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28 junio 2016

(₸) Al río Garona en sus orígenes


(Vado del río Tuerto en Santibáñez de la Isla. 
Foto de Serafín Pan Falagán)

Estampa dulce. 
Nostálgica estampa 
la del caballero sentado
a la vera del riachuelo.
Trémula corre la vida
por su entraña dichosa
y débil habla su cuerpo
de la grandeza infinita
de la pasión amorosa.

Ayer -susurraba el aire- 
ayer ignorabas la senda
de refrescantes caricias.
Ayer fluía el cristal 
sobre las mismas piedras
-repetía el sol- 
y tú muchacho ciego
vivías a oscuras
mostrabas tu excitación
con petulante orgullo. 
Ayer -cantaba el torrente-
ayer como cualquier día
fluyó tu figura conmigo
con mis formas 
hacia el incesante río.

Hoy viajamos juntos
por los inmensos mares.
Gota a gota sonreiremos
sobre el ayer olvidado
cuando dormías.

Les. Valle de Arán (Lleida). 
Verano de 1973

25 junio 2016

(₸) Tres balas en Sonnwendgasse

¡¡Publicación reciente!! 



      En los primeros años de la segunda década del siglo XXI el barrio de Favoriten, así nombrado el distrito X de la ciudad de Viena, vivió un auge inmobiliario de proporciones hasta entonces desconocidas. Un área nunca inferior a setenta hectáreas de erial urbano se transformaría a velocidad de vértigo en un moderno apéndice contiguo y sin solución de continuidad con el Favoriten antiguo. Se remodeló a fondo la estación de ferrocarril de Südbahnhof, no mucho después convertida en el centro ferroviario más importante de la urbe. En el antiguo descampado del triángulo comprendido entre la calle Sonnwendgasse por el sur-sureste, las vías férreas que comunican la  ciudad con el aeropuerto y Hungría al norte, y al este los límites de Simmering (distrito XI) surgieron parques, colegios, viviendas nuevas y otras infraestructuras urbanas diseminadas por aquí y acullá. Mientras tanto en los pisos viejos del barrio antiguo se vivió tal fiebre reformadora que en cualquier país latino hubiese adquirido visos de perniciosa burbuja. 
En los bajos de uno de los  edificios recién estrenados se ubicaba la Cafetería Kobbi´, regentada por una familia húngara pulcra, educada y atenta, cualidades muy convenientes para sacar adelante un negocio de esta naturaleza, como parecía ser el caso vista la afluencia de clientes que con regular fidelidad se concitaban en el establecimiento. Dentro, dos hombres algo entrados ya en años llevaban una conversación amena e incluso se diría que afable, a juzgar por la traza y vehemencia de los ademanes puestos de manifiesto en su decurso. Se trataba de dos viejos conocidos que después de muchos años se habían encontrado por la acera y decidieron departir mientras tuvieran cuerda y unas cervezas con las que refrescar el gaznate en ese cálido verano. Su relación provenía de ocasionales contactos profesionales habidos durante el desarrollo de sus respectivas carreras laborales en las instancias medias del funcionariado del estado, a raíz de los cuales brotó entre ambos una cierta afinidad. Uno de ellos, Viktor Burkhard, jubilado como antiguo director del Museo Stadt Wien, vivía donde siempre quiso vivir; esto es, en una manzana bastante humilde de la que pudo huir de haberlo querido, pero allí seguía y sin intención de mudarse, al menos por el momento. Hombre amante de la cultura de élite, ocupaba su tiempo en lecturas selectas, visitas a diferentes museos de la capital, paseos con su esposa por los parques y la ilusión siempre viva de volver a disfrutar de sus nietos, hijos de su única hija -Inge- que en su día emigró a España y allí formó familia con un español de Alicante. Las vacaciones navideñas y de verano con sus nietos convertían la vida de la familia Burkhard en pura ambrosía durante ese tiempo y en amable melancolía el resto del año. Pero no todo resultaba tan idílico en la vida de esta persona y de su familia. Por ejemplo, del inmueble que habitaban buena parte de sus moradores iban muriendo y poco a poco los pisos se despoblaban y acababan siendo ocupados por inmigrantes, la mayoría venidos de países del este. Siempre educado, comedido y solidario, Herr Burkhard  empezaba a no vivir en aquel lugar con la paz que para su vida siempre quiso.
Kurt Schwarzenberg, también pensionista, ejerció su vida profesional en el Ministerio del Interior como mando medio de rango técnico. Vivía de su pensión y rentas varias, y mataba el tiempo a caballo entre su casa y algunas cafeterías en las que con frecuencia se le veía con amigos o conocidos de diverso pelaje. Pues la vida de Herr Schwarzenberg tenía otras caras, alguna no tan amable como la que estaba mostrando en la tertulia con su viejo conocido y, a decir verdad, no se sabe muy bien qué le traía por tan humildes lares, ya que en la actualidad residía en zonas más nobles.
El encuentro de la Cafetería Kobbi’ entre los antiguos colegas se prolongaba y por el ánimo de los participantes no se vislumbraba la mínima voluntad ni intención alguna de acabarlo por el momento. Las caras de ambos reflejaban que allí se estaban abordando asuntos importantes de temáticas variadas y hasta reflexiones de gran hondura filosófica.
-Ah, la muerte, ¿qué es la muerte?- reflexionaba en voz alta Herr Schwarzenberg. –Hoy estamos aquí, de este lado y cualquier día pasaremos al de las sombras.
 –Profunda reflexión, sí señor, profunda reflexión- replicó Viktor Burkhard no sin un inequívoco deje socarrón ante tamaño y profundo aserto. –Y ya que hablas de la muerte, mira lo que me he encontrado de camino. Uno lo pisé con el talón y a un pelo anduve de salir disparado yo mismo y de acabar descalabrado- añadió mientras de un pañuelo donde venían envueltos sacó tres casquillos de bala que colocó sobre la mesa.
-Déjamelos ver, que pueden ser simplemente de fogueo. Ah, pues no, parecen casquillos de bala auténtica. Es extraño, porque el último tiroteo de los dos habidos en el barrio desde que se inició esta vorágine inmobiliaria sucedió ya hace más de dos meses- dijo el experto del Ministerio de Interior. -¿Te importa que me los quede por si pudieran servir de utilidad a la policía?. Ya sabes que en eso consistía mi trabajo cuando me tocó cumplir con él.
-Quédatelos, quédatelos. Doy por sentado que conoces mi absoluto desinterés por las armas y todo lo relacionado con ellas. Si acaso y dado el nivel de ruidos que últimamente soporto del piso adjunto al mío, si algo hacen es suscitar en mí bajos instintos que nunca antes había sentido. A decir verdad- prosiguió Herr Burkhard -en ocasiones puntuales me invade el deseo de descerrajarle un tiro en la sien a mi….
No pudo acabar la frase porque una inoportuna llamada al celular de Kurt Schwarzenberg interrumpió la conversación. Como catapultado por un resorte éste saltó de su asiento, tomó el móvil, giró sobre sí mismo, anduvo unos metros y habló unos segundos, volviendo después sobre sus pasos y tras depositar el celular sobre la mesa continuaron con la cháchara.
-Perdona, era una llamada urgente. ¿Qué me estabas comentando?- planteó Herr Schwarzenberg en un intento de retomar la conversación poco antes interrumpida con brusquedad.
Tenso e incómodo Viktor Burkhard,  a quien no gustaban nada este tipo de interrupciones, largó una inflamada perorata tan sediciosa y agresiva que desde luego revelaba una actitud del todo sorprendente e inaudita en él.
-Decía que me tienen hasta la coronilla con tantas obras de remodelación y no negaré que en ocasiones me entran ganas de perforarle la tapa de los sesos a alguno de esos laboriosos reformadores. Después de todo no resultaría muy novedoso otro tiroteo más en el barrio. Anda, llévate los dichosos casquillos a ver si le sirven a la policía y a mí quitándomelos de la vista me ahorrarás de paso las malas tentaciones que me colonizan, entendido este último término con sus connotaciones correspondientes a la anatomía como la de estar hasta el mismo colon ascendente y descendente de estos capullos en obras. Digo.
El tono y contenido de lo expuesto no cuadraba con el perfil de este -hasta la fecha, al menos- probo ciudadano. Se le notaba crispado y es que con los ruidos no podía, en particular si eran continuados como así sucedía.
Siguió la pareja con su coloquio un buen rato más, después se despidieron y cada cual tomó su camino rumbo a los respectivos hogares.
*******
      Kurt Schwarzenberg ocultaba un lado oscuro cuya parte más visible tenía una estrecha relación con los  negocios inmobiliarios y una buena parte de sus ingresos extras provenían de esas fuentes, comprando pisos vacíos y/o desahuciados para realquilarlos después o venderlos a un postor solvente, por lo general gente del este, como ya es conocido. Mantenía una estrecha relación personal y comercial con un húngaro de nombre Sandor y apellido Vargas, quien poseía en propiedad cuatro fincas en Favoriten compradas al sobredicho y que justo ahora estaba rehabilitando. Con el tiempo, sin embargo, la buena sintonía que siempre hubo entre este dúo se fue deteriorando de modo patente a medida que el nativo, como cualquier otro buen negociante, se acercaba a licitantes de mayor pátina y relumbrón; y algo así en determinados sórdidos submundos puede acarrear quebraderos de cabeza, desconfianzas y hasta desgracias. La pérdida de confianza mutua enfurecía de modo especial al húngaro, persona temperamental, sanguínea e histriónica que no soportaba verse relegado en los negocios. Este par de socios informales -más que amigos- acostumbraban a reunirse en parques y cafeterías, tal el caso de la Cafetería Kobbi’ que frecuentaban por el paisanaje entre Sandor Vargas y sus regentes, y en ocasiones recientes los presentes en alguno de estos lugares fueron testigos de trifulcas entre ellos de considerable importancia. Una de las más gruesas sucedió en Kurpark Oberlaa. Comieron ese día en un cercano y popular restaurante del parque y tras la comida salieron a pasear por el amplio espacio verde que lo rodea, donde la liaron de colores.
-No me gusta que me dejes al margen con el negocio de los pisos. Si continúas por ahí tomaré las medidas que estime oportunas. Te recuerdo que sé mucho de ti- dijo Sandor Vargas con los ojos encendidos e inyectados en sangre.
-¿Me estás amenazando?. ¿Te atreves a amenazarme?. ¿Ya se te ha olvidado que si tú te mueves libre por este país es porque yo te conseguí los papeles y te saqué de las cloacas?. Pero bueno…. Además, y te lo advierto, estás trabajando en el piso anexo al de un amigo mío y está dispuesto a denunciarte por ruidos de obras a horas intempestivas- replicó el antiguo funcionario ya también muy excitado.
-Te repito, si me dejas al margen te juro por San Esteban rey de Hungría que te hundo y hasta te mato si fuese preciso- gritó Vargas a punto de estallarle las venas occipitales, mientras agarrando por la solapa a su contrincante lo zarandeaba con violencia. 
La airada zapatiesta la hubieron de contener unos valientes paseantes del parque, hasta que dos policías uniformados que patrullaban por la zona pusieron paz entre los contendientes, les requirieron la documentación pertinente para su identificación y tras una somera comprobación les fue devuelta, volviendo  cada uno a su mundo por separado. 
Mas no tardaron en volver a ser vistos juntos en perfecta comunión e intimidad, lo que no debiera resultar extraño pues sabiendo tanto el uno del otro bien pudiera añadirse alguna nueva confidencia al saco de las ya sabidas. La última vez que se les vio en esta tesitura sucedió en el Franz Horr Stadion (hoy Generali Arena por mor del patrocinio publicitario), el campo de fútbol del Austria de Vienaen el ya reiterado distrito X de la ciudad. Competía el equipo local con el Mattesburg de Burgenland, por lo que no se preveía una afluencia masiva de público al campo y allí, en cualquier discreto rincón del recinto deportivo podrían departir sobre cualquier asunto sin llamar en exceso la atención. Platicaron durante la celebración del encuentro y ese día Sandor Vargas recibió un encargo además de un abultado sobre que asió con notorio goce y fruición. Lo que no sabía Sandor Vargas eran las consecuencias que tanto el encargo como el sobre recibidos en el estadio le acarrearían, pues en realidad ese día salió de allí con un presumible fajo de billetes, también con un número de teléfono cuya operatividad caducaría a las tres semanas y desaparecería sin dejar rastro y, sobre todo, con una anónima e inquietante sentencia de muerte, eso sí, muy bien remunerada a juzgar por su alborozo.
