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25 septiembre 2016

(₸) Bienaventurados los desheredados (y el que no se consuela es porque no quiere)

   


      En la vida a veces le sobrevienen a uno heroicidades no buscadas que, por pura salubridad mental, requieren de un relato épico a modo de terapia, en el que no hará falta distinguir realidad y ficción porque se confunden sin remedio. En cualquier caso, aplíquense aquí aquella advertencia de series y películas donde se dice que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. O quizá. O quizá no, porque se dan episodios donde la realidad supera al más malvado e irreal de los cuentos con hadas malas, malísimas de verruga en la nariz; y con la que ya alucinas más que puesto en peyote. Tómese entonces el lector este escrito por una fantasía real (que también las hay) o un delirio, o ya directamente como una alucinación en toda regla. 

      Bienaventurados los desheredados porque ellos heredarán el olimpo de los dioses en su condición de héroes que nunca se doblegaron a la tiranía de la injusticia, de la mentira y de la avaricia; hasta el vómito del prójimo y la paranoia final del avaro, al que esta vez se le fue definitivamente la olla y no precisamente la de los dineros.
      O quizá debamos compadecernos de estos desventurados que se han quedado sin blanca, pobres pringados más que héroes, a los que todavía alguien tratará de embadurnar con su maledicencia queriéndolos pasar por felones y para los que reclamará una merecida pena por haber maltratado a la tía rica (con muy poca idea -por cierto- de cómo se trabajan las herencias), antes en vida y ahora en el purgatorio donde como mínimo la habrán de rehogar vuelta y vuelta, paso previo a ganarse definitivamente el cielo que no le niego, pero que se lo habrá de bregar con un leve chamuscado. Aunque no sé si cargarle todas las responsabilidades de esta ruina (moral, más que económica) a la tía rica o también y sobre todo a las manos sucias, el corazón de piedra, la insidiosa mente y la perfidia integral de sus administradores y agentes de bolsa que idearon el latrocinio, cargados -por otra parte- de amor y comprensión hacia la tía rica. Tan cargados de amor que los cuidados se cotizan en euros y por horas. ¡Oh, desinteresada ternura!, cuánto me conmueve.
Pues héroes no serán los desheredados, pero sí bienaventurados.

      Porque… bienaventurados los desheredados de este mundo pues ellos no heredarán la tierra (bueno, las tierras para ser exactos), pero tampoco habrán de vérselas en el catastro con la condesa negra que, blandiendo estilográfica fina, con la mirada inyectada en sangre y en pie de guerra, buscará vaciar los cuencos oculares a sus rivales de herencia, para rematarlos luego con una tajante (pocas veces mejor dicho) y letal rúbrica en la mismísima yugular. Que una fina pluma, de marca -claro está-, si en lugar de tinta lleva curare impregnado en la plumilla puede transformarse en una eficaz y lacerante arma asesina. Todo puede ser posible. Vayan pues los otros herederos protegidos de arnés y yelmo al completo, con gola, quijotes, grebas y escarpines, además de bufanda y pancera de malla como reaseguro. Tengan sumo cuidado al contacto con la bicha (arquetipo de la maldad intrínseca en estado puro) y prevénganse de sus retorcidas maniobras, siempre predadoras y necrófagas. Porque a la condesa negra nadie puede contrariarla en su avaricia (no lo puede remediar), y el olor a muerte torna convulsas y compulsas sus numerosas neuronas especializadas en la codicia, hasta hacer mutar su saliva en mortal ponzoña que no dudará en inyectar por un quítame allá esos céntimos. Nunca se dejen llevar por la aristócrata de la carroña al “médico especialista”, porque entonces les rondará la muerte como al detective Poirot en sus andanzas. Cuando la condesa negra y cuidadora de oficio busca “médico especialista” para sus custodiadas presas, es entonces que ha cerrado ya las operaciones fiduciarias pendientes, y ella misma con gran esmero (y la boca cerrada para que no larguen, o cambien sus últimas voluntades) las va llevando al descanso eterno en sereno tránsito. La admirable dedicación a su digno quehacer es la razón de no dejar a nadie más ejercer su exclusiva encomienda y querube misión de amparo, cual abnegado ángel guardián sin pistola (de momento). El beneficio económico -qué menos- y cobrar por horas, dietas y extras carece de importancia al lado de la santidad de sus hechos e intenciones. ¡Qué admirable y desinteresado sacrificio! ¡Cuánta bondad en sus actos!.
De novela negra que quizá algún día me decida a escribir . 

