida, y no sólo no mueve un dedo, sino que también desprecia a una heroinómana sin hogar. O ésa otra tan estúpida que juzga con regocijo un divorcio de cualquier “pavo” famoso y critica sarnosamente el de su vecino. O muchos de ésos otros que van detrás de pancartas con lemas que debieran importarles un pimiento (o la huerta entera), pues a la mayoría de oficiantes que se manifiestan no les traerá ventaja alguna. Por supuesto que hay excepciones, y éstas son algunos casos concretos donde las pancartas rezan lemas donde se reclaman salarios atrasados o donde se defiende un trabajo concreto, siempre y cuando -claro está- los sindicatos establecidos tengan un papel secundario, aunque anden de por medio. En fin, tantas otras expresiones de gregarismo insoportable….

De lo expuesto hasta aquí deberá inducirse que es necesario encarar las influencias de los “mass media” con filtro “introdeterminador” y racionalizador. Se ha de ser críticos, constructivamente críticos hasta con la democracia, por cuanto nos ha demostrado -por ejemplo- que la justicia no es igual para todos. Por otra parte -no se olvide- quienes con más vehemencia griten incondicionalidades a su adulado, más limitados y hundidos en su miseria mental suelen ser, o llegado el momento serán los primeros en lanzar la primera piedra y en no socorrer al que con vilipendio cae de su pedestal. También conviene reflexionar sobre quién es más necio, el marginado que vocifera su drama en la calle, o el imbécil arrastrado que aparenta estatus, o dice formar parte de grupos “in” o de corrillos políticos. Entre el fariseo necesitado (de pasar necesidad, sin ser muerto de hambre), conformista e hipócrita; y la chusma violenta, ideologizada o no, me inclino por los últimos pues, con dignidad muchas veces, al menos vengan su drama. Al fin y al cabo, esta sociedad ha de recibir escarmiento y castigo de alguno de sus propios abortos. Y ellos pueden y deben despertar nuestra conciencia crítica, en estos tiempos drogada por un anestesiante sentido democrático, o por tanta tecnología punta.

Fin
El mundo según el Diantre Malaquías

13 diciembre 2024

VACUNAS, DULCES VACUNAS....

 


Estas Navidades, ¿a quién sentaré en mi mesa? o ¿quién de vosotros compartiría la cena de Navidad con alguien que no haya querido vacunarse?. He aquí algunas de las preguntas más estúpidas y proselitistas  planteadas en el transcurso del primer cuarto del siglo XXI. 

Permítaseme con este escrito redimir en lo posible la eugenésica infamia de las Navidades del 2021, cuando otra vez se pretendió convertir la pseudociencia en ley (antecedentes en 1883, 1933, junto a otros intentos). Estas Navidades y otras más que vengan y yo pueda vivirlas y beberlas sentaré en mi mesa a quien considere oportuno y merezca mi compañía, como yo la suya; con independencia de por dónde haya decidido tomar el rumbo de su vida en el ejercicio libre, soberano, consciente y hasta lúcido de su autonomía personal, en aspectos de la misma o en su sentido integral.

¡Pero cómo se atreven algunos (a quienes al saludarlos podríamos entrarles con un “¿y tú por qué dosis vas?, o ¿para cuándo tienes la renovación del pasaporte Covid?) a negarle el pan y la sal a nadie!  Quizá  sería oportuno hacerles otras preguntas del tipo ¿sabes para qué debieran servir normalmente las vacunas? y hasta ¿cómo llevas las dosis de recuerdo? (lean, lean, dosis de recuerdo), ¿te avisan bien y con tiempo?.

Pero cómo se atreven quienes en su absoluta ignorancia -o quizá no tanta- se creen que por vacunados están libres de transmitir tanto como de contagiarse del bicho contra el que dicen haberse vacunado -???- y alegremente paseen por  la vida señalando a los demás como responsables de sus males, cuando con un enorme grado de aproximación a la verdad y con esas campañas de vacunación masiva (bueno, no vacunación, sino terapia génica, que no es lo mismo) justo ellos son el foco etiológico y génesis de las diferentes variantes del abecedario que han venido surgiendo para gozo de las farmacéuticas. ¡Pero cómo se atreven!

Por lógica, quienes sepan algo sobre virus sabrán también que estos bichos son tan osados y listos que si no encuentran puerta convencional por donde entrar lo harán por la trasera (mutación) y más ante un sistema defensivo inoculado que no es un bicho muerto contra el cual activarse sino un señuelo de bicho, una proteína que funciona de bicho preparado para reaccionar frente a enemigos reales o supuestos, a la que le acaba siendo fácil burlar el sistema hasta entrar en él provocando nuevas mutaciones y ya tenemos las variantes referidas.