*******
      Nacía el plácido domingo y en casa de los Burkhard se respiraba una cierta paz después de seis días insoportables a causa de las dichosas obras de reforma. Ora taladraban, ora lijaban con lijas automáticas o -cuando no- máquinas de pulimentar el suelo hacían retumbar el edificio entero. A Herr Burkhard le enervaban los ruidos de tal modo que hasta le asaltaban fantasías de sodomizar a los operarios con una taladradora. Pero poco duró la ansiada quietud y pronto el regalo del silencio se vio quebrado del modo más grosero. Apenas habían sonado las diez A.M. de ese tan esperado domingo y en el piso anexo se retomaron de nuevo  las crispantes rehabilitaciones de modo del todo inopinado y… -¡en este día!-. No podía ser. El problema sobrepasaba ya los límites de lo soportable y el color castaño oscuro devenía en rojo de ira y hasta en negro de muerte. Viktor Burkhard no aguantó más y decidió salir en busca del abominable y enigmático vecino con el que -al menos- poder negociar días y horarios para tanto y tan estridente trajín. Pulsó varias veces el timbre del piso en reformas, se hizo el silencio pero allí nadie abrió. Intuía que desde el otro lado de la mirilla alguien miraba, lo cual le enfureció todavía más. Volvió a tocar el timbre con rabia contenida y a punto de brotar a borbotones, hasta que harto e impotente regresó a casa. Entró en la sala, abrió la ventana  de Uhlandgasse como buscando aire que respirar y resopló. Mientras respiraba a fondo y pensaba qué hacer observó la extraña presencia de un hombre en la treintena que merodeaba de forma sospechosa por esta calle en la esquina con Scheugasse, justo frente al vetusto taller de automóviles.
 Después entró en la habitación contigua a la sala y del cajón de su mesita de noche tomó algunos objetos que introdujo en su bolsillo, dirigiéndose a continuación a la cocina donde cogió el rodillo de la pasta y volvió a salir a la escalera apostándose en el rellano. En el interior del piso en reformas no tardó en retornar el fragor de las obras hasta que una especie de chasquido a modo de detonación silenciada sobre el estrépito de una pulimentadora acabó con ellos súbitamente. La pulimentadora cesó sus faenas y la ansiada tranquilidad resurgió de pronto. Más de una hora después de la vuelta del anhelado sosiego Herr Burkhard regresó definitivamente a su piso y comentó con su esposa:
-Gracias a Dios que se han acabado los ruidos. No sé, algo extraño ha debido suceder. Quizá se les averió alguna máquina porque dentro se oyó como un raro chasquido y  al poco todo quedó en una insólita quietud. Todo muy raro, la verdad.
Tras un reconfortante silencio continuó.
-Ya hablaré con este tío otro día que por hoy ya he tenido bastante.
Los días siguientes al infausto domingo continuó la misma insólita tranquilidad, tanto que en el ánimo de muchos vecinos anidaba la sospecha que algo anormal estaba ocurriendo. El miércoles posterior al domingo en danza un especial ajetreo se instauró al completo en el bloque donde vivían los Burkhard. Una brigada de la policía judicial, con el juez a la cabeza, inspeccionaba -al parecer- el piso colindante con el de esta familia, justo ése donde se estaban realizando obras de mejora. La vida de estos vecinos a punto estaba de entrar en una dinámica de torbellino, con una cascada de acontecimientos que se sucederían a ritmo de vértigo y que muy bien podrían arruinar la de toda la familia.  Entre el vecindario no tardó en correr el rumor que de allí habían levantado el cadáver de un ciudadano del este, para variar, aunque por el momento se desconocía su verdadera y precisa identidad. La rumorología propia de estas coyunturas detallaba que se trataba de un asesinato sucedido el domingo pasado, entre las diez y doce horas A.M. y, en un anticipo de autopsia como es también práctica muy común en tal tesitura, se puntualizaba  que la muerte se produjo por un golpe contundente y/o un tiro en la nuca. Ya se sabe, con frecuencia la rumorología va por delante de la autoridad competente. Cuando el auténtico resultado de la autopsia estuvo en poder de la policía se le puso nombre y cara a la víctima, un varón adulto de origen húngaro e identificado como Sandor Vargas, muerto de un tiro en la zona occipital después de haber recibido un golpe contundente que le dejó inconsciente. La tesis forenses afirmaban que mientras pulimentaba el suelo la víctima se percató de una presencia extraña y antes que le diera tiempo a girarse y reaccionar recibió el violento golpe que le hizo caer de bruces y en esta posición se le asestó el tiro de gracia. Por lo visto éste era el colindante y detestable inquilino o propietario o lo que fuese que tenía soliviantados a los Burkhard y que éstos juraron no conocer de nada. La tarde del mismo jueves la policía se presentó en la vivienda de los Burkhard con una orden judicial de registro. Requisaron el rodillo de la pasta que un par de vecinos habían visto empuñado en manos de Viktor Burkhard y bajaron luego al sótano donde también realizaron una inspección a fondo. Como cabía suponer, del sótano decomisaron una pistola, tres casquillos de bala y una llave maestra que -por casualidad o no- daba acceso directo al piso del vecino al parecer ajusticiado. Todo cuadraba, tanto como para sembrar serias dudas sobre la naturaleza del caso ante evidencias tan en exceso evidentes. Todo muy claro,  demasiado claro, pensaría la policía. No mucho más más tarde se supo que la misma policía disponía también de una grabación en la que Herr Burkhard expresaba estar dispuesto a “descerrajar la sien” -sic- del abominable reformador que le había tocado en danza. El suceso olía a cuerno quemado.
Pocas horas después Herr Burkhard salía de su domicilio esposado y conducido a comisaría donde declararía el resto de la tarde del jueves y toda la noche siguiente. En sus testimonios negó radicalmente ser el autor del hecho y se esforzó por demostrar que, aparte del infamante ruido soportado de alguien que no conocía en persona, ningún otro nexo le unía con Sandor Vargas, como no fuese a través de Herr Schwarzenberg, al que en alguna ocasión oyó decir que tenía un socio de origen húngaro. Ésta era -que recordase- su última referencia de alguien con esa nacionalidad. Y en cuanto a la lesiva grabación, sólo podía provenir de este individuo con el que semanas antes se había encontrado en la Cafetería Kobbi’, cuando la conversación entre ambos derivó en la expeditiva irritación del antiguo director museístico por la inoportuna interrupción que una llamada de móvil provocó. Empezaba a desmadejar el enredado ovillo y ahora recordaba no haber notado vibrar ni sonar el celular, así que la llamada urgente hubo de ser falsa y la argucia para después dejar el móvil en un discreto rincón de la mesa con el audio encendido presto a grabar las comprometedoras palabras de Herr Burkhard, sin duda para darle alguna pérfida utilidad.
Estaba diáfano como un amanecer claro y fresco quién manejaba desde lo más alto de la jerarquía criminal todos los entresijos de aquella dolosa trama. Por las razones que fuese, detrás de todo aquello se encontraba la mano negra de este turbio personaje, pensionista -por más señas- con todo de inicuo y nada de inocuo. ¿Quién mata y deja tras de sí un rastro de pistas tan burdas y obvias que le incriminen o guarde en su propiedad como si de un recuerdo se tratase las pruebas y el cuerpo del delito?. Muy tonto se ha de ser y éste no parecía ser el caso. Cierto es que una vez conocida y contrastada la identidad del fiambre las investigaciones policiales pronto lo relacionaron con Herr Schwarzenberg y justo por ello el antiguo alto funcionario del Ministerio del Interior no tardó en ser requerido a presentarse en comisaría, donde declaró toda la mañana del viernes, tras lo cual volvió a sus quehaceres cotidianos con la advertencia policial de no abandonar la ciudad sin su conocimiento. Pero nada de todo esto le serviría al incriminado porque el cúmulo de pruebas más o menos sólidas apuntaban todas en su contra. No se disponía (o no se conocía) de ninguna otra línea de investigación y a Herr Schwarzenberg apenas le encontraron indicios que lo salpicaran.
Tras largas horas de interrogatorios el detenido ingresó en prisión preventiva como presunto asesino de Sandor Vargas. A lo largo del proceso y vistas las perspectivas nada favorables sus abogados le propusieron que se acogiera al atenuante de “locura transitoria”, pero él en su rectitud y extrema dignidad se opuso con toda su conciencia y sus menguantes fuerzas. En las primeras semanas de estancia en prisión pidió tener un careo con Herr Schwarzenberg, a lo que en todo momento éste se negó por mor del respeto a su derecho de “presunciones varias”. En este punto las sospechas del reo dejaron ya de serlo y se convirtieron en certidumbres sobre la decisiva implicación de su antiguo colega en el crimen cometido. Sólo en esta línea de investigación radicaba su última esperanza de no acabar ante un jurado popular por el que ser juzgado, eventualidad que tanto le espantaba.
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      La consternación y el estupor recorrieron el barrio entero, asfixió la respiración e invadió en forma de pesadilla los sueños de sus habitantes. Es cierto que algunos vecinos vieron a Herr Burkhard  el día de autos apostado en el rellano y con el rodillo asido en su mano diestra, pero nadie pudo aportar alguna información más que sirviera de utilidad a la policía, salvo que ninguno de ellos se creía que el ahora principal sospechoso, ese vecino y respetable señor, fuese el auténtico asesino. Todos apostaban por su inocencia y lo consideraban una víctima de una repugnante trampa de la que cabría desenmascarar al tramposo.
Entre los moradores más activos del lugar en ese intento de ayuda merecida al respetado Herr Burkhard se encontraba Wilhelm Graser, cuya hija ya casada y residente en Klosterneuburg ejercía el periodismo en el periódico “Der Standard”, sección de “Sociedad”, y ahora estaba muy interesada en la figura del personaje muerto y muy en particular en la de ese opaco individuo conocido por Schwarzenberg. De niña en el colegio infantil Keplerschule fue compañera y en cierto modo amiga de Inge, la hija de los Burkhard, la cual ante esta tesitura, regresó de Alicante donde dejó a su marido e hijos de los que tanto le costaba vivir separada, para dirigir la operación de defensa de su padre y atender y acompañar a su madre. Una tarde las antiguas compañeras se citaron en la Cafetería Sperl, tan del gusto de ambas, y allí charlaron durante buena parte de la tarde. Tres meses llevaba ya Herr Burkhard en prisión preventiva y faltaban dos para la celebración del juicio, de modo que si antes no se producía un milagro el prisionero se arriesgaba de pleno a lo que tanto temía, esto es enfrentarse a un jurado popular que, con independencia del veredicto que dictase, ya sólo verse ante él le supondría una insufrible humillación y un golpe muy duro a su prestigio personal y reconocimiento público. Se sabe y él sabía que un jurado popular suele quedar muy a la merced de un buen abogado del malo y esta obsesiva idea lo torturaba con más dañina insidia que el peor dolor de muelas.
En uno de los encuentros entre Inge y Andrea Graser, la periodista, que así atendía ésta; surgieron informaciones deliciosas.
-¿Sabes que el piso anexo al de tus padres lo compró Vargas a Schwarzenberg, con el que compartía otros negocios inmobiliarios nada limpios?- dijo Andrea con cara de gran satisfacción.
-Ya, Andrea- replicó Inge -es interesante, pero por mucha información de la que dispongamos, si no encontramos una prueba irrefutable, por ejemplo una delación de alguien relacionado con el caso, no avanzaremos y a mi padre le servirá de poco. Quizá nos convenga darle publicidad mediática al caso y esperar que algún teórico despechado o engañado decida tirar del hilo. Es lo único que se me ocurre.
-Está bien, Inge, está bien. Así lo haremos porque no es mala idea. Pero recuerda que pelearé por tu padre hasta librarlo, pues como sabes tu padre es profundamente admirado y respetado por el mío, al que tiene por modelo ciudadano. Lo sacaremos, Inge, lo sacaremos libre.
En la cárcel la soledad consumía a Herr Burkhard y tan sólo la lectura y la añoranza de los suyos paliaban algo su desesperanza y amargo sufrimiento. Esperaba saber de sus nietos y ser visitado por los mayores, al menos. Sería muy reconfortante. Sabía que fuera mucha gente se estaba moviendo y partiendo la cara por él pero, aunque eso también le reconfortaba y aliviaba un tanto sus penurias, no eran muchas sus esperanzas. Tal vez gracias a todo ello todavía no pasaba por su mente la idea de suprimirse, acto que cometería sin duda si viese comprometido su honor o el de alguno de los suyos.  Pronto se producirían sin embargo excelentes noticias. Andrea sabía que la policía manejaba expedientes de Schwarzenberg entre los que destacaban algunos desahucios tras acoso inmobiliario, abocando a varios ancianos a ingresar en residencias de caridad, además de  otros contactos nada edificantes (pocas veces mejor dicho) con la mafia de la construcción. La verdad se iba acercando, pero aún distaba bastante lejos, demasiado lejos para serle útil al preso preventivo. Una llamada anónima al periódico “Der Standard” mudó de golpe y para bien las hasta entonces inquietantes perspectivas. La estrategia había dado sus frutos y un arrepentido estaba decidido a largar.         