      O tal vez debamos envidiar a quien se ha hecho con la -sin duda- cuantiosa y volátil pasta que se ha ido escurriendo por calculados sumideros para, vía cloacas, llegar siempre a las mismas arcas. Hagan conmigo unas someras cuentas. Una pensión media como la de la tía rica asciende a unos seiscientos euros mensuales, de los que como mucho descontaremos doscientos de gastos generales (porque la tía rica era frugal en sus comidas y atizaba poco la cocina, bueno en casa propia, porque en la ajena no reparaba en gastos). Quedan cuatrocientos euros que por veinte años de pensión (la tía rica murió con más de noventa), todo junto da un montante de noventaiseismil (96000 €) euros, muy a la baja. Tan a la baja que a la tía rica, muy austera ella, no le hemos contabilizado lo ahorrado antes de jubilarse, con lo que muy bien hubiera podido disponer al final de su vida de un capital dinerario de trescientos mil (300.000 €), si no hubiera tenido que hacer frente a cuidados tan impagables (el amor, como un velázquez, no tiene precio) de la cuidadora de oficio. De pillar tanto parné, a cualquiera le podría dar por ir comprando bienes inmuebles a lo largo y ancho de Iberia. ¿De dónde tanta solvencia (económica sólo, no crean) para el negocio inmobiliario?. Lástima del secreto bancario. ¡Oh, desinteresada ternura!.

      O quizá debamos sentir pena de estos pobres desheredados, desdichados ellos, que no van a recoger ni las migajas de un legado ya sensible y sospechosamente rebajado. Con lo caros que van los “jodíos” implantes dentales y lo bien que le hubiera venido a alguno de los repudiados financiarse un par de ellos. Maldita la gracia. Aunque no. No arriendo las ganancias, pues la sola cercanía de la bicha ya infecta, por tanto su ausencia no puede ser sino lluvia de bienaventuranzas. 

      Bienaventurados los desheredados que no podréis llenar vuestra cuenta corriente con el maná de una herencia y sus anticipos, que viviréis ahogados en mengua economía; pero que llegaréis, allá sentados a la diestra de Dios Padre y del resto de tribunos, al entendimiento que las cuentas corrientes hinchadas con voraz rapiña tampoco garantizan vivir desahogados. Sarcasmos de la vida, ¿verdad?, de los que quien suscribe no se alegra, lo crean o no, me da igual. A la siniestra (qué bien queda) el banquillo de apoderados abyectos, reprobados de mirada por las pléyades celestiales y los diversos coros del firmamento entero. Aun así los coros y pléyades, y hasta Dios Padre mismo vigilen de cerca y no pierdan de vista sus pertenencias y carteras.

