
Pretende este Blog ser un foro de intercambio cultural, sobre todo con temas científicos y literarios; sin descartar los políticos, tratados éstos con una perspectiva satírica y desde luego muy crítica, pues como actividad se ha vuelto vomitiva. Dios, qué horror. (Foto de portada: "Reflejo en el lago helado", Niederösterreich -Austria-. Foto de Brigitte Stefanek-Egger).
Vistas de página la semana pasada
15 marzo 2025
(₸X) MI DISOCIADO SER (Versos de orate)
04 febrero 2025
(₸X) Razones psico-sociales del atractivo de los famosos
Las diferentes conductas que se pueden adoptar ante estos medios las podemos categorizar, siguiendo a David Riesman, en dos clases. Unas serían las propias de los individuos “introdeterminados”, entre cuyas preocupaciones están la seguridad material y la adaptación a las circunstancias de forma adecuada, tanto individual como socialmente organizados. Otras corresponderían a los “extradeterminados”, ocupados sobre todo en la adaptación a las otras personas (aunque afronten las propias circunstancias de forma precaria), en doblegarse sin autocrítica a las nuevas ideas y modas, en estar de acuerdo con la mayoría (“fundirse en la multitud”), etc. Todo ello con una actitud absolutamente tributaria de los medios de comunicación que los informan, forman y “deforman”; es decir, modelan y perfilan sus comportamientos de manera determinante.
13 diciembre 2024
VACUNAS, DULCES VACUNAS....
Estas
Navidades, ¿a quién sentaré en mi mesa? o
¿quién de vosotros compartiría la cena de
Navidad con alguien que no haya querido vacunarse?. He aquí algunas de las
preguntas más estúpidas y proselitistas
planteadas en el transcurso del primer cuarto del siglo XXI.
Permítaseme
con este escrito redimir en lo posible la eugenésica infamia de las Navidades
del 2021, cuando otra vez se pretendió convertir la pseudociencia en ley
(antecedentes en 1883, 1933, junto a otros intentos). Estas Navidades y otras
más que vengan y yo pueda vivirlas y beberlas sentaré en mi mesa a quien
considere oportuno y merezca mi compañía, como yo la suya; con independencia de
por dónde haya decidido tomar el rumbo de su vida en el ejercicio libre,
soberano, consciente y hasta lúcido de su autonomía personal, en aspectos de la
misma o en su sentido integral.
¡Pero
cómo se atreven algunos (a quienes al saludarlos podríamos entrarles con un “¿y tú por qué dosis vas?, o ¿para cuándo tienes la renovación del
pasaporte Covid?) a negarle el pan y la sal a nadie! Quizá sería
oportuno hacerles otras preguntas del tipo ¿sabes
para qué debieran servir normalmente las vacunas? y hasta ¿cómo llevas las dosis de recuerdo? (lean,
lean, dosis de recuerdo), ¿te avisan bien
y con tiempo?.
Pero cómo se atreven quienes en su absoluta ignorancia -o quizá no tanta- se creen que por vacunados están libres de transmitir tanto como de contagiarse del bicho contra el que dicen haberse vacunado -???- y alegremente paseen por la vida señalando a los demás como responsables de sus males, cuando con un enorme grado de aproximación a la verdad y con esas campañas de vacunación masiva (bueno, no vacunación, sino terapia génica, que no es lo mismo) justo ellos son el foco etiológico y génesis de las diferentes variantes del abecedario que han venido surgiendo para gozo de las farmacéuticas. ¡Pero cómo se atreven!
Por
lógica, quienes sepan algo sobre virus sabrán también que estos bichos son tan
osados y listos que si no encuentran puerta convencional por donde entrar lo
harán por la trasera (mutación) y más ante un sistema defensivo inoculado que
no es un bicho muerto contra el cual activarse sino un señuelo de bicho, una
proteína que funciona de bicho preparado para reaccionar frente a enemigos
reales o supuestos, a la que le acaba siendo fácil burlar el sistema hasta entrar
en él provocando nuevas mutaciones y ya tenemos las variantes referidas.
En
fin, toda esta chusma que dejaría en un estupendo lugar a Joseph Goebbels se
atrevieron a cuestionarles la cena de navidad en compañía a mis suegros de 87 y 93 años (2021), envidiablemente
sanos por entonces aunque ya con alguna limitación propia de la edad. Por esas fechas vivían todavía en su casa, con
décadas a sus espaldas sin ocupar cama en hospital alguno, suponiendo por tanto
un mínimo gasto para la SS como ya quisieran para su SS otros muchos dados a la
crítica tan falaz y vil como ignorante.