*******
      A la hora señalada el comunicante anónimo llegó a la redacción del periódico. Se le recibió con agasajos y atenciones especiales, no faltando ni unas olivas rellenas de feta ni un vino blanco de Krems, aposentándose después todos en un rincón cómodo del recinto periodístico. Moreno, de unos treintaitantos años, bajo de estatura, complexión en apariencia endeble y aspecto general caucasiano, nombrado Luka Gargarian, el mismo que con posterioridad reconocería Herr Burkhard como el personaje que deambulaba por Scheugasse la mañana de los hechos. De mirada limpia y cara de superviviente espabilado, lo primero que exigió con absoluta claridad fue una determinada cantidad de dinero, según él muy bien ganado, y negociar después con la policía un acuerdo que le redujese la pena por colaborador. Ésos eran sus ases en la manga y sólo hablaría para el periódico si se le garantizaban sus condiciones. Enseguida le extendieron un papel que leyó con atención y luego firmó junto con otros directivos y trabajadores del rotativo. A continuación comenzó a largar y no paró hasta tres horas más tarde. Afirmó que él, en compañía de un colega que lo dejó tirado y sin pasta y del que ahora tenía la ocasión de vengarse,  fueron contratados por un compinche de los bajos fondos de muy escaso rango, que a su vez debió ser contratado por otro u otros contratantes con los que ellos como sicarios últimos no podían contactar y a los que -por supuesto-no podían llegar a conocer, para que en el peor de los casos unos y otros no pudieran reconocerse. Las instrucciones para llevar a cabo el asesinato y para recibir los pagos restantes por el encargo serían recibidas a través de un móvil que en tres semanas dejaría de ser operativo. Como si de un escenario cinematográfico de suspense se tratase, narró con precisión de individuo sagaz todo el proceso al detalle. Por su estructura y logística el lugar elegido para los intercambios sería el parque Laaer Berg, dos de cuyas papeleras estratégicamente ubicadas lejos de la concurrida piscina servirían para recoger y dejar las encomiendas de ida y vuelta. Las primeras para recibir las instrucciones, el instrumental necesario para cumplir el contrato y los pagos acordados. En las de vuelta, también en otra papelera del mismo parque, se devolvería el material usado en el encargo, para que el inductor y número uno en el escalafón lo gestionase a su antojo.
 Ya era entrado noviembre y quien colocara las encomiendas bien podría venir embozado y por tal difícil de poder ser identificado. Con ello ya contaba el previsor delincuente que, en conformidad con su compinche, sería él, el caucasiano quien se encargase de poner cara, ojos y hasta NIF a quien a partir de entonces les haría llegar los empaquetados recados. Este esbirro o sicario menor avispado y cauto que, por precaución y seguridad en su trabajo, siguió en paralelo la secuencia de los hechos con absoluta discreción de espía avezado, haciéndose pasar por un estúpido enamorado tonteando por el parque con una joven y hermosa muchacha de buen ver, tanto como vulgar y bastante descarada. El periodista al frente de la entrevista le enseñó dos fotografías por si pudiese reconocer a los retratados y -sí-  reconoció a Herr Schwarzenber como el individuo que en el parque dejó y recogió las encomiendas pertinentes. Él mismo aportó otras fotografías de este individuo, al que  logró fotografiar en tres ocasiones con su móvil aprovechando las paradas del tranvía, en esos pequeños revuelos y tropiezos a menudo involuntarios que se producen cuando los viajeros bajan o acceden al medio de transporte y que distraen a cualquiera como le sucedió al espiado. Porque aunque a la papelera -por ejemplo- llegó embuchado (pronto entraría diciembre), después en el tranvía 67 se relajó pudiéndole ver la cara y hasta retratársela con nitidez en alguno de esos oportunos momentos. Seguro que  tampoco Schwarzenberg llegó a sospechar nada por cuanto la pinta de bobos de aquella estúpida pareja de capullos recién enamorados no parecía corresponder a la de hábiles espías en pleno desarrollo de su trabajo. Ignoraba, siempre ignoró Schwarzenberg -ingenuo de él- que un hombrecillo con pinta de no llamar mucho la atención, salvo por las tonterías con su ordinaria parejita, le había seguido los pasos, lo había fotografiado y ahora lo estaba reconociendo. Su gran error fue olvidar o desconocer que en el mundo real, cuanto más en el de la delincuencia, no puedes fiarte ni de tu delantera, pues el pinta con más cara de tonto al mínimo descuido o en cualquier choque fortuito -o no- te birla el peluco de oro, tal como en sentido figurado le sucedió con el caucasiano no tan simplón.
Tras la extensa declaración del caucasiano la periodista Andrea Grazer, que durante toda la entrevista estuvo presente, llamó a la policía para comunicarles  que tenían a un presunto delincuente dispuesto a entregarse y declarar en relación al asesinato de Sandor Vargas, a cambio de una reducción de la pena. En sus posteriores declaraciones ante la policía juró que lo declarado ante la prensa sobre Herr Schwarzenberg era cierto, ratificó su contratación y no haber sido el ejecutor sino sólo el  colaborador necesario y que hacía todo esto porque se vio burlado por su colega, quien le había desplumado y desprestigiado ante la mafia en la que se movían y ahora le resultaba muy difícil encontrar trabajo en el gremio de la delincuencia.  Según ya relató al periódico fue su compinche quien a la hora precisa entró sigiloso en el piso tal cual detallaban las instrucciones recibidas, se acercó a la víctima mientras pulía, pero su inesperada reacción le obligó a golpearlo cayendo boca abajo, rematándolo de inmediato con un “tiro de gracia”. Respecto a su decisión de entregarse dijo haberla tomado después de sopesar las perspectivas nada halagüeñas que tenía por delante y, tras el cobro de una buena pasta que le vendría de perlas en la cárcel para comprar favores y hasta para ser ahorrada, bien podría tomarse por el mal menor. La suerte además se alió esta vez con los buenos y el colega del delator fue detenido en  aquellas fechas por otras causas, el cual al verse sin mejor escapatoria que la colaboración reafirmó gran parte de la verdad ya conocida. Se aportaron también pruebas concluyentes como la de los sobres y otras. Así que la impunidad de este individuo tenía los días contados.
Le quedaban ya pocas escapatorias a Herr Schwarzenberg y al séptimo mes desde la muerte del húngaro, por fin, la policía con orden judicial en mano se presentó en su casa y allí, además de un silenciador que pudiera ser compatible con la pistola que se utilizó en el crimen, también se encontraron llaves dobles que abrían diferentes pisos y sótanos del bloque en cuestión, varias pistolas más, alguna similar a la utilizada como arma asesina; las cuales como buen amante de estas y otras armas alegó coleccionar desde el inicio del ejercicio de su carrera profesional en  el Ministerio del Interior.  Se le detuvo y tras pocas horas de interrogatorio se vino abajo. No tuvo aquí la rudeza de sus asociados mafiosos del este y, ante la posibilidad cierta de verse ante la justicia sin salida honrosa, decidió contribuir al esclarecimiento de lo sucedido, siempre y cuando no le obligaran a reconocer aquello que él y su abogado sabían que la policía no podría demostrar a ciencia cierta nunca, como por ejemplo determinados negocios turbios que Sandor Vargas conocía y que hubieran hecho pedazos su cuidada honorabilidad. Aunque no era generoso en escrúpulos, tampoco era idiota y ahora debería intentar salir lo mejor parado de su complicada situación con una actitud colaboradora.  Con la cooperación muy probablemente se ahorraría la aparición de más trapos sucios que le salpicarían a él tanto como a su familia y esto trató de evitarlo, pensando que los mayores y más feos secretos estarían a buen recaudo en poder del asesinado o su entorno y no saldrían a la luz. Detalló que en el sobre que en su día entregó a Sandor Vargas en el estadio Franz Horr del Austria había una cantidad de dinero como primera paga al ejecutor, una abundante comisión para Vargas como intermediario, junto con un número de teléfono al que el sicario debería llamar con objeto de recibir paso a paso todos los pormenores del proceso a seguir. La tarjeta del móvil en cuestión sería definitivamente destruida después de tres semanas y el número inutilizado, por tanto en ese periodo de tiempo todo debería estar hecho y cobrado. Sandor Vargas nunca llegó a saber que cuando salió del estadio llevaba consigo el encargo de contratar a sus propios asesinos. Liquidando al húngaro, Schwarzenberg no sólo acababa con un socio muy incómodo sino que además creía hacer desaparecer cualquier nexo entre su persona y la realidad de unos cuantos hechos a todas luces delictivos por él cometidos. En su relato Schwarzenberg continuó diciendo que guió con total precisión el desarrollo de las operaciones a través del móvil, cómo, cuándo y dónde dejar el arma del delito junto con los tres casquillos de bala, las llaves necesarias y sus usos para moverse por el bloque con discreción y sin llamar la atención un domingo por la mañana, ya de por sí un día en teoría tranquilo. Muy cerca anduvo de llevar a cabo el crimen perfecto del que los especialistas siempre reniegan, incluso cuando se les recuerda que miles de casos aún hoy están por resolverse; pero para su perdición subestimó al caucasiano palurdo, sobrestimando su ingenio  ahora desmentido por el fracaso de sus propósitos. Como el lector imaginará, no se libró de una considerable pena por inducción al asesinato y otros cargos no tan graves (algunos muy feos, en efecto, nunca salieron), pasando no menos de nueve años a la sombra y entre barrotes, con la esperanza de salir seguramente los últimos años de su vida para disfrutar de la codiciada libertad rodeado de los suyos que aún mantuvieran su confianza.
*******
La información veraz sobre el papel inductor de Herr Schwarzenberg resultaba fundamental, pues apenas quedaban ya dos semanas para el juicio y el tiempo apremiaba. O servía al juez para determinar libertad de Herr Burkhard o se las vería en un banquillo ante un jurado popular. La suerte estaba pues echada. Tres días antes del temido juicio Herr Burkhard salía de prisión libre y sin cargos, no tardando en recibir los agasajos y felicitaciones de sus solidarios convecinos y, aunque nunca fue amigo de tales reconocimientos, lo agradeció tan discreto como humilde, cercano y cortés, tal cual le habían conocido siempre. La eventualidad de mudarse a algún distrito menos convulso no pasaba de momento por la mente de los Burkhard, dado que les esperaba una larga temporada durante la que -al menos en el piso adjunto- no habrían de soportar la pesadilla de unas exasperantes obras y tampoco deseaban alejarse de esas gentes que desde el principio tomaron incondicional partido de su parte. Ya verían más adelante y en todo caso decidirían con calma, pues lo último que quisieran sería dejar su barrio de siempre.
Algunas semanas después de la puesta en libertad de Herr Burkhard, su familia y la familia Graser al completo, con sus respectivos hijos y nietos celebraron el éxito en el Restaurante Don Alfredo de Kurpark Oberlaa, al otro lado del parque donde se encuentra el Panorama Schenke, otro local muy frecuentado en su momento por Vargas y Schwarzenberg. Por supuesto y a modo de agradecimiento la invitación correría a cargo de los Burkhard, lo contrario no hubieran podido aceptarlo. A partir de entonces las familias estrecharon aún más sus lazos y los nietos, cuando sus vidas les permitían vivir cerca; se buscaban, jugaban y pasaban mucho tiempo en compañía, desarrollando una saludable amistad que entre los abuelos ya existía. Por exceso de prudencia y cuidado con las formas nunca esta latente afinidad pasó de una simpatía apenas perceptible revestida de cortesía, aunque realmente siempre fue mucha la admiración que Herr Graser profesó por Herr Burkhard sin éste -en su humildad- notarlo. La misma amistad que Inge y Andrea recuperaron y acrecentaron a partir de entonces.
Al acabar la comida pasearon por Oberlaaer Park y entre otros muchos comentarios Herr Burkhard haciendo gala de su habitual socarronería, exclamó:
-No habréis grabado mis comentarios durante la comida para idear otro asesinato que calzarme. 
Y todos rieron el sencillo toque de humor negro con semblante de alivio por el final de una pesadilla imborrable, sin duda.
Fin