      Bienaventurados los desheredados por haber tenido el privilegio de ser excluidos de un reparto (de sólo oír el vocablo, a la condesa negra le sudarán sangre los dientes), donde las fichas han sido pervertidas por tramposos, ahora cazados y pronto proscritos para que a cualquier ciudadano de bien le cueste hasta darles el saludo gratis. Quedan por tanto los excluidos del lado de los buenos, de los que no asaltan ni cuentas ni conciencias y que tienen nombres y apellidos (no constarán por preservar su intimidad). Son ellos, los míos, los desairados y yo mismo como tal (perra suerte) quienes hemos quedado del bando de los justos e intachables. Así pues, bienaventurados porque las facciones han quedado delimitadas con total certeza a quien quiera verlo. A ellos, los desheredados, con sus pequeñas lacras pues son héroes menores, les resplandecerá el rostro, su mirada brillará plena de orgullo, su cabeza irá normalmente erguida (tampoco en exceso no sea que la bicha la rebane, aunque no creo se le ocurra si no tiene la certeza de encontrar pepitas de oro en la sesera), caminarán henchidos de honra externa y de paz interna por saberse restituidos en el honor al que ellos nunca fallaron. Sí, de este lado están los buenos, aristócratas en otras vidas y en ésta venidos a menos, pero buenos, muy buenos; con tanta clase y donosura natural que lo mismo pueden ordeñar calzando unos “martinelli” y bañados en “loewe”, como soltar un eructo y salirles de diseño, con más donaire y libro de estilo que los aprendidos y ensayados en la Oxford, no en sus pedanías en cuanto a lugar de pedos, pedos, pedos. Qué gusto soltar estas marranadas y romper los finos protocolos de la condesa negra. No, no ha sido por la maldad o poca clase” por la que no hayamos heredado, no. Ha sido porque en vida (y ésa fue su sentencia) la tía rica eligió como compañeros de viaje a los marqueses del atropo y la carroña. Y por tiña hacia los míos.
¿No es todo esto otra bienaventuranza?. Si el que no se consuela es porque no quiere.

      O deberemos conformarnos (mi sino respecto a las herencias de los tíos es puro desastre) con ser sabios pero sin blanca, y tener el gran honor de haber demostrado, hace ya mucho tiempo y con admirable capacidad predictiva, el rumbo de ciertos comportamientos en asuntos de herencias y las intrigas coadyuvantes. Tanta clarividencia, cuánta sabiduría, qué visión tan lúcida del ser humano, pero qué dolorosa duda. ¿Dónde está el límite de ciertos congéneres -Dios, qué escalofrío- con la pasta de por medio?. Pues sí, mucha sabiduría y filosofía, pero de momento sin implantes. Y además se han difuminado las excusas para que quien suscribe hubiera podido viajar a León de improviso, sin el tormento de la conciencia recordándole su minorada renta. Porque para el viaje y los implantes sí daría la ya exprimida herencia. Bueno, y tampoco se atribuya el mismo tanto mérito y sabiduría, cuando ya hubo experimentado en carnes propias la rapacidad ilimitada de la bestia parda, todo ello envuelto en escenas de dramaturgia idílica, con sonrisas profilácticas muy familiares y cánticos de villancicos en comunión familiar. Qué bonito. 

      Bienaventurados los desheredados porque, al saber que han incinerado a la tía rica, ya no podrán temer que vayan a traficar con sus huesos, pues mucho nos tememos que las cenizas de la tía rica no alcancen ni de largo el predicamento y caché de un Elvis Presley, así que será difícil operar con ellas. Lo tendrán muy mal para sacar cuatro centavos por el barreño. Y es que la dirección general de restos y despojos de la empresa fúnebre no quiere dejar ni rastro de ella, no vaya todavía a revolverse en la tumba o incluso reencarnarse y aún se levante para cambiar sus últimas o penúltimas voluntades.

      Bienaventurados nosotros por ver cómo no se pudo desheredar a todos, pues intentos -no lo duden- los hubo y de gota malaya. Es todo un éxito y expresión de resistencia enconada de la tía rica contra los virulentos, masivos y despiadados intentos de anulación de su voluntad. Si no se consiguió no lo fue por bondades y deferencias, qué va, lo fue porque la tía rica mantuvo parte de su dignidad (hecho que nos produce un cierto pasmo, pues ya la creíamos entregada en alma y cuerpo a la voluntad de su ama), la otra parte se le escurrió por albañales bien controlados. Bienaventurados por no haber de recuperar una relación forzada, cansina y en un clima de gélido glacial, sólo por ser pariente en sangres. Pues miren, el abajofirmante no quiere compartir su sangre con alguien que sí es pura mala sangre. Y ahora, se ponga quien se ponga y como se ponga, es al abajofirmante a quien le costará perdonar, si es que algún día tiene algún interés en hacerlo.
      Lástima habernos perdido el encuentro en el purgatorio entre la finada y su agente de bolsa (el amor también cotiza en bolsa), ella recién llegada y en los primeros fuegos, él ya más doradito pero con una temporada todavía por delante para purgar sus culpas (es lo que a otros les espera, o quizá allí nos encontremos), antes que Dios Padre los acabe reclamando definitivamente a su seno. Y aun cuando lleguen al cielo, durante largo tiempo deberán esconderse por las esquinas del edén para evitar las miradas censoras del resto de los justos y las justas del paraíso celestial.