Mi suegro aún hoy (2024) sale a comprar todos los días y todavía rememora con
cierta asfixia los incontables PCR que hubo de pasar para cortarse el pelo con
su peluquero bosnio. Tantas entradas y salidas y nunca contagió a nadie que
sepamos, habiendo compartido la mayoría de los días y las noches del agosto del
2022 cenas y vida con él y mi suegra. Y por si fuera como traído para joder la
marrana en aquellas fechas negras, un día que no funcionaba el metro en Viena
hubimos de viajar en dos tranvías atestados como latas de sardinas y ni
contagiamos al resto de viajeros ni nos contagiaron, como tampoco contagiamos a
ninguno de mis suegros.
Seguiría
hasta consumir toda la tinta del universo para echar en cara a algunos su desvergüenza al secundar una
proselitista, infame e insolente campaña cual fue la participativa, repugnante
y facciosa expansión de la pregunta ¿”quién de vosotros compartiría la cena de Navidad con
alguien que no haya querido vacunarse“? -sic-.
Hasta Goebbels creo
que se avergonzaría. Ah, y por obediencia
ciega a una dictadura sanitaria y a una vida en trance y vías eugenésicas (de
eugenesia, qué horror de "mengelazo"),
y por responsabilidad -vaya chorrada- exijo a todos que vayan a subir en el
metro donde yo viaje que me muestren su cartilla de salud en orden donde se
certifique estar libres de cualquier enfermedad de gravedad variable, la cual
sea susceptible de serme transmitida.
Por cierto, ¿a cargo de
quién corre el pago por este proselitismo farmacéutico oficial?. Ah, y cuando
uno de los luchadores por la dignidad y la libertad caiga en combate lo sabrán
raudo porque la prensa adscrita o directamente boba, que es casi toda, ya se
encargará de airearlo, mientras que si era un vacunado callarán. Es así como se
distingue la verdad, no escuchando ni leyendo sino sabiendo cómo escuchar y
leer o -dicho de otro modo- interpretando lo que se lee y se escucha y hasta se
ve. Pues cuando esto ocurra -repito- no se olviden de exclamar o cuando menos
sentir por sus adentros un “te está bien
empleado por no haberte vacunado ”, eso por ser suaves que cosas peores
soltarán miembros de esa inquietante turba borrega. Yo desde luego nunca echaré
nada en cara a nadie, sea vacunado o no lo sea, porque cada uno es o ha de ser responsable
de sus actos y libre para llevarlos a cabo, pues de lo contrario hasta habríamos
de dejar de conducir coches por las muertes que al año puedan producirse en
accidentes de tráfico. Y por favor, mientras yo viva seré un incombustible
luchador contra la eugenesia que está en la línea del más vil fascismo, esto sí
que lo es y no el que nos gritan cuatro descerebrados de periferias varias o
asimilables, léase Vallecas, por ejemplo.
Y ahora senténcienme y
apártenme de sus vidas, son muy libres aunque yo con Vds. no lo haré, sean o no
vacunados y aunque vacunados o no puedan contagiarme. El mayor miedo se lo
tengo al contagio del miedo. Soy así.
NOTA: Ratifico este
escrito hasta en las comas, pero si a alguien molesta le digo que sigo teniendo
el alma limpia para recibir en ella y en mi corazón a cualquiera......, que lo
merezca, vacunado o no. Digo yo.
Nano Miguélez
19 noviembre 2024
(₸X) ERÓTICA Y PODER (A ver si aprendemos del caso Errejón y aquello de la nueva y depurada casta que se nos vino encima con más mierda que ninguna otra casta)
Desde el punto de vista de la Psicolingüística (ciencia por cierto que han prestigiado investigadores como el ruso Vigotsky o el norteamericano “rojo” N. Chomsky, entre otros), ¿qué significación encierra el sintagma “erótica del poder”?. Para esclarecerlo deberán someterse a disección semántica los monemas ERÓTICA y PODER.
Según los diccionarios al uso, erótico es lo concerniente al amor, pasión amatoria, amor sensual exacerbado y otras nociones que de momento no aclaran nada. El poder es dominio, fuerza, vigor, posesión, facultad para mandar o ejecutar una acción. Como se ve, la concomitancia entre los términos empieza a asomar. En cuanto al poder específicamente político diríase que es la potestad rectora y coactiva de la sociedad convencional, la cual es la única que se beneficia del monopolio de la fuerza armada para, en última instancia, imponer su autoridad en aras del bien común ¿…?. Por tal se forma parte de ella de oficio, es decir, se quiera o no. En definitiva, poder es fuerza para obligar y lleva implícito otro concepto no detallado hasta hora, la autoridad, que es el derecho y legitimización para ejercer el poder.