En fin, toda esta chusma que dejaría en un estupendo lugar a Joseph Goebbels se atrevieron a cuestionarles la cena de navidad en compañía a mis suegros de 87 y 93 años (2021), envidiablemente sanos por entonces aunque ya con alguna limitación propia de la edad.  Por esas fechas vivían todavía en su casa, con décadas a sus espaldas sin ocupar cama en hospital alguno, suponiendo por tanto un mínimo gasto para la SS como ya quisieran para su SS otros muchos dados a la crítica tan falaz y vil  como ignorante. Mi suegro aún hoy (2024) sale a comprar todos los días y todavía rememora con cierta asfixia los incontables PCR que hubo de pasar para cortarse el pelo con su peluquero bosnio. Tantas entradas y salidas y nunca contagió a nadie que sepamos, habiendo compartido la mayoría de los días y las noches del agosto del 2022 cenas y vida con él y mi suegra. Y por si fuera como traído para joder la marrana en aquellas fechas negras, un día que no funcionaba el metro en Viena hubimos de viajar en dos tranvías atestados como latas de sardinas y ni contagiamos al resto de viajeros ni nos contagiaron, como tampoco contagiamos a ninguno de mis suegros.

Seguiría hasta consumir toda la tinta del universo para echar en cara  a algunos su desvergüenza al secundar una proselitista, infame e insolente campaña cual fue la participativa, repugnante y facciosa expansión de la pregunta ¿quién de vosotros compartiría la cena de Navidad con alguien que no haya querido vacunarse“? -sic-. Hasta Goebbels creo que se avergonzaría.  Ah, y por obediencia ciega a una dictadura sanitaria y a una vida en trance y vías eugenésicas (de eugenesia, qué horror de "mengelazo"), y por responsabilidad -vaya chorrada- exijo a todos que vayan a subir en el metro donde yo viaje que me muestren su cartilla de salud en orden donde se certifique estar libres de cualquier enfermedad de gravedad variable, la cual sea susceptible de serme transmitida.  

Por cierto, ¿a cargo de quién corre el pago por este proselitismo farmacéutico oficial?. Ah, y cuando uno de los luchadores por la dignidad y la libertad caiga en combate lo sabrán raudo porque la prensa adscrita o directamente boba, que es casi toda, ya se encargará de airearlo, mientras que si era un vacunado callarán. Es así como se distingue la verdad, no escuchando ni leyendo sino sabiendo cómo escuchar y leer o -dicho de otro modo- interpretando lo que se lee y se escucha y hasta se ve. Pues cuando esto ocurra -repito- no se olviden de exclamar o cuando menos sentir por sus adentros un “te está bien empleado por no haberte vacunado ”, eso por ser suaves que cosas peores soltarán miembros de esa inquietante turba borrega. Yo desde luego nunca echaré nada en cara a nadie, sea vacunado o no lo sea, porque cada uno es o ha de ser responsable de sus actos y libre para llevarlos a cabo, pues de lo contrario hasta habríamos de dejar de conducir coches por las muertes que al año puedan producirse en accidentes de tráfico. Y por favor, mientras yo viva seré un incombustible luchador contra la eugenesia que está en la línea del más vil fascismo, esto sí que lo es y no el que nos gritan cuatro descerebrados de periferias varias o asimilables, léase Vallecas, por ejemplo.

Y ahora senténcienme y apártenme de sus vidas, son muy libres aunque yo con Vds. no lo haré, sean o no vacunados y aunque vacunados o no puedan contagiarme. El mayor miedo se lo tengo al contagio del miedo. Soy así.

NOTA: Ratifico este escrito hasta en las comas, pero si a alguien molesta le digo que sigo teniendo el alma limpia para recibir en ella y en mi corazón a cualquiera......, que lo merezca, vacunado o no. Digo yo.

Nano Miguélez

  

 

19 noviembre 2024

(₸X) ERÓTICA Y PODER (A ver si aprendemos del caso Errejón y aquello de la nueva y depurada casta que se nos vino encima con más mierda que ninguna otra casta)


Juego de conceptos

Desde el punto de vista de la Psicolingüística (ciencia por cierto que han prestigiado investigadores como el ruso Vigotsky o el norteamericano “rojo” N. Chomsky, entre otros), ¿qué significación encierra el sintagma “erótica del poder”?. Para esclarecerlo deberán someterse a disección semántica los monemas ERÓTICA y PODER.