      Alguien podrá sentirse ofendido o ultrajado -incluso- por este relato (quien vaya a hacerlo no necesitará que le den mucha cuerda para ello); pues bien, que al menos pague ese reducido precio, aunque la única intención de quien suscribe es limpiar el honor de unas personas a las que se ha intentado -en vano- mancillar. Por mi parte nada más, ni los buenos días, no vaya a suceder me reclamen por la propiedad intelectual del saludo. Vamos, como la SGAE. Y acabaré con un verso que escribí para otros avatares, pero que un poco remodelado viene al pelo:


Sublime forma de duelo
de ruines y miserables
que antes de inhumar los muertos
ya han conseguido esquilmarles.
Carroñeros insaciables 
que trafican con los restos
y que industria hacen del fiambre.

      Y ahora, querida tía rica, se entiende tu súbita depresión y lo que querías decir cuando hablabas de no tener dolores en ninguna parte de tu cuerpo, sino que te dolía el alma. Otro precio que hubiste de pagar y aún hoy expías en las llevaderas ascuas del purgatorio, por tu hueca cabeza, la tuya -sí- llena de pájaros. 

      Una última advertencia: cuiden a sus tías ricas los ahora afortunados, que en próximas vidas pienso trabajarme de otro modo las herencias, procurando que los desheredados sean el resto. A ver si pillo cacho de una vez.

El Diantre Malaquías, pseudónimo de Nano Miguélez


22 septiembre 2016

(₸) DE HONDURAS Y DE EMBELESOS


DIARIO INTIMÍSIMO
¡¡Y una mierda!!
Lo intentaré de nuevo:
Me avergüenza pensar
que alguien pueda leerlo.
La música, por ejemplo
da unos golpes bajos tremendos.
Si alguna vez este ejemplar
cae en tus manos, o en las tuyas
¡compadécemeeeee!
pues en esta vida
se trata de acumular
actos bondadosos, humanos.
Si ya he desaparecido
mejor incluso:
con fondo musical
que tú y yo ya conocemos
lo recitas muy pausado
monótonamente, siempre igual
cadencialmente cósmico
y hasta puedes llorar.
En ese momento recuerda:
La calle, las cabalgatas
las cafeterías, el rock ...
INCITAN AL OLVIDO.
Abraza con fuerza
con mucha fuerza
y luego dices:
¡ERA MARAVILLOSO!.


ALGO ASÍ COMO UN PENSAMIENTO
Da asco ser un programado”.
Da asco caer en los tópicos de siempre:
románticos, misántropos, drogados
listos y listillos, bohemios, borrachos ...
Porque somos tópicos.
Tópico es ser revolucionario maoísta
como cándido pacifista.
Tópico es - cuando lo expresas -
PENSAR ..., SER LIBRES ..., SER LIBRE
o ser un apóstol del individualismo.
Tú, sí tú, ¿quién eres para juzgarme?.
Si me odias, insúltame, escúpeme, destrúyeme
PERO NO ME MALTRATES.
Déjame una parcela donde pueda descubrir
que a veces soy -o lo parezco- libre
donde siempre desee ser libre
donde pueda avanzar sobre mí mismo.
Si me admiras, halágame
publícame, hazme un mito
PERO NO ME MALTRATES.
Róbame la parcela
donde me has coronado
si alguna vez creo ser EL ABSOLUTO.
La sabiduría es siempre un ¿QUÉ?.