A partir de aquí, la imagen que de los políticos dimane del presente artículo podrá suscitar contrariedad o hasta radical rechazo en algunos. Pues bien, en ciertos temas no suelo rehuir la batalla dialéctica y me encantaría guerrear con algún interlocutor defensor de políticos. Quisiera saber sus razones. Nada, por hablar sólo. Pero ahora tan sólo se trata de exponer un humilde análisis psicosociológico, con ese puntito de ironía imprescindible para mantener la cordura (ya se sabe, la ironía previene contra la ira), puesto que los tiempos que corren y los consuetudinarios eventos que traen consigo lo merecen y hasta lo exigen. Insisto, cuestión de higiene mental. En cualquier caso, quien a mal tome lo que lea considere que tiene un problema muy suyo. Quizá deba revisar como poco su grado de tolerancia, cuando no otros aspectos de su personal dotación.
La profesión política
¿Qué son pues los políticos?. Cuando menos pretenciosos. Puede pensarse que éste es un oficio neutro, pero no. En este oficio el aspirante se arroga (legitimado como mal menor en las urnas) la capacidad de dirigir, cuando no de mangonear a la colectividad. ¡Como si todos fueran capaces!. Dicen los psicofisiólogos que los políticos tienen un nivel muy alto del neurotransmisor llamado “serotonina” y, aunque desconozco a día de hoy la relación causa-efecto entre las variables en juego (no sé si la “serotonina” hace al político, o es el político quien desboca la síntesis de “serotonina”); es por ello -si acepta el lector la broma- que veo la profesión política un tanto delirante y “de alucine”. Algunos se caracterizan por un marcado narcisismo, otros son avaros, mesiánicos, redentoristas, los hay que buscan gloria y boato, o bien bombo y resonancia para unas ideas decimonónicas que hieren la más elemental lógica de supervivencia (algún día escribiré tanto de nacionalismos, como de imperialismos). En fin, políticos son aquéllos que tienen algo muy particular o quizá mucho que olvidar, compensar o sublimar. Téngase en cuenta que un significativo número de ellos aprovechan las prebendas del poder para obtener adulación, riqueza, prestigio, etc; en definitiva, la satisfacción de un “ego” que otros han obtenido a través de su lucha personal, orgullo y carisma propios, osea, sin ayudas del poder. Desde este punto de vista, es más ejemplar el estatus de un Sabina -por ejemplo y que no cunda- alcanzado por sus medios, genio y paciencia, que no el de Sr. Número Tres del Partido, así sea el estatus de éste “servidor público” siete veces superior.
La erótica
18 noviembre 2024
NUEVA CARTA PÚBLICA AL EXCMO. SEÑOR ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE SANTA MARÍA DE LA ISLA (LEÓN), DON CAMILO DOMÍNGUEZ TRIGÁS.

27 octubre 2024
CARTA PÚBLICA AL EXCMO. SEÑOR ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE SANTA MARÍA DE LA ISLA (LEÓN), DON CAMILO DOMÍNGUEZ TRIGÁS.
Señor: Me dirijo a Vd. en mi nombre y estoy seguro que representando a un significativo número de mis convecinos en Santibáñez de la Isla para hacerle llegar una fundada y legítima queja sobre la parte de responsabilidad que el Ayuntamiento tiene en la supresión (esperemos que momentánea) del RALLYSPRINT "ORILLAS DEL TUERTO", tanto como su INACCIÓN y FALTA DE APOYO PSICOLÓGICO y MATERIAL, a todas luces tibio e insuficiente, en otros importantes y mediáticos eventos que prestigian al municipio y a ambos pueblos que lo forman.
Mire, señor alcalde, en Santibáñez no somos mejores, ni más listos, ni más
dignos que nuestros hermanos de La Isla (que en términos coloquiales y no
ofensivos es así como conocemos a este pueblo hermano), pero en
Santibáñez nos dedicamos a sacar lo nuestro adelante sin fijarnos y sin
meternos en nada ajeno, a menos que nos pidan ayuda. Si en La Isla ajardinan o
no el ámbito del depósito del agua, o si el frontón está o no operativo y con
piedras o no en su pista, o si el campo de fútbol es una selva de genifros o
está patena (ojalá), es asunto suyo, allá ellos. A nosotros nos preocupa lo
nuestro procurando no entorpecer lo de nadie, salvo si nos asaltan. Pero me da
la impresión que en La Isla anda Vd. directa o indirectamente presionado y
empujado a la inacción (¿y puede que hasta al bloqueo?), ante lo cual en lugar
de ceder debiera empujar a sus convecinos a mejorar cuanto más mejor las muchas
obras y mejoras posibles que en La Isla tienen Vds. pendientes, a poco que
miren con una mínima perspectiva (por ejemplo, en esa praderita que hay por
arriba del puente en el barrio de San Martín y al ladito del río un bar con
terraza y vistas al río quedaría muy molón, ¿verdad?). Mejoren lo suyo y si nos
piden ayuda estén seguros que la tendrán, pero no permitan en el pueblo que las
"envidias tiñosas" (las no tiñosas son buenas y deseables)
siembren de chinchetas la ruta a rodar.