 




22 junio 2016

(₸) Alumno


Ahí muy cerca, muy cerca
brillan sus ojos inquietos.

Son plantas agrestes
que revuelven su existencia
entre la zarzamora y el cardo.

Ávidos buscan luz
cosmos remotos e ignotos
de ciencias desconocidas.

Sobre los gritos, gritan
porque se sienten esclavos
del mundo marchito.

Son la noche oscura
que con ansia espera el día
para fundirse en su clara
y sensual existencia
como un beso intenso.

Duermen siempre
porque siempre sueñan.

Siempre viven
porque sueñan siempre.

Gozan siempre
porque viven lejos, muy lejos
de los muertos ambulantes.

BCN, 1975




      Ya que a través de la herramienta del FACEBOOK he ido recuperando el contacto con antiguos alumnos y alumnas del C.A. Milán, la aprovecho ahora para dedicar a todos ellos y ellas este Poema, pues en su homenaje lo hice en aquel momento. Recuerdo que lo escribí en la clase de 8ª de EGB (la primera con la que te topabas al subir las escaleras) un día que estabais haciendo un examen. “Va por vosotros”, como dicen los epidérmicos de la farándula.

      A Pepi Balsera García (admirada alumna y también aficionada a los versos), a Maite Corchuelo Sánchez, a su hermano Pablo (del que voy recuperando la imagen en mi archivo visual) y el resto de sus hermanos (de los que ya no me acuerdo tanto); a Carmen Montero y la quinta de Trevelez (Blázquez y sus amigos los Guardias Civiles, Méndez, Belarmino y su hermana creo que de nombre Alicia); a Isabel Pérez, a Montse Romero del Castillo, su hermana Rocío y sus hermanos; a Rosa Mulero Hijazo, a Mari Martín Valverde y a su hermano "el morenín risueño"; a Esther Otero Pérez y a su hermano Bernardo "el impresor" (suena a rey); a Isabel Viñas Sánchez, a Juan Carlos Rivero, a Fina Navarro (la “tipa dura”); a Vicente Rodríguez Pérez (y la quinta de Caín, con Maribel Gordillo y Esther González, entre otros), a su hermano Carlos, a Loli y al pequeño del que no recuerdo el nombre; a Montse Grau Ayala y su hermanito, a Carmen “Auténtica” Montes Ayala, a su hermano Jorge y a su hermana Conchi; a Encarni García Osuna, a Laura y Brenda Mojica Domínguez, a Moisés Rodríguez Rodríguez, a Iván Saavedra, a su hermana y a su madre; a Iván Fernández Sanjuán, su hermana Eva y sus padres……………….

      En fin, tantos y tantos, y a los que tanto quiero, que justo por ello pido a los no citados no se sientan desdeñados, porque seguro que en su inmensa mayoría también serán de los que ocupen un destacado lugar en mi corazón. NO LO OLVIDÉIS NUNCA: HABER SIDO VUESTRO PROFESOR Y HABEROS CONOCIDO ES DE LO MÁS GRANDE QUE ME HA PODIDO PASAR EN LA VIDA. ¡¡¡LO JURO POR MI HONOR!!!


El Diantre Malaquías

(₸) Fracaso escolar: razón, prevención y cura


 Raíces del fracaso


      Debe entenderse por “fracaso escolar” el escaso o nulo rendimiento académico que a lo largo del proceso de formación, y de manera reiterada, muestran ciertos sujetos; sin que en ellos hayan existido o existan alteraciones fisiológicas graves que lo justifiquen. Y es de suma importancia esta última apreciación, puesto que todo cuanto no es limitación o minusvalía física, lo es adquirida o ambiental, y por tanto estrictamente psicológica. Después de todo, y aun en casos de anomalías implicadas de forma directa en algún tipo de deterioro mental, la inteligencia siempre es mejorable y, por tal, su mayor o menor medida no puede ser el único pretexto del bajo rendimiento. Así, factores como trastornos genéticos, traumatismos, infecciones e intoxicaciones antes, durante y después del parto; fetopatías, desajustes metabólicos, anoxias, etc.; han de ser patogenias al margen de las que motivan el fracaso escolar.

      Pero más importante que la propia definición es dilucidar responsabilidades. ¿Es culpable el sistema?.  ¿Qué sistema?, pregunto. ¿El social o el educativo?. ¿O la interacción de ambos?. En efecto, uno y otro tienen sus lacras, pero no son en absoluto los principales responsables. El sistema como alegato ya sólo queda para mentes ancladas en extrañas y no precisamente ejemplares revoluciones que -curiosamente- reivindican calidad de enseñanza manifestándose en horas lectivas, por supuesto. Dentro del mismo sistema, dos sujetos con aptitudes (que no actitudes) similares, uno fracasa y el otro no. ¿Es el personal docente?. Ridículo. Hay de todo, claro está, pero con un mal enseñante dos alumnos dotados de talento parecido, uno fracasa y el otro no. ¿Son los medios y el acondicionamiento de los centros?. Básicamente presumo que tampoco. Se sabe que centros públicos bien acondicionados no dan -ni mucho menos- mayor número de bachilleres o universitarios con logros, que algunos privados con más humilde dotación. Queda el entorno social próximo. Quítense la venda de una vez. Es muy fácil echar mano del tópico al uso (sistema, medios, etc.), pero el verdadero problema tiene sus raíces y su génesis en el medio social, y de forma muy particular en el núcleo familiar.

La importancia de medidas preventivas


      ¿Qué características definen un medio familiar potencialmente patógeno?. Para poder corregirlas es preciso conocerlas, ¿no?. De forma genérica, se diría que son medios pobres en estímulos materiales (que no bienes materiales) y humanos. Son ambientes profundamente incultos o desmotivados por la cultura, desinteresados por el desarrollo integral (sobre todo psicomotriz e intelectual) de sus constituyentes y donde no existe, o es engañoso o autoexculpatorio, el seguimiento educativo de los mismos. Pongo por casos el de los padres que toman los centros por guarderías, o el de la madre que con sólo asistir a las reuniones, de las que por otra parte nunca aprende nada, ya cree merecer el aprobado de su hijo/a. Son familias  (y las hay -pero que muchas- a las que “ni se les nota”) con serios desajustes en su seno. Familias déspotas y autoritarias, familias torcidas, cismáticas o desestructuradas. Familias cargadas de tabús, prejuicios y frustraciones, familias en las que predominan y se imponen los intereses, gustos y hasta los fantasmas de los progenitores, sobre los del propio educando. Cito el caso de tener que estudiar tal o cual carrera por narices, o por saga y tradición, o por que el padre no pudo estudiarla, o porque goza de reputación y confiere notoriedad social, etc. Familias que, por inconcretas y confusas raigambres o miedos absurdos a la desubicación, aceptan y hasta eligen que sus hijos se integren en radicalizados procesos de normalización lingüística, en principio justos y deseables, pero no exentos de peligros reales (sobre todo para determinados perfiles), de inexplicables lagunas y escandalosos agravios, que pueden ser empíricamente demostrados con objetivos y acusadores datos. Son ambientes con trastocados sistemas de valores donde, por ejemplo, importa más el terreno o la casita allí levantada, que la misma educación de los hijos. En mi experiencia como enseñante me he topado alguna vez con curiosas y ejemplificadoras anécdotas. Una podría ser la del alumno que compungido acude a su profesor para expresarle que sus padres no quisieron comprarle los libros de lectura recomendados en clase, porque no hacía mucho habían cambiado de coche. A fe que, por gracia de unos para desgracia de otros, el rendimiento del niño delataba tales orígenes. Y cuanto digo es confirmable. Pero por encima de cualquier otra, la razón suprema del fracaso escolar hay que buscarla en el otro extremo del despotismo; esto es, en familias débiles y sin carisma, familias sobreprotectoras y que no imponen límites en la educación, que -consciente o involuntariamente- alientan u otorgan derechos sin la contraprestación de exigir deberes, que interactúan con sus hijos (sería mucho decir que “educan”) de espaldas a cualquier valor, por elemental que parezca (p.e., no estás tú solo en el mundo). Conviene, sin embargo, no confundir autoridad y carisma, que son del todo imprescindibles para una correcta y deseable educación; con autoritarismo, absolutismo y arbitrariedad, características éstas que suelen desembocar en lo contrario de lo que pretenden, y cuya matización podría muy bien ocupar un capítulo aparte. El conjunto de estas actitudes que son base etiológica del fracaso escolar conducen a un déficit gravísimo, conocido técnicamente como “nivel de tolerancia a la frustración”. Por cierto, vivimos tiempos en los que la expresión “tolerancia cero” es moda mediática y política y, por desgracia para la sociedad, el nivel de tolerancia cero a la frustración está demasiado extendido en determinados segmentos generacionales.