Según los diccionarios al uso, erótico es lo concerniente al amor, pasión amatoria, amor sensual exacerbado y otras nociones que de momento no aclaran nada. El poder es dominio, fuerza, vigor, posesión, facultad para mandar o ejecutar una acción. Como se ve, la concomitancia entre los términos empieza a asomar. En cuanto al poder específicamente político diríase que es la potestad rectora y coactiva de la sociedad convencional, la cual es la única que se beneficia del monopolio de la fuerza armada para, en última instancia, imponer su autoridad en aras del bien común ¿…?. Por tal se forma parte de ella de oficio, es decir, se quiera o no. En definitiva, poder es fuerza para obligar y lleva implícito otro concepto no detallado hasta hora, la autoridad, que es el derecho y legitimización para ejercer el poder. 
Hay dos vías para acceder al poder: el dinero o la política. La primera exige esfuerzo personal, capacidad para invertir y evaluar el riesgo (que siempre lo hay), inteligencia y méritos; todo ello al margen de la política, si bien ya se sabe que ambos poderes tienden a entrecruzarse, a confluir, a buscarse y colaborar en intereses más o menos (más bien menos) transparentes. Para acceder al poder por la segunda vía puede que en algunos también haya méritos y hasta ejercicio de la inteligencia (lo que más abunda en esta casta son los listillos), aunque por lo general es una senda mucho más fácil y sin apenas riesgos para el aspirante (no suele apostar con su dinero). Basta morro, muchísimo morro, un morro con callos y a prueba de guindilla picante “restregáaa”. Ya me dirán qué otros méritos atesora ese virrey amontillado (que fue) de un “taifato” del N.E. de la península ibérica, con independencia de ser más o menos estudiado, que esto me trae sin cuidado y además entiendo lo de la igualdad de oportunidades (merecidas, en todo caso). 

A partir de aquí, la imagen que de los políticos dimane del presente artículo podrá suscitar contrariedad o hasta radical rechazo en algunos. Pues bien, en ciertos temas no suelo rehuir la batalla dialéctica y me encantaría guerrear con algún interlocutor defensor de políticos. Quisiera saber sus razones. Nada, por hablar sólo. Pero ahora tan sólo se trata de exponer un humilde análisis psicosociológico, con ese puntito de ironía imprescindible para mantener la cordura (ya se sabe, la ironía previene contra la ira), puesto que los tiempos que corren y los consuetudinarios eventos que traen consigo lo merecen y hasta lo exigen. Insisto, cuestión de higiene mental. En cualquier caso, quien a mal tome lo que lea considere que tiene un problema muy suyo. Quizá deba revisar como poco su grado de tolerancia, cuando no otros aspectos de su personal dotación. 

La profesión política 

En la sociedad política se integran dos categorías de individuos. Unos son los profesionales más o menos declarados, gobernantes que sostienen el poder y contragobernantes u oposición manifiesta, que aspiran al poder. Otros, los gobernados, quienes las más de las veces sufren el poder. Obviamente son los primeros el objeto de este análisis. ¿Qué son los políticos?. ¿Quiénes son?. ¿Qué características y atractivos tiene el poder que algunos de cuantos lo ejercen no lo sueltan ni “sodomizados”?. Sí, nos dicen que es muy sacrificado pero, visto el escaso estoicismo de la clase política, uno duda que sea carga tan pesada. 

Todo individuo tiende a intentar alcanzar su propia “perfección” y el motor es el combate interior entre un deseo de dominio y un sentimiento de inferioridad. En el centro estará el equilibrio. A la sed adquirida (no tanto innata) de honores, de consideración, de dinero, de seducción, de logros intelectuales o físicos (“necesidad de logro” para Mc Clelland), de calidad de vida en última instancia; se oponen la mediocridad, el sueldo magro, las decepciones del sexo, etc. Y la posesión del poder permite satisfacer muchas de aquellas ambiciones y soterrar otros tantos de estos últimos conflictos convertidos en complejos. Nada mejor que subirse al carro de un poder que obliga e impone para satisfacer frustraciones que se sienten irresolubles desde la individualidad y la auténtica autosuficiencia. Y aquí entra en juego la ley de las compensaciones. Un mediocre abogado o un médico torpe pueden llegar a ser excelentes políticos, del mismo modo que un hombre “pelele” en casa tal vez ejerza de temido comandante en el cuartel. Soy consciente que cada cual es lo que es, en función sobre todo de fallas en la propia personalidad, susceptibles de ser compensadas o sublimadas. No es para que se interprete literalmente -por favor-, pero de alguna forma el arquitecto lo es porque teme morir aplastado por un edificio mal construido, el endocrinólogo por pánico a la obesidad y/o a la seborrea, al psicólogo lo hacen sus complejos (se sorprenderían …), etc. Otros, en fin, son lo que les dejan ser. 

¿Qué son pues los políticos?. Cuando menos pretenciosos. Puede pensarse que éste es un oficio neutro, pero no. En este oficio el aspirante se arroga (legitimado como mal menor en las urnas) la capacidad de dirigir, cuando no de mangonear a la colectividad. ¡Como si todos fueran capaces!. Dicen los psicofisiólogos que los políticos tienen un nivel muy alto del neurotransmisor llamado “serotonina” y, aunque desconozco a día de hoy la relación causa-efecto entre las variables en juego (no sé si la “serotonina” hace al político, o es el político quien desboca la síntesis de “serotonina”); es por ello -si acepta el lector la broma- que veo la profesión política un tanto delirante y “de alucine”. Algunos se caracterizan por un marcado narcisismo, otros son avaros, mesiánicos, redentoristas, los hay que buscan gloria y boato, o bien bombo y resonancia para unas ideas decimonónicas que hieren la más elemental lógica de supervivencia (algún día escribiré tanto de nacionalismos, como de imperialismos). En fin, políticos son aquéllos que tienen algo muy particular o quizá mucho que olvidar, compensar o sublimar. Téngase en cuenta que un significativo número de ellos aprovechan las prebendas del poder para obtener adulación, riqueza, prestigio, etc; en definitiva, la satisfacción de un “ego” que otros han obtenido a través de su lucha personal, orgullo y carisma propios, osea, sin ayudas del poder. Desde este punto de vista, es más ejemplar el estatus de un Sabina -por ejemplo y que no cunda- alcanzado por sus medios, genio y paciencia, que no el de Sr. Número Tres del Partido, así sea el estatus de éste “servidor público” siete veces superior. 