Permítame, señor alcalde, que le bosqueje una interesante radiografía
psicológica. Como psicólogo clínico y jurídico-forense que soy y porque en
tiempos ya remotos fui postulante a político (lo dejé por cansino y agotador, la verdad), sé que cuando alguien se dedica a la política por lo general suele
hacerlo en base a estas tres razones: Una, dedicarse al
servicio público, contrastable con "obras son amores"; dos,
darse uno un baño de legítimo narcisismo (a todos nos apetece ser adulados,
respetados, considerados, queridos...) y; tres, enriquecerse sin
arriesgar capital propio. Es obvio que esta tercera motivación queda descartada
porque si hubiera Vd. de vivir en nuestro municipio con el sueldo de alcalde
habría de hacerlo bajo el puente, para lo cual en Santibáñez también le prestaríamos
el nuestro y le llevaríamos buena comida. Quedan las otras dos razones, ambas
muy nobles, por las que Vd., Don Camilo (qué bonito, literario y oportuno
nombre para un alcalde), ha podido decidirse por el ejercicio de la política.
En tal caso, ¿no considera Vd. que todos los eventos, acontecimientos, actos
lúdicos, sociales, en fin, tan numerosas actividades y algunas de ellas de tan
notable calado mediático que se ofertan en Santibáñez no dotan de un
brillantísimo lustre al ejercicio de su cargo?. Si me remito al evento del 75º
aniversario de la "Cooperativa del campo San Blas", ¿sabe lo
bien que pintaba Vd. en medio de autoridades tan importantes como Vd. mismo,
señor alcalde?. Piénselo, Don Camilo (qué bonito, oportuno y literario nombre
para un alcalde) y sáquese de encima a los que con resentimiento y complejos de
inferioridad siembran de chinchetas la ruta a rodar para igualarnos por abajo
en dejadez, ruina y miseria. Quien suscribe está seguro que en La Isla como en
Santibáñez hay gente inteligente y sensible que entenderá que Vd. tome
decisiones equitativas y de justicia distributiva, las cuales antes que
restarle votos estoy seguro que como poco fidelizará los que siempre tuvo. Y en
cuanto a decisiones ya tomadas, ¿tan difícil es negociar y llegar a acuerdos?.
Negociar, negociar donde todos ganan y todos pierden. Bien, sobre el asunto del
repaso y/o rehabilitación de los caminos tras el paso de los bólidos, ¿cuesta
tanto imaginar que en Santibáñez estoy seguro que habrá gente dispuesta para en
hacendera dedicarse a ello?. ¿Cuesta imaginar esto?. ¡Pues mire que no se han
hecho de este modo en Santibáñez obras de colosal importancia, como
el actual parque y la zona polideportiva (muy mejorable, por cierto).
En fin, Don Camilo, Vd. conoce mi respeto por Vd. y espero que cuando me pille
con la bici por detrás de su casa siga "prevaricándome" invitándome
en su casa a un chupito de orujo y a un delicioso puro de cuando Vd. además de
ir a bodas también fumaba. En estos nuevos tiempos también podrá "prevaricarme"
todo lo que quiera, pero sólo con un chupito de orujo porque llevo varios años
también sin fumar, craso error el mío que nunca debí cometer, aunque no pienso
volver que es un vicio muy caro.
De verdad, señor alcalde, persona que como tal y como alcalde merece todos mis
destacables y sinceros respetos porque entre otras razones Vd. llegó a la
política para servir; haga un serio ejercicio de autocrítica y replantéese si
cuanto está ocurriendo es lo más noble y limpio que pudiera ocurrir. Valore
también lo que de verdad, tanto en el presente como en la posteridad va a dar
lustre a su cargo, siendo justos con La Isla, tanto como con Santibáñez,
faltaría más. Y como por dignidad y nobleza no puedo sino serle muy sincero, le
diré que yo estoy entre los que apoyan cualquier manifestación que reclame un trato digno para Santibáñez y para Santa María, pero esté seguro que será desde el más absoluto respeto a su
persona, como tal y como alcalde.
Sin otro particular, un cálido saludo de un mandado suyo
Nano Miguélez Castrillo
16 octubre 2024
(₸X) PRIMICIAS: Cultura e ideologías (P)
El Diantre Malaquías, pseudónimo