      En sentido positivo, prevención significa cultura general y educativa, no pacata ni tan pretenciosa como para imponer métodos y objetivos (zapatero, a tus zapatos). Significa diálogo franco con los hijos y seguimiento académico de los mismos, sin presiones irracionales. Ha de saberse cuándo una mala nota es normal, sin que por ello se hunda el mundo o se genere un conflicto de resultados paradójicos, y sin que nadie se sienta herido en su inapropiado orgullo. La prevención supone una comunicación fluida y periódica con los educadores, pero no puntillosa y de apariencias (más bien autocrítica), y una motivación no neurótica para el estudio (no nos dé ahora por la hipercultura). Preventiva es una educación en el seno de la familia que respete los derechos del menor, pero que imponga también límites, deberes y un sistema de valores. Preventiva es también una vida sana en los horarios de vigilia y sueño, una alimentación equilibrada, la educación de unos hábitos alimenticios y, en definitiva, una célula familiar íntegra, es decir, que evite lo nocivo. Y si, por las razones que se quiera, la situación se torna escurridiza y peligrosa (nadie es perfecto), es entonces el momento de solicitar una profunda revisión psicológica para saber quién o qué falla, y poner remedio antes de acudir a terapeutas especializados.

El proceso de recuperación


      Llegados a lo peor, háblese claro. El fracaso escolar es en un alto porcentaje recuperable. Sólo es cuestión, por un lado, de tener ganas, de cooperar con el técnico y confiar en él, de aceptar y corregir -ahí es nada- las propias desviaciones ; en tanto que a la otra parte ha de exigírsele cualificación, terapias bien diseñadas y medios. Y por supuesto, rigor. Que uno sabe de centros donde lo mismo tratan hemorroides, como dicen sanar una dislexia. O de especialistas que fían su labor a la intuición e improvisación sistemática. O de madres que, ante una “erre” mal pronunciada por parte de su hijo (cuando además es visible un general déficit psicomotriz), acuden al logopeda, lo cual es como ir al traumatólogo por un resfriado. Y así les va.

      En sentido más estrictamente terapéutico distínganse, en primer lugar, dos tipos de terapias. Una, funcional, dirigida en exclusiva a niños necesitados de estimulación precoz (trastornos precoces y graves), que duraría hasta los tres o cuatro años. Se la denomina “funcional” porque, si se actúa con rapidez y se acude a centros especializados -que algunos hay-, en muchos casos será posible una recuperación parcial y un aceptable grado de acomodación en el entorno. Otra, la integral, estaría destinada al tratamiento específico del fracaso escolar. Quien esto escriba la ha dividido en tres estadios, cada uno de los cuales tiene un diseño terapéutico propio y cubre una etapa importante en el devenir educativo de los escolares. La teoría básica de este modelo incluye una terapia “específicamente psicomotriz”, cuyo fin primordial es la maduración del sistema neuromotriz como “recipiente” de la inteligencia; una terapia “intelectivo-activa”, destinada a combinar la progresiva maduración del sistema antedicho con objetivos de adaptación escolar; y, por último, una terapia “intelectivo-afectiva”, que integre en la escuela y adapte a la sociedad a un ser integralmente sano.

      En cuanto a padres y educadores, conviene resaltarles la importancia de una pronta detección de posibles fracasos. ¿Cuándo?. En educación infantil, aunque puedan darse ya serios indicios, el diagnóstico quizá sea precipitado. A los siete u ocho años surgen con fuerza evidencias y confirmaciones, y es por ello que debe ser considerada una etapa clave, pero también tope, para una recuperación con garantías de éxito. Y una buena referencia, se diga lo que se diga, siguen siendo las notas y el contacto mutuamente receptivo entre profesores y padres. En fin, como se aprecia, no es tanto cuestión de dinero, sino de voluntad. Sin embargo, y que nadie se rasgue las vestiduras, seguirá habiendo fracaso escolar y “carne de suicidio” (permítaseme la frivolidad), pues tal vez alguien quiera y pueda aprender, pero ¿qué se le ha de enseñar a quien lo sabe todo, de todo?.

El Diantre Malaquías, pseudónimo

18 junio 2016

(₸) CHINAS EN LOS ZAPATOS -II- (Florilegio cronológico de la memez)


¡¡¡Publicación sugerida!!!

(Alambradas)

SEXTA ETAPA 

( De Octubre 2012, hasta mayo 2013)

     MAMARRACHOS. Un país donde los que no son profesionales de las ideologías las secundan con su credulidad cretina, muy propia del que no sabe sumar o todavía tiene que hacerlo con los dedos, es un país de mamarrachos con un nivel tal de tan supina ignorancia, que sustentarán y sostendrán al más infecto estado bananero como si de un paraíso de la justicia se tratase.

      HOMENAJES PÓSTUMOS TELEDIRIGIDOS O LA MEMORIA INTERESADA. Los hay que expresan su desprecio a los políticos y sindicalistas, de medio pelo en su inmensa mayoría, con expresiones del tipo "odio a muerte" u otras por el estilo. No, yo no. Yo los "odio a vida". Bastante castigo tendrán ya con pasear su estupidez y mediocridad, bien remuneradas ambas -eso sí- con dineros del erario común (garrapatas de estado), ante la mirada inquisidora de la ciudadanía entera. Lástima que no sea más numerosa esa parte de la ciudadanía capaz de ver la "cosa pública" alejada de todo sectarismo y con mayor sentido crítico. Porque a decir verdad, algunos de estos próceres de la política y el sindicalismo con sólo aparecer en los medios o abrir la boca ya disparan la prima de riesgo hasta el ochocientos o más (como en Grecia, vamos). Lo peor de todo es que -poco o más- algo mandan en parcelillas de un cierto poder real. Y es entonces cuando a uno se le dispara también el repudio a sus personas hasta desearles el paso inminente -sin más lesiones que las cerebrales ya conocidas- al estatus laboral de Incapacidad Total. Remunerada -por descontado- pero al retiro en espera del hoyo o las cenizas esparcidas cual lluvia simbólica y en ceremonia tan notoria y solemne como los medios decidan. La muerte, que a nadie perdona, y sobre todo el paso de las años después de la muerte serán quienes pongan a cada cual en el lugar de la Historia que les corresponda por sus méritos o deméritos, más cuantiosos éstos me temo. Y que coloque muy en particular y con especial detalle a aquéllos que se han ido en la abundancia tras haberse pasado la vida predicando parvedad de parias solidarios y más bla-bla-bla. Que "una cosa es predicar y otra dar trigo". Mientras tanto, no me veo yo velando o desfilando frente a "ilustres" fiambres de los que no conozco más que su jeta (pocas veces mejor dicho) pública y un perfil muñido que no oculta en numerosos casos niveles clamorosos de perfidia y/o incompetencia. Y ya entrados en modismos, "tanta paz lleven, como descanso dejan". Pero que nadie se precipite vendiéndonos mitos o bellacos. Y quien suscribe, los velatorios los reservará para acompañar o ser acompañado por sus cercanos. 

      RACIOCINIO AMEBIANO. En el proceso de secesión del taifato NE.Cat de la península ibérica (que se tramite de urgencia y con todas las consecuencias), como en otros similares vividos en la Historia reciente de Europa, resulta de gran importancia e incluso concluyente el sufragio de organismos unicelulares, cuya única neurona en funciones está además afectada de hemiplejía por ictus de soma. En otros términos más coloquiales y comprensibles, podrían ser los también denominados "tontos útiles" o "machacas", largamente muñidos y cocinados en los fogones "normalizadores" de la secta nacional pertinente al caso, especialmente activa y eficaz en los centros de enseñanza. En el que nos ocupa, tómese como paradigma de profundidad argumental, de tan hondo calado que hasta puede resultar determinante en el resultado final, la controversia sobre si un famoso equipo de fútbol del territorio esquivo debe o no, puede o no jugar la competición liguera de la nación que ha repudiado. En la eventualidad que esta cuadrilla de desgajados llegase a participar en tal competición oficial, bien porque sus ricos (de momento) capos plantasen sobre la mesa tanta pasta gansa que avivase chiribitas en ojos de los directivos federativos,  bien por cualquier otra argucia legal; entonces y ante esta coyuntura habrían de ser los aficionados quienes rehuyesen de asistir a cualquier partido en cualquier estadio donde contendiese ese club símbolo de esencias patrias a todas luces excluyentes. Quede dicho, por si acaso. Así pues, manténganse engrasadas y calienten máquinas las redes sociales para movilizar a la sociedad en aplicación de tan ecuánime -en justa reciprocidad- y solidaria encomienda. ¿O quizá no fuera esto lo que pretendían?. Pues haberlo sopesado antes, pero no debieran aceptarse las medias tintas. Cada palo con su vela. 


      RIGOR ESTADÍSTICO. ¿Se puede ser más soez para afirmar sin que se les caiga la jeta y hasta el cerebro de vergüenza que la mayoría de los pequeños y medianos empresarios de Catalunya estarían a favor de la independencia de la nación de aquí, cuando a esa encuesta sólo la habían contestado el 12% de ellos?. Dios, lo que nos espera. ¡¡¡Cuánto alpiste de pacotilla para tontos crédulos y cuántas crédulas tonterías tendremos que aguantar!!!. Pero adelante, cuanto antes se ponga a los "inmersos y comprometidos con tan alto destino” (ojo con la caída de tan alto) frente al “alcance” de su inteligencia (de modo particular en su faceta de “capacidad de abstracción” y de “anticipación de las consecuencias”), antes acabará esta pantomima. INDEPENDENCIA PLENA, YA; es decir, CON TODAS LAS CONSECUENCIAS. Que no debiera ocurrir que pueda estarse “en misa y repicando” o "al plato y a las tajadas”.


      MANDATARIOS Y MANDADOS. A este país no hay por donde cogerlo. Si miras para arriba; esto es, la clase dirigente, te encuentras con unos rufianes nauseabundos que emergen por cualquier flanco y en todas direcciones. Quizá resulte excesivo afirmar que esta caterva de mangantes son todos iguales, puede ser, pero una inmensa mayoría de ellos se parecen como gotas de agua. Tal es así que no veo a medio plazo a nadie capaz de regenerar -o intentarlo con sinceridad- la putrefacta clase política española. Sin embargo, y con todo, no es esto lo más desalentador, pues deberíamos estar curados de espantos y saber lo que podemos esperar de los políticos, en general, y de un lado u otro. Lo que para mí constituye un verdadero misterio son las diferentes sensibilidades de lo que dan en llamar "el pueblo llano" a la hora de valorar ciertas noticias. Sucede que, al parecer, 25.000 € anuales destinados a sobresueldos de unos estadistas, ya bien instalados y desde luego sobrevalorados para lo que producen, suscitan más indignación y jarana sandunguera en forma de manifestación "espontánea", que la misma cantidad encomendada a la gestión de un chófer oficial de un alto cargo del gobierno andaluz y empleada en la compra de cocaína (para sus superiores, se supone, pues mucho me temo que un asalariado no pueda disponer de tal cantidad para tan importante fin). Eso, además de otras ingentes cantidades de pasta (¡¡¡en este caso de los trabajadores!!!) desvanecida en ERE's amañados y otras corruptelas. No, no me cuadra. En su momento no vi manifestación "espontánea" alguna delante de la sede del partido pertinente al caso. Podría ser que las noticias relacionadas con la diestra rancia produzcan un efecto urente sobre las conciencias, mientras que las de la siniestra guay, investida de aromas Loewe y gusto a tarta de adormidera (¿el nuevo opio del pueblo?), las narcotizan (las conciencias, digo). Y se me ocurre una reflexión posible. ¿No estaremos ante un pensamiento tan enraizado en el sectarismo que hasta quienes debieran ser de pensamiento autónomo están guiados por dictados bien envueltos?. Luego los acólitos, oficiantes unos -más que educadores- de las verdades oficiales a la diestra o a la siniestra, otros amebas del paraninfo y por último la grey que también tira de neurona única, aunque algo más impedida. Qué risilla me provocan quienes por adictos a determinada prensa se creen portadores "in pectore" de estatus intelectual, de altura moral y de amplitud de miras, sobre todo de estas dos últimas. Qué gracia, de verdad. Algún día trazaré un perfil de esta singular especie ciudadana. Ahora sólo les recordaré -una vez más- aquella sentencia atribuida a un tal George Washington, donde señalaba que "no hay ciudadano mejor informado que quien no lee ningún periódico". Y cuánto añoro los contenidos de los Programas Renovados que acompañaban a la ley educativa vigente en las décadas setenta y ochenta del pasado siglo (una de las más brillantes jamás redactada), en los que -literalmente- uno de los objetivos proponía "enseñar a los alumnos (sin barrita os/as) a distinguir entre información y opinión". Cuánta esperanza entonces como hoy desesperanza. Sinceramente, no quiero formar parte de un país con este perfil que provoca tanto pasmo intelectual como vómito producen los políticos (de uno y otro lado) que les dictan la noticia y hasta las reacciones ante ella. En cuanto vea la posibilidad me hago apátrida. Menos mal que me queda el pueblo, en el cual no suelen asaltarme con las tabarras en boga (léase fútbol o política), donde sí converso a menudo sobre asuntos personales y en el que debe haber también corruptos, pero -la verdad, y ya sea porque no pueden pillar tanto cacho o por lo que fuese- no hieden tanto. 