Por supuesto que no todos los políticos son iguales, ni todos se dedican a la política por torcidas intenciones. Cierto. Pero considérese que el poder es siempre investido y quien a él aspira, tanto por lo que el poder significa, como por la utilización que de él se hace, es de por sí extraño y no siempre (o casi nunca) de limpios propósitos. Otra constatación: claro, llegan arriba los más capacitados, pero sólo de los que aspiran, entre los cuales no es frecuente encontrar a los más inteligentes de una sociedad (recuerden lo del abogado transmutado ahora en político). En este contexto la palabra capacitado debe entenderse como ambicioso, frío, calculador, constante, de astucia filopsicopática (que es inteligencia pero unidireccional y perversa) y sobremanera cínico, muy cínico. Creo que el cinismo es la palabra que destaca y mejor define a gran número de políticos, el cual parece inmunizarles contra la crítica y anestesiarles contra la autocrítica, de modo que pasan (y algunos hasta se lo creen) por “servidores públicos” competentes, cuando de lo único que sí parecen capaces es de llevar a la ruina integral (moral y económica) a la comunidad donde gobiernen, con tal que a ellos no les muevan la silla de mando. Cinismo que escalofría como una navaja barbera en manos de un fígaro convulso, y del que resulta un incomparable espécimen ese “renegado cordobés amontillado de estómago cortés”. Convénzanse, en el haber cultural de algunos no encontrarán nada más allá de esa maquiavélica sentencia de... “el fin justifica y tal y tal...“, que tan bien han aprendido (a eso llegan) y que ejecutan con la frialdad de un témpano en plena glaciación. Por otra parte, si alguien de los que acceden a lo más alto de la cadena de mando tiene un cierto mérito, éstos son los líderes; a la sombra de los cuales crecen otros no siempre capaces y a los que sólo la inercia de las masas, su apatía e ignorancia, su irracional y necia reverencia por los políticos, aúpan a un poder que luego éstos pueden desacreditar con decisiones a todas luces de una incompetencia supina. Pues no hay ejemplos…, para quien quiera verlos. 

La erótica 

Ahora bien, como ya quedó apuntado, todo es válido y legítimo mientras no se olvide la pretensión del buen gobierno, en equilibrio ajustado entre lo que se es, y a lo que uno se debe (a una comunidad plural, sí, plural). Es decir, todo depende de cómo se ejerzan las diferentes funciones que en la sociedad están establecidas. Pues los hay que cuando colman sus aspiraciones personales se olvidan de gobernar si ello no les reporta beneficio. Y como políticos, tanto más mediocres serán cuanto más conformistas, ya que el poder es por definición no tener a nadie por encima de ti. Y ojo con los instalados que traducen a su antojo y conveniencia las aspiraciones de los militantes y el pueblo llano. Ellos son el verdadero peligro para la democracia. Cuando se pierde la honestidad intelectual más o menos brillante, y cuando se producen abusos o escándalos se pone en peligro la democracia. Aquí ha podido estar en peligro, pero no tanto por el terrorismo o las huelgas y movilizaciones, sino por un rosario de sangrantes y continuadas corruptelas que ofenden hasta la más elemental de las inteligencias. Sin embargo, cuando correspondan elecciones o ellos decidan convocarlas, en nuestras manos está aplicarles el severo correctivo de la abstención masiva, verán cómo tiemblan. Por fortuna, el ruido de sables (ante el que serían los primeros en abandonar el barco cual ratas en un naufragio) parece haber quedado ya muy lejos, aunque el espanto los paralizaría de igual modo, “por si acaso”. No, si la situación no pinta muy fea, irse no se irán, pues con la excusa de que quien no vota es porque no quiere se justifican y echan balones fuera, aferrándose al poder con las garras tan afiladas como las del buitre que ha olfateado carroña. Y háganlo antes que desmantelen el estado, pues uno sospecha que ciertos políticos podrían estar ya embalando hasta los muebles de propiedad pública para llevárselos. 