PARÁBOLA SOBRE LA VIDA
Yo considero la vida
como un camino de tonos variados
entre la noche y el día
a recorrer en solitario
o en buena o mala compañía.
Según ello, creo haber nacido
un plácido día al sol salir.
Nada me era claro
tanto como ignoraba
la existencia de lo oscuro.
El color de la aurora
todo lo transformaba
en lúdico y bucólico.
Jugaba inmensamente feliz
-creo recordar-
con el policromado amanecer
que a diario alumbraba
mi fecunda fantasía.
El sol del mediodía
pronto cayó violento
y aplastó mis sueños de niño
en el resisterio de la duda
rumbo a la enajenación.
Hube de retirarme a la sombra
y en la penumbra del astro
medité sobre impotencias
y fugas de la utopía.
En lucha contra la asfixia
una mujer fuerte y adusta
en mi oído susurraba:
“para que otra vez aprendas”.
Después los montes lejanos
allá por el oeste
enrojecieron de sangre
pero muy pausadamente
mientras yo de nuevo jugaba
con fuego de mil colores
que el horizonte paría
en auroras y arreboles.
El astro solar ya no mataba
porque él solo se moría.
Las montañas de poniente
se hicieron fuego de fragua.
En el bosque aledaño
otra mujer recogía
leña con que alimentar fuegos
más concretos e inmediatos.
Tímido me acerqué a ella
y le tendí una mano
luego la otra, y mi pecho
y toda mi alma.
Y aquella mujer encendida
de colores flameados
se tornó hiriente hoguera.
Busqué mitigar el daño
de mi roto corazón
con agua del río de agua
y la mujer susurró en mi oído:
“para que otra vez aprendas”
Sé que llegará la noche
mas donde el cielo cae
allí en el firmamento
aún surgirán arreboles
y una mujer a mi lado
que me quiera preguntar:
¿ ya has aprendido bastante ?.
BCN, ABRIL DE 1973


SILENCIO EVASIVO
Cuando intento la evasión del mundo
perdido entre la gente
pero sin pensar como ella
huyo de mí mismo
y no encuentro nada
de lo que mi existencia inquieta
buscaba en el silencio
que produce el ruido de la gente.
Mas cuando soy gente
y hago el ruido de la gente
entonces encuentro el silencio
camino en el silencio
vivo el silencio
que produce el ruido de la gente
y es cuando amo a la gente.
Porque su ruido
es producto del silencio.
Porque el silencio
es fruto del espíritu
y el espíritu es propio de la gente.
Y yo soy gente
aunque en realidad no quiera.
BCN, Mayo de 1973


UN HOMBRE CUALQUIERA
Yo. Yo no existo
no soy nada. Aunque sí.
Quizá un producto nefasto
de un mundo ajeno a mí.
Río ante un chiste
pero me muero de asco.
Soy valiente ante cobardes
y un hombre por parecerlo.
Cualquier sencilla canción
puede mis ojos nublar
y llorar luego
como un chiquillo frustrado.
No domino el corazón.
Todas me rasgan el velo
tejido por el amor
con hórrida virulencia
y un dolor desesperado.
Velo opaco a la ilusión
de la amante sin amado
o al revés.
Soy un cristal empañado
por lo tanto, nada soy.
Bilbao. Julio de 1972