      LA "INOVULACIÓN" DE LAS PENSIONES. Esfuerzo infausto el realizado por los dirigentes políticos de turno para encontrar un eufemismo sobre el hachazo a las pensiones que no soliviante en exceso al personal. Le han dado en llamar y así ya consta como término convencional la "desindexación" de las pensiones. Sin embargo, bien por "lapsus linguae" al modo "Follardo" (perdón, Gerardo), o por ironía disocioesquizofrénica de las dobles intenciones, o por socarronería pura han aparecido otros, todos con sentido y algunos hasta muy sugerentes. Por ejemplo, la "desindextización" de las pensiones (como un corte de digestión con el índice de las tales), o la "desindicación" (de uso real y que deja claro que las pensiones están contraindicadas y hasta puede expresar también mandar al carajo los índices de las pensiones y, de mantener alguno, que sea de crecimiento negativo), o la "desinflación" (cuyo sentido es que los pensionistas mirarán de lejos y desde abajo el índice de inflación, pagando así ellos el inaceptable empobrecimiento de los más ricos), o incluso la "desintoxicación" (vocablo reservado a los tertulianos de corros rosas o amarillos en las tardes televisivas, o a barrios obreros con problemas de expresión verbal y que viene a indicarnos que las pensiones deben ser sometidas a dieta purgante). Y así alguno más. Quien suscribe, a partir de ahora lo llamará la "inovulación" de las pensiones, lo cual en toda su crudeza significa "pasarse las pensiones por los huevos" o "hacer con las pensiones lo que les salga de los huevos". Mientras tanto los enterados de costumbre, en un ejercicio de cultura informativa, que sigan utilizando con tono y ademán ilustrados el dichoso palabro, dando cuerda de este modo a tan abominable invento que ya debiéramos estar tratando de invertir, recuperar y preservar; con menos pancartas, menos folclore sectariosindical, más voluntad de acuerdos y todo ello -a ser posible- sin que rueden cabezas ni corra la sangre por las calles. Ardua tarea, muy ardua; pero inexcusable.  

      LA TOLERANCIA COMO EFICAZ FORMA DE REBELIÓN. Con absoluta certeza, hizo más por la India Gandhi con su resistencia pacífica, que por todos los países árabes juntos un ejército entero de autoinmolantes y, por efectos de la onda expansiva, regueros más de heteroinmolados. ¿Cuándo se enseñará esto allá donde se deba?.


      POLÍTICOS EMPEÑADOS EN PERDER LAS ELECCIONES. No entiendo el empeño de algunos políticos en ejercicio por querer perder las elecciones. Toman medidas drásticas e impopulares y se quedan tan panchos. Les falta ir soltando sopapos por la calle y que los filme un cámara de ese personaje televisivo que va dejando "salvados" a diestra y siniestra (a éstos los salva menos, pues son moralmente superiores a pesar del sugerente apelativo de "siniestra"), para después arrojarlos a los pies de caballos desbocados. O si no que él mismo se monte la escena, que el asunto vende. El caso es que estos políticos o son bobos, lo cual no creo, o son "infiltrados" que han llegado para implantar sin reversión el más infecto capitalismo. No hay otra alternativa, la responsabilidad de gobierno no cabe, son lisa y llanamente "infiltrados". Curiosamente a esta última teoría andan mayormente abonados quienes un día con idéntica mala baba que la de un comisario político con úlcera de estómago motejaron a algunos de "conspiranoicos" (a tenor de lo sentenciado, los "cerebros" del 11-M o eran jibaroformes o espongiformes o ambos dos en uno), cuando la tesis de los "infiltrados" es una paranoia corregida y aumentada respecto a la que ellos calificaron y por la que muy bien se les podría recalificar (vaya, vaya; con ésas andamos) de "recontraconspiranoicos". Y como más vale una imagen que palabras al tuntún, observen -si no- con mirada antropológica a ese espécimen televisivo antes citado y metido a salvador; cuadra al dedillo con el perfil de "recontraconspiranoico". Mírenlo a los ojos, analicen su mirada y no les será difícil sacar conclusiones.   

      LA CATETA. No se esfuercen los lingüistas de la Xarxa Cultural o de donde coime sean en buscar una acuñación para la nueva moneda de Catalunya. Se denominará la “cateta”. Los catalanes dieron nombre a la “peseta” y ahora tendrán la “cateta”, que suena tal que igual, o casi, y además la nueva denominación contiene connotaciones de sagacidad y catarsis, a dosis iguales. Adelanto también el trabajo de los economistas asignándole el valor de 1’66 de la antigua moneda española; es decir, cien “catetas” corresponderían a 1€. Habrá de igual modo un banco central (Dios, qué miedo; tratándose de donde y de quien se trata) que respalde y dé solidez a la nueva divisa. A partir de ahí las aguas del Mar Rojo se abrirán ante nuestros pies hasta llegar a la tierra prometida y cada paso nos conducirá a la gloriosa existencia como nación libre y dueña de su destino. Ah, por amor a la patria y dados los tiempos parvos en pecunio por los que atraviesan ésta y otras patrias de los alrededores, no cobraré por la propiedad intelectual de mis propuestas. Lo hago gratis y tómese como mi primera aportación en forma de donación o impuesto integrador (no me dejen fuera y me quede sin patria que alegre mi corazón) a las recién inauguradas arcas nacionales de la nación de aquí. ¡A tope!. ¡¡¡Wow!!!.


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(Seguirá, o no)
  


QUINTA ETAPA 

( De julio 2012, a octubre 2012)


      DEMOGRAFÍA PARA TERTULIANOS. Alguien vino a decir que las guerras son organizadas por unos señores que se conocen entre ellos, quienes envían a unos cuantos millones de personas que no se conocen entre ellas a matarse, para defender los intereses de los señores que se conocen. Ay, las guerras. Las guerras son y seguirán siendo inevitables mientras existan en el mundo tabús de índole diversa, en particular de carácter religioso y nacionalista; y en tanto en cuanto no se den unas condiciones de justicia que equilibren de modo relevante los factores "población" y "acceso a los recursos"; desequilibrio -por cierto- al que contribuyen de modo muy principal los tabús antes citados. Los prejuicios llevan a la superpoblación y ésta al enfrentamiento por los recursos, creándose unas condiciones de vida que favorecen la explotación y la proliferación de estómagos vacíos, lo que a su vez hace imposible una educación cabal, la generación de un acervo cultural integrador, la tolerancia entre culturas, etc. De ahí al integrismo, a la fractura social y a las guerras ya sólo hay un paso muy corto. Y en ello somos también responsables quienes hasta el presente hemos disfrutado de un cierto bienestar (incluidos estómagos agradecidos, antes vacíos), por más que hagamos pantomimas de alianzas transculturales y nos manifestemos por la paz o, mejor dicho, sólo por algunas paces (unas sí y otras no).

      RAIGAMBRES. Es muy importante echar raíces (fundamental, diría yo), pero es también muy importante saber cómo nos plantan (a veces se planta como cuando se clavan estacas para que prendan; esto es, a mazazo limpio), en qué terrenos lo hacen (los hay muy áridos) y la mierda con la que nos abonan. Huyan -no obstante- los enraizados de dejarse embaucar cuando les digan que la mierda que les abona es exclusiva de identidades demasiado hondas.

      PSICOSIS. La "psicosis" son varios "yo" que no se reconocen y que hasta se son hostiles, dentro de otro que los acoge. Cuando se reconozcan y acepten el mal ya estará curado. Así es Europa, unas cuantas identidades y -sobre todo- intereses cortoplacistas contrapuestos, dentro de otra identidad que pretenden única y a la que todavía se sigue conociendo por Europa; bajo el yugo de gobiernos ocupados por una mayoría de psicópatas. 

      IDENTIDADES. No hay identidad más honda que aquélla que no se necesita buscar obsesivamente, porque ya se tiene.

      ALUMINOSIS GÓTICA. Leo y oigo con asombro (tampoco en exceso) noticias que informan de edificios con solera en cascos antiguos de ciertas ciudades pertenecientes al ámbito del antiguo Reino de Aragón, que se están viniendo abajo como castillos de naipes, tras un manotazo sobre la mesa. Hasta ha caído algún palacete gótico, por lo que podríamos estar hablando de la aluminosos gótica. Pero lo más sorprendente del tema es que en los medios pertinentes al imaginario en cuestión, a día de hoy todavía nadie ha salido a culpar a la puta Castilla y a su reina, de nombre Isabel y apodada la Católica, con perdón. ¿Será que vamos prosperando y ya ni los viejos ni los nuevos imperios opresores tienen la culpa de todo lo malo que nos cae encima?. Aunque tampoco me extrañaría estar dando ideas, pues en ciertos lugares uno sigue topándose con gente en verdad muy rara. Quien suscribe lleva tiempo por estos lares y aún no ha agotado su capacidad de pasmo. Y es que los hay que no tienen remedio.