Si se da un paso más en la clarificación de la inicial concomitancia entre los términos en estudio, habrá de señalarse que la relación entre uno y otro estriba en la utilización de la política para satisfacción de un “ego” claramente inflado de una presunción y narcisismo, con frecuencia fuera de lo racional. A pesar de lo expuesto, algún lector habrá que exija mayor concreción en cuanto a la erótica. Pregunto: ¿quién, siendo octogenario y fuera de las medias o altas esferas del poder político y/o económico puede gozar de hembras tan rollizas como las que algunos de ellos lucen?. ¿Acaso algún socialista habría soñado nunca requebrar a nietas del mismísimo General (o, según para quién, del mismo Generalísimo)?. Que nadie se engañe, los poderosos lo tienen mucho más fácil para fornicar y lujuriar con sutilezas e instrumentos varios. En el caso del político porque, aparte de poder salir de la hambruna o directamente “forrarse” con su "altruista" oficio, además legisla y marca el camino a los otros ricos de los que muy pocas veces no saca sucio provecho. También son los sujetos que suscitan adulación, reverencia y mito en babosos (y babosas) y mamones (y mamonas), tan proclives ellos (y ellas) a la adoración por fe (¡qué necios!) o por cinismo puro. Incluso estas escaramuzas, con el sexo de por medio y como actor principal, se utilizan para medrar y ascender puestos en el escalafón, lo que convierte a los vocablos “mamones” y “mamonas” en nada banales y sí cargados de significación tan connotativa como literal. Yo mismo en su momento estuve tentado de seguir la carrera política por estas indudables ventajas, pero me dí cuenta que exigía una excepcional fortaleza orgánica y visceral, de tal manera que por dejar cadáveres (reales, en ciertos casos) a lo largo del trayecto no habrías ni de inmutarte. Y para esto ni estaba ni estoy preparado. En fin, el poder es una especie de nirvana a la que unos llegan por esfuerzo y méritos propios, en tanto que otros lo hacen a través de una senda segura y sin riesgos personales, porque se juega con dinero ajeno y además se cuenta con la adulación fácil que la autoridad comporta. ¿Hay o no erótica en el poder?. ¡Hala!, y a seguir prosperando que si los de arriba se las benefician los de abajo no catamos. 


El Diantre Malaquías 


18 noviembre 2024

NUEVA CARTA PÚBLICA AL EXCMO. SEÑOR ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE SANTA MARÍA DE LA ISLA (LEÓN), DON CAMILO DOMÍNGUEZ TRIGÁS.


NUEVA CARTA PÚBLICA AL EXCMO. SEÑOR ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE SANTA MARÍA DE LA ISLA (LEÓN), DON CAMILO DOMÍNGUEZ TRIGÁS.

Señor: Vuelvo a dirigirme a Vd. en esta ocasión exclusivamente en mi nombre aunque tal vez puedan arroparme y estar de mi parte un significativo número de mis convecinos en Santibáñez de la Isla; y lo hago por dos motivos relacionados con la anterior misiva dirigida a Vd. Vea:

En primer lugar suscribo y apoyo todas y cada una de las reivindicaciones, en mi opinión justas, que motivaron la manifestación habida el 12 de octubre de 2019 en Santibáñez de la Isla y frente a nuestro Ayuntamiento que Vd. preside. Sin embargo no puedo estar de acuerdo con el hecho que algunas pancartas señalaran su domicilio particular. No juzgo a mis convecinos ni he de darles lecciones de nada porque estoy seguro que lo hicieron con una voluntad tan limpia como la que yo tengo ahora mismo escribiendo esta carta, pero viniendo como venimos de un Antiguo Reino donde se instauró (probablemente por primera vez en el mundo) la inviolabilidad de la correspondencia y del domicilio, a mi modo de ver no debió señalarse el suyo porque socava al menos parte de su intimidad que como la de cualquier otra persona debe ser preservada (porque incluso en ese domicilio puede haber personas que nada tengan que ver con el asunto). Y como lo cortés (ser respetuosos con las personas con independencia de sus circunstancias) no debiera quitar lo valiente (manifestarse con determinación, forrar el edificio municipal con pancartas y banderas e inundar el entorno con cánticos y con todo lo que haga ruido y llame la atención); es frente al edificio de nuestro ayuntamiento, como institución publica destinataria de las justas protestas con las que estoy 100% de acuerdo en fondo y forma, donde habría que ejercer la protesta. Pero, insisto, es sólo mi opinión y solo hablo por mí sin juzgar a nadie.