Los versos diantres del Diantre Malaquías

18 septiembre 2016

(₸) Padres maltratados



      Introducción. Cualquier parecido con la realidad de lo que a continuación se narra será pura coincidencia, o debiera serlo, pues la tozuda y delirante realidad supera a menudo la imaginación más lisergicoalucinógena de cualquier redentor orate. Sitúen la historia en un país imaginario -o no- ávido de ser el ariete salvador del vanguardismo insustancial y vacuo que sólo una mente espongiforme (osea, con huecos interiores por donde se escurren las ideas) puede concebir y dar pábulo. Este imaginario país supónganlo constituido por otros pequeños países que, por mor de una legítima demanda, han conseguido parte del pastel en transferencias judiciales, con los consiguientes funcionarios propios. Entre éstos, no pocos han ganado la plaza por méritos -digamos- distorsionados. Es decir, para acceder a una sección funcionarial relacionada con la psicología no es prioritario saber algo de psicología, sino dominar idiomas (cuyo conocimiento, no se sabe por qué extraño arte de magia, te permite alcanzar cualquier otro tipo de saberes) y estar dispuesto a apuntalar la secta. Muy bien pensado, no me digan. Estos cualificados “expertos” (y sobre todo “expertas”) han tejido una red de confusos valores invertidos (el malo en no pocas ocasiones suele acabar siendo el bueno) y ahora manejan la burocracia cual ejército de salvación en defensa de las desvalidas. Han creado los S.S. (con perdón); o sea, los servicios sociales que, por medio de un ejército organizado en escuadras guerreras mayoritariamente “femininistas”; fiscalizan toda clase de comportamientos, en particular si se refieren a los del varón que, por lo muy general, es un irredento machosexista. Faltaría más. Pongan como protagonistas a una pareja de las de antes, el padre (él, para nosotros a partir de ahora), la madre (ella, tal cual el padre) y sus respectivas familias. Pelean (en sentido figurado, leches, no me vaya a venir el ejército de salvación amenazándome con redimirme de mi apostasía) por la custodia de un niño varón (perdón, otra vez), de tres años de edad. Con la mejor de las voluntades -craso error- y la ilusoria esperanza que el perfil del padre en apariencia del todo normalizado facilitase el logro de conseguir para sí la custodia; el abogado del padre aconseja a su mandante que consienta ser evaluado por la sección de los citados SS (con perdón). Y tanto él (el padre), como ella (la madre) acuden solícitos a la consulta. Ella pertenece a una familia atomizada, más que desestructurada; pero bueno, ningún hijo es responsable que sus padres sean unos tarambanas y unos botarates. Él, a una familia estructurada al modo tradicional o clásico-naftalinoso, de roles muy marcados que por momentos la hacen algo obsesiva y rígida, pero de las convencionales  y con valores sociales sólidos, si bien ahora están perdiendo esta fe por lo que les está sucediendo. Por supuesto, componen en conjunto un ambiente muy cálido y protector para el menor.
      Hecha  esta somera introducción que nos contextualice el tema, paso a exponerles datos concretos de la evaluación psicológica llevada a cabo por la rutilante e independiente funcionaria de los SS (con perdón), experta en idiomas y casi en psicología, y no serán necesarias muchas explicaciones para que cada cual saque sus propias conclusiones a poco que quiera. No son necesarias muchas luces, así que hasta los SS puede que entiendan.  