      LA DESBOCADA INFLACIÓN DE TERTULIANOS. La proliferación de profesionales más o menos competentes del verbo analítico, también llamados tertulianos, me ha convencido de la imperiosa necesidad de cultivar el criterio propio. Para ello nada mejor que partir de la más absoluta ignorancia y de una total desinformación, cual vasija vacía a la que cabe ir llenando de contenido. Creo que fue George Washington quien dijo o vino a decir que no hay ciudadano mejor informado que aquél que no lee ningún periódico. Se trataría pues que, desde la íntegra vacuidad conceptual, cada cual con su capacidad de razonamiento lógico (acéptese la redundancia) más o menos pedestre fuese elaborando sus propias teorías micro y macroeconómicas, con las que -seguro- cosecharán más aciertos argumentales que la inmensa mayoría de conversadores profesionales, que no dan ni una. Mira que disparan, disparan y no atinan, no ya con el campo de tiro, sino ni siquiera con el horizonte. Y tienen más peligro que un catatónico con un fusil ametrallador pues sus análisis, muy a menudo de un desquiciante alarmismo donde el argumento a) contradice al b) y ambos son catastrofistas; hacen mucho daño al perfil psicológico del ciudadano medio, al que encogen de terror y condicionan para mal en sus hábitos consumistas. Con sus postulados previos tampoco te queda más remedio que llegar a una y única conclusión posible: ¿cómo pueden ser tan tontos y/o malintencionados los gobernantes que una y otra vez elegimos (esto quizá no sea del todo incierto) e imbéciles los electores de unos u otros?. De todos modos, los análisis técnicos, aideologizados y asépticos los seguimos dejando al margen, porque por ponderados y ciertos no venden amarillismo y carnaza, como sí venden los juicios de la generalidad de tertulianos en los diferentes medios que les pagan por decir tan poco como dicen. Porque a día de hoy todavía no he visto ni oído a nadie argumentar en serio sobre las dos únicas opciones posibles, cuales son -una- salir del € con las consecuencias que de ello se derivasen, más o menos desastrosas pero no apocalípticas; o seguir dentro de la moneda única. En este último caso ¿serían posibles (y digo "posible" de posibilismo) otras medidas de significación y calado (no pura entelequia al más fiel estilo peronista) alternativas a las que se están tomando en todas las partes donde no se han hecho las cosas bien ?. Mejor sería que estos sabios quincalleros cerraran sus piquitos, porque cada vez que los abren se agota el pan en las panaderías por acaparamiento, ante el clima prebélico y pavoroso que como malos pájaros nos agoran. Y eso si algunos no entran a enmarañarlo todo aún más, añadiendo al asunto componentes ideológicos de tinte buenista (cuando no directamente gilipollas), como si no supiésemos que llegado el momento la única ideología en vigor sería sálveme yo y los míos (tampoco todos) y ya tornarán los tiempos en los que pueda volver a ser pródigo y a practicar "caridades" muy progresistas. No hay mucho más, créanme.

      JJOO. Evento deportivo organizado entre cientos de países, todos al parecer reales y no de fantasía narrativa, cuyos dirigentes y burócratas empeñan con denuedo su tiempo y esfuerzos en urdir trampas variadas, a fin de ganar cuantas más medallas de cualquier metal al uso -vil metal- mejor, para mayor gloria de patriotas nada esforzados, desinteresados ni heroicos. 

      NI CONTIGO NI SIN TI. Olvídense los españoles (quien suscribe es uno más, que nadie se lleve a engaño) de poder vivir en armonía con sus siempre levantiscos -entre otras variadas y notorias características- vecinos del taifato NE.Cat de la península ibérica. Nada más estéril. Hagan lo que hagan serán siempre los culpables únicos y últimos de los fracasos propios e impropios, tanto en política como con los dineros. Unos gestionan y a los otros les caerá la responsabilidad transferida o sin transferir -da igual- en sus leyes. Si hasta ahora han estado con España ha sido por opresión y sin que ellos hayan querido ni quieran. Cuando estén fuera será porque en España no se les quiere. Son así y lo mejor para todos pasará por dejarse definitivamente en paz los unos a los otros. Puerta. Lo requiere la salud económica y psicológica de los españoles que no podrían soportar discurso tan huero, cansino, insalubre y narcótico. En adelante se les estrechará (que no desaparecerá) la coartada de imputar siempre a los mismos. Lo seguirán haciendo, pero esa coartada de pacotilla ya no se la creerán en ningún rincón de Europa. Que se vayan en calma chicha con su pan y sus feriantes, jefes o vasallos (éstos también llamados "machacas"); aunque entenderé que tanto aguante haya sembrado afanes de venganza, legítima y civilizada, expresada en unas condiciones de ruptura bien ponderadas -sí- aunque también draconianas. No se maten, pero esto no debería salirles barato. Quien quiera y deba entender que lo haga. Que a nadie le quepa la más remota duda que se querrán ir, aunque a rebufo ventajista. Todo provecho y ningún inconveniente. Porque esta gente, a la que creo conocer muy bien, gusta de jugar con viento a favor ("gallina a la catalana"*) y nunca cuando les viene en contra ("huevos a la asturiana"*). Son de los que te pisan el callo del pie y después te recriminan que fuiste tú quien lo puso bajo el suyo. Ganadores natos (salvo excepciones, claro). Para colmo, el capo de toda esta sinrazón habla de "resistir", lo cual hace suponer que piensa en términos de algún tipo de guerra, espero que incruenta. No, a mí que no me esperen. Ni iniciaré ni apoyaré ninguna y desde ningún bando. INDEPENDENCIA PLENA, YA. Al fin y al cabo, como alguien en algún foro periodístico expuso, "tanta paz alcancen, como descanso dejan". Buena, fantástica medicina preventiva que ayudará y mucho a los españoles a sobrellevar estos tiempos tan convulsos. Lo siento de verdad por los catalanes que también se sienten españoles. Au revoir.
(*) Fragmentos de una leyenda muy popular en la Guerra Civil española. 

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(Seguirá, o no)


CUARTA ETAPA 

( De abril 2012, a julio 2012)

      CASQUERÍA INTELECTUAL Y MORAL. Tengo una ocurrencia. Propongo un elemental ejercicio de crítica y autocrítica que debiera ser muy saludable y al que -de sobras sé- no llegarán quienes más necesitados andan de este tipo de prácticas. Después de haberlo realizado, que cada cual valore la catadura moral y la altura intelectual de quien se permite ofender los símbolos identitarios de los otros, cuando no toleraría e incluso atentaría y hasta mataría (y -que nadie se lleve a engaño- no sólo lo harían "los del tiro en la sien") por defender los suyos, presuntos en no pocos casos, de reciente invención y de escasa o nula consistencia real. Y les diré que su catadura moral no pasa del colon ascendente o descendente, henchidos ambos de gases (lo que muy bien podría llamar Quevedo -por ejemplo- la "pedorrea mental" o la "diarrea seca", que es la de mucho ruido y pocas heces). Y respecto a la altura intelectual, la meninge más "elevada" implicada en su capacidad de razonamiento no va más allá de la almorrana. Lo dicho, casquería intelectual, moral y otros despojos, o sea, purria social. Por cierto, ando yo en estos últimos tiempos profundamente preocupado porque no hay manera que un país al que casi todo el mundo normal conoce por España (repito, para el mundo normal) gane el Festival de Eurovisión. Creo que ya ustedes saben que en estos eventos las directrices de los grandes consorcios europeos de las telecomunicaciones "sugieren" una canción favorita, en función del marketing pertinente al caso, y después que cada cual vote a sus siempre odiados vecinos e irredentos enemigos. Y puesto que este país al que los seres normales conocen por España está en una península sin apenas vecinos a los que odiar, bueno sería que se dividiese en trece o catorce subnaciones más, todas oprimidas y tal, que en su momento nos votasen con mucho odio, creciendo así exponencialmente -que dicen- nuestras posibilidades de tan necesitado triunfo. No hay tiempo que perder. Así que pónganse ya los divisores a dividir esta nación en cuantas más subnaciones, mejor. Al fin y al cabo éste es para mí un asunto de vital importancia nacional o nacionalcita. A por faena, brillantes (o lo que sea que les pase por sus azoteas, en otros conocidas por cabezas) amigos independentistas. ¡¡A tope!!.


      DE PATRIAS CHICAS Y PROVINCIANISMOS. Provincianas son aquellas gentes que ocupan más tiempo en buscar diferencias con el prójimo que en integrarlas. Una sociedad que gasta sus mejores energías y recursos en reivindicar imaginarios identitantes, que desde las instituciones de todos se fomentan procesos culturales endogámicos, cuando no alienantes como el fútbol; una sociedad así -decimos- es una sociedad que debiera someterse a una severa autocrítica sobre los valores y el ecumenismo de su cultura. Por esas vías, la imprescindible convivencia ecuménica para que el planeta sobreviva en medio de una cierta calma se hace imposible. Después de todo, con la crisis financiera y la imparable globalización ya se ha visto lo atomizados, diseminados, inconexos y sin peso que han quedado los nacionalismos decimonónicos en ese mundo que dan en llamar avanzado. Uno tiene la impresión que la diferencia buscada siempre altera, enfrenta y complica la vida cotidiana con más trabas burocráticas y de todo tipo, de las ya existentes. Por ejemplo, tener que hacer un D.N.I. nuevo siempre es un engorro que aborrezco. Y sin embargo, cuando no se ceja en buscar diferencias, denota ello en realidad que no existen tantas. En ocasiones es inevitable, excitante y muy saludable lanzar una mirada crítica e irónica sobre la realidad que nos rodea. Sorprende -por ejemplo- que en una lengua románica, por tanto lineal, el enunciado de las horas se haga en forma idéntica a lenguas circulares, como las germánicas. Así, "la una y tres cuartos" se convierte en "tres cuartos para las dos". Pompeu i Fabra, además de saber francés, debía saber también alemán, incluso en su forma dialectal vienesa. Gran rasgo de distinción. Detalles como éste explican que algunos alumnos catalanes de alemán advirtieran a su profesora (con mucho acierto, faltaría más) que tal o cual palabra o expresión la tomaron los alemanes del catalán. Olé rigor filológico. Pudiera ser, pues el alemán es lengua muy porosa a los préstamos (por ello es una lengua tan viva), aunque también hubiera podido ser a la inversa. Seamos humildes, caramba. No obstante, también podría haber sido que los burócratas del alemán (ya se sabe que los idiomas son cuestión de despachos) contactaran con Pompeu i Fabra para un intercambio lingüístico favorable a los intereses patrios. Haylos de igual modo muy mal intencionados que se preguntan qué coño hacían por Catalunya un tal St. Jordi o un tal St. Esteve. Pues debió suceder que uno y otro estaban tan aburridos en sus tierras de origen, que un día decidieron cruzar media mundo en un caballo alado para dejar su impronta en nuestra amada patria. Quizá oyeron hablar del turismo de cogorza en la atractiva Costa Brava y aquí cayeron para divertirse entre etílicos vapores, de modo tal que las instituciones pertinentes, agradecidas, les dedicaron fiestas que la nación de al lado no celebra. En el caso de St. Jordi es también posible que llegase persiguiendo al dragón que como un poseso seguía el rastro de la sangre con la que Guifré el Pilós dejó impresa en la senyera la página más brillante de la Historia (con mayúsculas) de esta nación. Tenemos por tanto en ellos los precursores del turismo "ponte ciego" y de los vuelos "bajo coste" procedentes de ignotas tierras. Además, si los de la nación de al lado tenían por patrón a un tal Santiago que cruzó el Mediterráneo de Oriente a Occidente y se adentró en el Atlántico camino de Galicia, ellos no podían ser menos y se agarraron a dos. La pena es que no tengan tumba aquí, pues le hubieran podido sacar mucha más rentabilidad al asunto.

      Al gusto provinciano es fácil colarle pura mediocridad a la que unos precios desorbitados disfrazan de ambrosía. Así, los productos típicos de las naciones suelen tener unos costes bajos en materia prima y manufactura; sin embargo sus precios se disparan, destrozan la relación calidad-precio y desbocan la inflación. Pero es igual, los compramos y hacemos patria. Y para muestra un botón: las cocas de St. Joan, por ejemplo. Yo les puedo asegurar que en muchos, en demasiados artículos Barcelona es sensiblemente más cara que Viena y, no obstante, todo el mundo sabe que Viena no tiene menos que ofrecer que Barcelona, más bien parece al contrario. En la mente provinciana tampoco es difícil inculcar el imaginario nacional, siempre con tintes diferenciadores. En este caldo de cultivo surgen individuos potencialmente peligrosos que por olvidar la desgraciada tierra de origen, reniegan de ella y se agarran a los rasgos más radicales de la nueva referencia identitaria del pueblo que los acoge. Podrían denominarse los nacionalistas por despecho. Ahí entrarían los Aitor Manzano, Jon Manteca, Oriol Rodríguez i Cuervo, Laia Zapatero i Trigales, etc. Sus grandes defectos son, por una parte, el haber apostatado de sus orígenes, y por otra la parcialización cateta de la realidad a la que se han integrado como venganza de sus repudiadas raíces. En fin, a la mente del provinciano no es difícil fijarle la idea que su patria es tan brillante, tan brillante, tan brillante...; que hasta algunos ayuntamientos de la misma mantenían encendido el alumbrado público durante el día para hacérnoslo comprender mejor. Y este último, el mal del necio, es un mal común y transnacional, pues afecta a muchos de los nacionales de todas las naciones habidas y por haber. Porque el mundo -queridos míos- va por otros derroteros. Y nada hay más rancio y parco en miras (osea, necio) que perderse en romanticismos hueros y no querer o poder entenderlo. Porque algunos parecen no entender nada. 