En segundo lugar vuelvo sobre la fundada y legítima queja en relación al RALLYSPRINT "ORILLAS DEL TUERTO", y ahora también (para mayor "inri") con el SUCIO PROBLEMA del "BAR LA GOTERA" de Santibáñez, para intentar hacerle ver que su implicación con el fin de recuperar ambos es sin duda y debiera ser todavía mucho más beneficiosa para todas la partes, pues es una de las mejores maneras de GENERAR SINERGIAS (como dicen los políticos); esto es, co-participación o participación conjunta entre ambos pueblos del ayuntamiento en iniciativas que unas lleven a otras, para mejorarlos y darles más vida. Y mire, puedo darle ideas que para algunos resultarán descabelladas pero que quizá no lo sean tanto. Por ejemplo, el solo hecho de atraer algo más de gente en fechas que los pueblos empiezan a despoblarse con eventos como por ejemplo el RALLYSPRINT "ORILLAS DEL TUERTO" (en cuya supresión -esperemos que momentánea- ha tenido gran responsabilidad el Ayuntamiento), o con otros variados y participativos, ¿no podrían favorecer sacar adelante en nuestros pueblos iniciativas que los revitalicen?. Y en concreto en La Isla podría llevarse a cabo el acondicionamiento del abandonado polideportivo (con tantas posibilidades como por otra parte tiene, con un hermoso e infrautilizado frontón), limpiar el entorno e instalar en terreno comunal o privado un camping para acoger a los aficionados que acudan al RALLYSPRINT o a los moteros que en agosto vengan a la carrera de motos de La Bañeza. Estos logros darían vida a los bares, animarían a sembrar el germen de una hostelería rural nueva en el pueblo, donde tal vez pudiera surgir alguna casa rural y hasta la junta vecinal desarrollar el proyecto de un bar con terracita a orillas y con vistas al río Tuerto al sur del depósito de agua y al norte del puente en el margen derecho, que pudiese luego ser objeto de alquiler, etc. Estoy proponiendo revitalizar también a la Isla en lugar de apartarla de nuestras vidas. ¿Por qué no?. Si el pueblo de La Isla gana en atractivo, con ello ganamos todos.

Eso sí, todas estas ideas sólo serán posibles si hay movimientos participativos como el RALLYSPRINT y otros que puedan ir apareciendo, porque si no no hay movimiento o participación activa no habrá posibilidad alguna. El RALLYSPRINT "ORILLAS DEL TUERTO", tanto como otros eventos participativos no sólo podrán facilitar todo lo arriba expuesto, sino que además van a prestigiar -o a seguir haciéndolo- al municipio y a ambos pueblos que lo forman, mientras que la inacción y falta de apoyo psicológico y material, a todas luces y a día de hoy tibio e insuficiente, contribuirán a llevar a nuestros pueblos LA PAZ DE LOS CEMENTERIOS y Vd. tendrá una parte importante de responsabilidad en ello, por no haber aprovechado oportunidades al alcance de la mano.

Y en cuanto a decisiones ya tomadas, ¿tan difícil es negociar y llegar a acuerdos?. Negociar, donde para ganar todos mucho, todos han de ceder en algo. Como ya dije en la anterior carta, sobre el asunto del repaso y/o rehabilitación de los caminos tras el paso de los bólidos, ¿cuesta tanto imaginar que en Santibáñez estoy seguro que habrá gente dispuesta para en hacendera dedicarse a ello?. ¿Cuesta imaginar esto?.

Sin otro particular, un cálido saludo de un mandado suyo,

Nano Miguélez Castrillo

27 octubre 2024

CARTA PÚBLICA AL EXCMO. SEÑOR ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE SANTA MARÍA DE LA ISLA (LEÓN), DON CAMILO DOMÍNGUEZ TRIGÁS.

                                                                  

Señor: Me dirijo a Vd. en mi nombre y estoy seguro que representando a un significativo número de mis convecinos en Santibáñez de la Isla para hacerle llegar una fundada y legítima queja sobre la parte de responsabilidad que el Ayuntamiento tiene en la supresión (esperemos que momentánea) del RALLYSPRINT "ORILLAS DEL TUERTO", tanto como su INACCIÓN y FALTA DE APOYO PSICOLÓGICO y MATERIAL, a todas luces tibio e insuficiente, en otros importantes y mediáticos eventos que prestigian al municipio y a ambos pueblos que lo forman. 


Mire, señor alcalde, en Santibáñez no somos mejores, ni más listos, ni más dignos que nuestros hermanos de La Isla (que en términos coloquiales y no ofensivos es así como  conocemos a este pueblo hermano), pero en Santibáñez nos dedicamos a  sacar lo nuestro adelante sin fijarnos y sin meternos en nada ajeno, a menos que nos pidan ayuda. Si en La Isla ajardinan o no el ámbito del depósito del agua, o si el frontón está o no operativo y con piedras o no en su pista, o si el campo de fútbol es una selva de genifros o está patena (ojalá), es asunto suyo, allá ellos. A nosotros nos preocupa lo nuestro procurando no entorpecer lo de nadie, salvo si nos asaltan. Pero me da la impresión que en La Isla anda Vd. directa o indirectamente presionado y empujado a la inacción (¿y puede que hasta al bloqueo?), ante lo cual en lugar de ceder debiera empujar a sus convecinos a mejorar cuanto más mejor las muchas obras y mejoras posibles que en La Isla tienen Vds. pendientes, a poco que miren con una mínima perspectiva (por ejemplo, en esa praderita que hay por arriba del puente en el barrio de San Martín y al ladito del río un bar con terraza y vistas al río quedaría muy molón, ¿verdad?). Mejoren lo suyo y si nos piden ayuda estén seguros que la tendrán, pero no permitan en el pueblo que las "envidias tiñosas" (las no tiñosas son buenas y deseables) siembren de chinchetas la ruta a rodar. 


Permítame, señor alcalde, que le bosqueje una interesante radiografía psicológica. Como psicólogo clínico y jurídico-forense que soy y porque en tiempos ya remotos fui postulante a político (lo dejé por cansino y agotador, la verdad), sé que cuando alguien se dedica a la política por lo general suele hacerlo en base a estas tres razones: Una, dedicarse al servicio público, contrastable con "obras son amores"; dos, darse uno un baño de legítimo narcisismo (a todos nos apetece ser adulados, respetados, considerados, queridos...) y; tres, enriquecerse sin arriesgar capital propio. Es obvio que esta tercera motivación queda descartada porque si hubiera Vd. de vivir en nuestro municipio con el sueldo de alcalde habría de hacerlo bajo el puente, para lo cual en Santibáñez también le prestaríamos el nuestro y le llevaríamos buena comida. Quedan las otras dos razones, ambas muy nobles, por las que Vd., Don Camilo (qué bonito, literario y oportuno nombre para un alcalde), ha podido decidirse por el ejercicio de la política. En tal caso, ¿no considera Vd. que todos los eventos, acontecimientos, actos lúdicos, sociales, en fin, tan numerosas actividades y algunas de ellas de tan notable calado mediático que se ofertan en Santibáñez no dotan de un brillantísimo lustre al ejercicio de su cargo?. Si me remito al evento del 75º aniversario de la "Cooperativa del campo San Blas", ¿sabe lo bien que pintaba Vd. en medio de autoridades tan importantes como Vd. mismo, señor alcalde?. Piénselo, Don Camilo (qué bonito, oportuno y literario nombre para un alcalde) y sáquese de encima a los que con resentimiento y complejos de inferioridad siembran de chinchetas la ruta a rodar para igualarnos por abajo en dejadez, ruina y miseria. Quien suscribe está seguro que en La Isla como en Santibáñez hay gente inteligente y sensible que entenderá que Vd. tome decisiones equitativas y de justicia distributiva, las cuales antes que restarle votos estoy seguro que como poco fidelizará los que siempre tuvo. Y en cuanto a decisiones ya tomadas, ¿tan difícil es negociar y llegar a acuerdos?. Negociar, negociar donde todos ganan y todos pierden. Bien, sobre el asunto del repaso y/o rehabilitación de los caminos tras el paso de los bólidos, ¿cuesta tanto imaginar que en Santibáñez estoy seguro que habrá gente dispuesta para en hacendera dedicarse a ello?. ¿Cuesta imaginar esto?. ¡Pues mire que no se han hecho de este modo en Santibáñez obras de colosal importancia, como el actual parque y la zona polideportiva (muy mejorable, por cierto).  


En fin, Don Camilo, Vd. conoce mi respeto por Vd. y espero que cuando me pille con la bici por detrás de su casa siga "prevaricándome" invitándome en su casa a un chupito de orujo y a un delicioso puro de cuando Vd. además de ir a bodas también fumaba. En estos nuevos tiempos también podrá "prevaricarme" todo lo que quiera, pero sólo con un chupito de orujo porque llevo varios años también sin fumar, craso error el mío que nunca debí cometer, aunque no pienso volver que es un vicio muy caro. 


De verdad, señor alcalde, persona que como tal y como alcalde merece todos mis destacables y sinceros respetos porque entre otras razones Vd. llegó a la política para servir; haga un serio ejercicio de autocrítica y replantéese si cuanto está ocurriendo es lo más noble y limpio que pudiera ocurrir. Valore también lo que de verdad, tanto en el presente como en la posteridad va a dar lustre a su cargo, siendo justos con La Isla, tanto como con Santibáñez, faltaría más. Y como por dignidad y nobleza no puedo sino serle muy sincero, le diré que yo estoy entre los que apoyan cualquier manifestación que reclame un trato digno para Santibáñez y para Santa María, pero esté seguro que será desde el más absoluto respeto a su persona, como tal y como alcalde.


Sin otro particular, un cálido saludo de un mandado suyo 

 

Nano Miguélez Castrillo   



16 octubre 2024

(₸X) PRIMICIAS: Cultura e ideologías (P)



Sin duda no todos entenderán la auténtica dimensión del término cultura, pero por respeto al lector formado no entraré a conceptualizarlo. Sí ha de señalarse que es menos culto quien más verdades absolutas cree poseer. Y no se equivoque el lector juzgándome humilde. Por entera afición y medio de oficio, el que esto escribe de vez en cuando piensa, y de tanto ejercitar la abstracción supone estar investido de alguna que no ha de callar. Aclárese, no obstante, que aún puede aprender de las gentes ponderadas de cualquier clase, credo o nivel formativo. De las ponderadas, sí, pues los “machaca” (o acríticos siervos de la ideología) en todos los grupos son iguales y nada nuevo pueden enseñar. Así de absoluto. 