      CONSEJOS. Los consejos deben ser como las lentejas, si quieres los tomas, si no los dejas. Mejor si los dejas, como dicen que los niños suelen hacer con las lentejas. Un niño en el proceso de crecimiento ha de tener prohibiciones, pero a medida que va creciendo en edad y razonamiento se le han plantear opciones, elegir y acertar o equivocarse. Créanme, es todo un placer ir creciendo al lado del niño todo el tiempo que se pueda, pero proponiéndole la posibilidad de elección para que -al mismo tiempo- se vaya haciendo responsable de sus propios actos y las consecuencias que traen. Díganle, "mira, ante esta situación yo te aconsejo que optes por tal, pero si optas por cual, allá tú y habrás de asumir las consecuencias. En tus manos está". Casi siempre elegirá la opción correcta. Si no, ya aprenderá del barrigazo. Pero disfruten de este y en este escenario que siempre optimiza el desarrollo intelectual y la maduración integral, con un envidiable nivel de competencias a desplegar en el desarrollo futuro de su propia vida.

      REFORMA LABORAL. Ya me dirán si no es imprescindible e irrenunciable dejar de primar a operarios y operarias indolentes e irresponsables, manteniéndolos en un puesto de trabajo para el que ni sirven ni quieren servir, por más que estén blindados por ésos que han dado en llamar "sindicatos de clase", bien en funciones de liberados o por pertenecer al recurrente comité de empresa. Ya me contarán si cualquiera que invierta en la creación de una empresa no lo haría con mayor decisión al saber que podrá despedir sin demasiados costes a insolventes de ese tipo que no hacen sino encarecer el producto final hasta límites insostenibles, preservándose todos los derechos que por acordados deban preservarse. Tómese un ejemplo por botón. Supongan a un cartero o cartera que día sí y otro también deja la carta del 3º 1ª en el 1º 3ª, o incluso si trae un paquete de cierto peso y no lo entrega en el domicilio pertinente al que ni siquiera ha llamado, por no subir cuatro escalones o por pura desidia o impúdica holgazanería. A la puta calle y que en todo caso los empleen los "sindicatos de clase" en sus asuntos, asumiendo ellos el coste insoportable que supone aguantar trabajadores inanes, que son un pesado lastre para un crecimiento sostenido, tanto como sostenible. Aunque no nos guste, vienen tiempos en los que nos hemos de replantear nuestros esquemas de vida más en base a la razón y no tanto a la pasión. Se van a ir acabando muchas frivolidades. O al menos eso espero. 

      AY ANDALUCÍA, ANDALUCÍA...Si no fuera porque no todos los andaluces son iguales, ni todos unos zánganos, haraganes e indolentes; ni todos unos "lolailos" de razonamiento epidérmico, insustancial y banal; ni todos unos "trincones" subsidiados e improductivos, ni todos unos analfabetos (funcionales o reales)... Si no fuera porque no todos los andaluces cuadran con los estereotipos que se les atribuyen..., cuántas cosas escribiría y no precisamente hermosas. ¿Saben todos los andaluces de dónde les viene el dinero del que viven o sobreviven, y cómo lo gestionan, administran y utilizan sus dirigentes de todo rango y los correspondientes arrimados?. ¿Se extrañan entonces que haya regiones de España que empiezan a estar hartas de tanta solidaridad con destino a un saco podrido y con el fondo roto?. ¿Pueden llegarse a imaginar todos los andaluces cuál sería su nivel de vida si hubieran de vivir de la riqueza que allí se genera?. ¿Son conscientes todos los andaluces que con la dinámica política instaurada en su tierra se está institucionalizando la corrupción más descarada y abyecta?. Y para todo esto no hay otra solución que más Europa y que sea Europa quien aplique el escalpelo a tanta subvención y cambie la filosofía productiva. Porque para tener dinero hay que generarlo y no -sólo- vivir de ayudas. Tan elemental que no debe costar entenderlo, creo. Parafraseando a Borges cuando hablaba de los argentinos, diría que los andaluces no son ni buenos ni malos, son incorregibles. Y si no fuera porque en todas partes hay de todo, propondría la independencia para Andalucía y me convertiría en un militante activo por esa causa. Porque cuando un pueblo sustenta mayoritariamente una filosofía de vida en la que no cuenta el mérito ni la productividad, y que además transita por una realidad económica subsidiada, se convierte en un lastre demasiado pesado; no ya para España, sino también para Europa. ¿Y qué serían ellos sin España y sin Europa?. El colmo de la aberración es que una sustanciosa parte del dinero que reciben lo utilicen en ahormar canutos, pero no para enseñar o aprender a escribir las "o", sino para esnifar cocaína. O en ignominiosas mariscadas de nuevos ricos babosos ("no sirvas a quien sirvió ni pidas a quien pidió", decía mi madre) que ofenden la inteligencia de quien quiera o pueda hacer uso de ella. O en tantas otras futilidades de esta caterva de personajes vomitivos e inmorales, por más que se crean (o les crean) lo contrario. Ay Andalucía, Andalucía, ¿quo vadis?. Y conste que quien suscribe no traduce este latinismo por respeto a un montón de andaluces decentes y formados. Viva el Betis

      ANDROIDE. Leo en un ejemplar de prensa gratuita el titular "Messi agota todos los adjetivos". Pues no, no es cierto. Hasta hoy no he oído ni leído a nadie que le haya colgado el epíteto de "androide". Se trata, por si a alguien le cupiesen todavía dudas, de ese insigne personaje que se gana la vida jugando a la pelota en un equipo español (con perdón). Un monstruo (éste apelativo ya lo había oído, aunque pocas veces estará mejor dicho). Es cierto, juega como los ángeles (si es que algún ángel juega al fútbol), corre como una gacela, marca goles inverosímiles... Y encima no se lesiona nunca. No es que le desee males mayores, pero es que ni un uñero en el dedo gordo de cualquiera de los pies, ni un forúnculo seborreico en la entrepierna junto al huevo, ni una mala gripe casi inocua pero de pronóstico incierto. Nada. Mientras un avatar de esta u otra índole no lo aparte de los terrenos de juego, los rivales ya pueden darse por derrotados de antemano. ¿Y todavía nadie se había preguntado por qué -sí- por qué?. Según informaciones al uso, el muchacho se crió enchufado a las hormonas del asunto (las de crecer) y siguió creciendo en edad y dignidad bajo tutela, control e intervención de un completo y muy bien equipado "laboratorio psico-físico-químico" que ha logrado un prodigio no ya de ingeniería, sino incluso de fina arquitectura genética. Ni Orwell lo habría imaginado mejor. Conste a todos los efectos y ante quien corresponda que escribo esto desde la más absoluta, tiñosa y malsana envidia que un ser humano medio decente puede llegar a sentir. Por tanto, y puesto que no hay forma de apartar a este déspota de la cancha, boludos; propongo a los franceses, siempre tan diligentes y arietes en eso de la lucha antidopaje, que instituyan controles con carácter retroactivo contra esta lacerante práctica en el deporte. De este modo el tal Messi sería sancionado por dopaje infantil retrospectivo y se le prohibiría la práctica del fútbol profesional durante nueve meses de cada uno de los dos años de sanción. Y después ya se vería. No se sabe si el protagonista toma mate, pero por si acaso que los franceses incluyan también el mate entre las sustancias dopantes. Porque o se hace algo parecido, o los rivales ya pueden ir batiéndose en retirada nada más saltar al campo. Y esto es muy duro. Perdoneu, però algú ho havia de dir.

      FEMINISMO. El “femeninismo” es propio de mujeres que no tienen nada contra el otro sexo porque lo tienen todo a favor del suyo, mientras que el “feminismo” es propio de mujeres que se oponen frontalmente al otro sexo porque no tienen nada a favor del propio. 

      POLÍTICA Y POLÍTICOS. Cualquier persona que haga un buen uso de su inteligencia va a creer lo justo en la política y poco o nada en los políticos, a no ser que viva de serlo. 

      29 M, 14 N: VUELVEN LOS INTELECTUALES Y ESCRIBANOS DE LA SILICONA. Sugiero a quienes puedan leerme que participen conmigo en un juego al que podría denominarse “El I+D+i de los sindicatos”. Empecemos por la I-MAYÚSCULA. Imaginen que investigamos sobre el dinero que los sindicatos se llevan del estado, sólo por no estar autofinanciados, y por tanto ser un dinero susceptible de ser utilizado a la ligera, muy a la ligera (un eufemismo obvio). Ese dinero, o gran parte de él podría ser invertido en nuevos sistemas de producción sostenible y también con emprendedores dispuestos a sacar adelante proyectos de esa índole. En este detalle los sindicatos ya nos están encareciendo la producción y zancadilleando la competitividad, también en precios. Añadan liberados/as "a la sopa boba", capitalistas disfrazados de leninistas redentores y un larguísimo etcétera, todo lo cual lleva al producto a un precio imposible. En definitiva, los sindicatos salen muy caros, fomentan el paro desde la dirección acomodada y el excelso “modus vivendi” del tipo "vivo como Dios" (con perdón) y "combato el capitalismo desde dentro". Sigamos con la D-MAYÚSCULA. Desarrollen conmigo una propuesta alternativa útil, eficaz y cuantificable. Puesto que al fin y al cabo lo que están logrando los sindicatos aquí es encarecerlo todo mucho más aún, dañando así nuestra economía productiva por carencias en competitividad; bueno sería mandar a los dirigentes sindicales de rango medio y superior a China y otras economías “emergentes” para que solivianten al personal de allí, y de ese modo que se encarezca todo y podamos competir con ellos, también en precio. Y por último la i-minúscula. Con el objeto de proporcionarles una vivienda digna y otras condiciones de vida con un mínimo de salubridad no hará falta que invirtamos de nuestro bolsillo, ni a través de impuestos o de atracos directos, sino que de la cantidad que el estado ha ahorrado en la financiación de los sindicatos, un 10% de esa pasta irá a subvencionarles la vida (otra vez más), pero en este caso al nivel medio del país sindicalmente colonizado, de tal forma que las camaradas y los camarados compartan una letrina entre veinte posibles usuarios (¡toma igualdad!), y así -claro- hasta lograr el objetivo de equiparar el nivel de vida de aquel país al nuestro, con lo que se conseguiría que nuestros sistemas productivos pudieran volver a competir no sólo en valor (la calidad existe), sino también en precio. Cuando regresen a España, que se jubilen, que bien merecido se lo tendrán. Sin embargo, no nos caerá esa breva y aquí seguirán montando huelgas de cuyo mayor o menor éxito, al menos un sesenta por ciento será mérito de los “intelectuales, poetas y escribanos de la silicona en la cerradura”, también preclaros de la razón de la fuerza y de la intimidación. Que se larguen todos y todas a redimir a China y los otros “emergentes”. Ah, y que los oprimidos del Caribe no falten en su redentor afán.

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(Seguirá, o no)