Al hilo de lo anterior, el verdadero necio va a equivocar el etiquetado y los atributos, tan sólo por considerar el medio y/o autor progresista o retrógrado. Comentará impávido que tal o cual opción política es votada por personas sin sentido de clase, cuando de haberlo tenido, los ciudadanos de este país en más de una cita no habrían ni pisado los colegios electorales. Calificará de intolerable y fascista el aserto que seguimos bajo la dictadura de los tontos, como si los que ahora los mantienen en el poder (a unos y otros) no fueran casi los mismos que hacían arrasar al régimen anterior en sus consultas (?????) de mentirijillas. Dirá apoyar a la única alternativa progresista, cuando lo genuinamente progresista hoy es derrocarlos y correrlos a gorrazos (a unos y otros, por más que uno no crea en las equidistancias), sobre todo para ver si una cura de poder les hace enrojecer, que al fin y al cabo para algunos es lo suyo. Juzgará las personas por sus “proyectos” (que les suene rimbombante, y más si tienen que ver con lo social), y no por su equilibrio interior o coherencia personal, lo cual es tan cateto como el peor de los tópicos al uso muy propios de los simples de mente. Y si ha de hablarse de coherencia, éste no es rasgo que cuadre a las ideologías en boga o “guais”, por cuanto han dejado a su izquierda actitudes que con acritud mitinera denunciaban en la recalcitrante derecha de yates, amantes, lujo, etc. Y es que la buena vida se contagia. Eso sí, los tiempos son otros y disponen de la cuantitativa (que no cualitativa) excusa de los votos. Pero sepan algo que he aprendido: dictadura por dictadura, prefiero la del menos hambriento de poder… y de hambre. No sirvas a quien sirvió ni pidas a quien pidió”, dice un viejo aforismo. 

En definitiva, es a esa panda de farsantes pseudoprogresistas y mal llamados “de izquierdas” (les pegaría mejor los de “la siniestra”) a los únicos que en estos momentos cabe temer. Entre otras insensateces han demostrado aferrarse a las prebendas del mando, incluso con más fuerza y rapiña que aquéllos por ellos tantas veces -y por lo mismo- denostados. A veces uno ha llegado a suponer que las diferencias entre unos y otros estriban, de forma casi exclusiva, en la cantidad de amiguetes (más advenedizos e ineptos, cuanto más escorados hacia las esferas de quienes menos han gobernado) a colocar por ministerios y ayuntamientos. Y para corroborar estos datos siempre podrá recurrirse a las diferentes leyes de la función pública que se han ido elaborando. En realidad uno piensa que, salvo en el hecho de poder elegir a los más variopintos representantes, en lo demás los privilegios que no hace mucho algunos denunciaban en la derecha “rancia”, tan sólo han cambiado a otras manos, cuando menos tan rapaces.

Todo cuanto aquí se ha expuesto, a ojos del intelectual de copete, con arrogancia y papada nuevas, y feroz defensor de lo establecido le parecerá marginal. Pero ya se sabe a lo que llaman marginal. Su halo de lucidez con pajarita ya no adormece conciencias. Ya ni siquiera parecen más cibernéticos, informáticos, tecnólogos punta, etc. ¿Y de su realismo?. Tan realistas son que varían las hipótesis, básicamente, en función de personales criterios de incombustibilidad política. ¿Cómo puede darse pábulo de intelectualidad a alguien cuya fundamental misión es conservar la influencia, aun por encima de una gestión hipócrita que ni legitiman los votos, ni debe dejar al pensador impertérrito en su puesto?. Estoy convencido que la cultura que llaman progresista no es sino la excusa perfecta para el mantenimiento de un estatus (tan rancio como el de esa derecha a la que demonizan) en aquéllos a quienes tanto les costó alcanzarlo. Para un sabio, mejor es estar anclado en cualquier tiempo, antes que en el presente, salvo –claro está– si es por hacer el paripé y vivir de la comedia a la que nos tienen acostumbrados ciertos cultos e ideólogos de actualidad. Ay, si Quevedo levantara la cabeza.

Para finalizar les “fusilo” un sugerente párrafo de Bertrand Russell (afamado Filósofo de la Ciencia, también conocido por su fundamentada inquina a la clase política) que en opinión de quien esto escribe define muy bien la catadura (que suena a caradura) del político y el sesgo manipulador inherente a la ideología. Dice: “Si los hombres son suficientemente irracionales, se les puede inducir a que sirvan a tus intereses bajo la impresión de que están sirviendo a los suyos propios. Este caso es muy corriente en política. La mayoría de los líderes políticos adquieren su posición al lograr que gran número de personas crean que esos líderes se mueven por motivos altruistas. Es bien sabido que esta creencia se acepta con más facilidad bajo influencia de la excitación. Las bandas, la oratoria de multitudes, el linchamiento y la guerra son etapas en el desarrollo de la excitación. Supongo que los que defienden la irracionalidad creen que hay una mayor oportunidad de engañar al pueblo provechosamente si lo mantienen en efervescencia. Quizá sea mi aversión por este tipo de procesos lo que hace que la gente diga que soy excesivamente racional”. De la obra “Sociedad humana: ética y política”. Ediciones Cátedra, S.A. Madrid, 1984.

El Diantre Malaquías, pseudónimo