      Cuerpo. De entrada, tras leer los tres o cuatro primeros párrafos ya sabes por dónde van a ir las conclusiones. El Informe es así de burdo y tan zafio como grosero. Hay momentos que el escrito adolece de un bucolismo insoportable y hasta apestoso. “En aquest sentit, l’àvia materna parla amb afecte i preocupació del nen, fent una descripció profunda del caràcter del nen, dels seus jocs, dels seus hàbits, d’allò que menja... descriu un estil de criança ÒPTIM quan descriu protecció, afecte i espai per a la descoberta i autonomía del nen”-sic-. Sinceramente, quien esto escribe duda mucho de las capacidades de esta digna persona para descripciones tan sesudas y hondas; y seguro que el estilo de crianza óptimo no se lo cree ni usted, cínica y desvergonzada funcionaria. Se observa además en este parágrafo que la familia materna ya empieza a dar señales de sus profundos conocimientos psicológicos, o quizá fueran los literarios de la funcionaria al interpretar tan bien y con tanto mimo conceptos que con toda certeza le expresaron en forma más bien parca. La sagaz informadora, tras indagar sobre las relaciones de la pareja, la describe a ella con frases como…“en aquest sentit, EXPLICITA AMB TRISTESA…, o…“plora quan connecta amb aquests arguments, percebent que tard o d’hora això malmetrà psicologicament el menor…”¡Qué bonito!. De las visitas de los Mossos al entorno materno, dice la entrevistadora ”aquesta situación és viscuda amb molta angoixa i tristesa…”¡Pobre!.
      Apesta también un flagrante trato discriminatorio y tendencioso. Por ejemplo, de la abuela materna se dice que es pensionista. Sin más. O no se le pregunta por qué razón, o de saberlo se omite por carecer -al parecer- de importancia. Sin embargo, a la abuela paterna sí se le pregunta y ante la negativa a exponerlo la acogota y lanza una patada a la espinilla en forma de “no nos quiere decir por qué es pensionista”. Todo un demérito el ser pensionista por algo y no contarlo, como si esta familia no fuese en realidad de lo más adaptada e integrada para los tiempos que corren todavía no del todo desquiciados, aunque para allá vamos. Y añade de la abuela paterna que fa un pla custodi que per rol no li pertoca, mostrant-se enutjade quan se li recalca aquest aspecte”. Pues en todo caso no le importaría continuar con el plan que ya siguió hasta prácticamente los dos primeros años del niño. Desde luego a la familia de él -repito- tan corriente, le cae la del pulpo y la acribilla a expresiones incluso insultantes como que tienen un discurs egocentrat, sentiments depressius i catastrofisme…apareixen idees de complot, d’engany...", etc. En este Informe tienen las razones y la prueba de ese complot y persecución en toda regla. Las decisiones las toman los abuelos paternos: “Es copsa que els avis exerceixen una gran influència en les DECISIONS DEL PARE quan els seus PENSAMENTS, EMOCIONS I ACCIONS són realitzades en comú en la gran majoria d’ocasions”Jo, qué manera de someter a un hijo, si bien en la elección de la compañera de su vida se soltó el pelo porque fue a elegir una que nunca hubiera elegido ninguno de sus padres (de él). Cuando el Informe habla del  índice de “desitjabilitat” en los resultados del test, o lo que es lo mismo, las ganas de quedar bien que todos practican cuando son examinados para estos menesteres, en ella no cita esta palabra y lo expresa con…“…esbaixa el perfil clínic del test…” y “nivell de sinceritat ÒPTIM” -sic-. De él, agárrense: “…index de sinceritat molt baix”…, ítem de destjabilidad molt alt”Sin términos medios. Sobre el perfil de éste  “…dependència emocional respecte dels altres… De ella matiza con algo de poesía y lo expresa …”tot i que té tendència a seguir les pautes que li marquin persones que signifiquin emocionalment quelcom per ella…”. Esto suena mucho mejor que “manipulable” o que  “dependiente”, que es lo que con contundencia se afirma sobre el padreÉl cambia de actitud cuando están sus padres (lo habrá visto ella, yo no) y lo califica directamente de mentiroso  sobre no sé qué asunto de un piso respecto a lo cual nosotros sabemos que no miente. Pero en fin...
      A lo largo del Informe se evidencian numerosas aseveraciones (“molta intrusió”; "actitud persecutòria i assetjadora”, p.e.) que la informadora pone en boca de la entrevistada y adorna el discurso con expresiones que la entrevistada muy difícilmente podría  utilizar, dado su nivel de formación. Si no, lean: Defineix  (¿quién “defineix”, la entrevistadora o la entrevistada?) un estil educatiu patern molt mediatitzat -sic- per les figures dels avis…., fet que contradiu el seu propi estil definit como afavoridor de l’autonomía…. Manifesta el seu desig de socialització del nen. Lo de “afavoridor de la autonomía” y exploración del espacio lo han llevado tan a rajatabla y al pie de la letra que hasta hay evidencias que muestran al niño subido en el cuarto o quinto peldaño de una escalera de mano habilitada en una terraza de un segundo piso. Pues sí, a eso se le llama favorecer la maduración neuromotriz. Caramba, caramba, esta mujer y la familia entera son un pozo de conocimientos psicológicos.
      El Informe está plagado de contradicciones con afirmaciones del tipo…”és oberta…", o… “Quant a la relació maternofilial, la Sra. Laínez PARLA AMB TENDRESA…, -sic-, y un poco más adelante…"no mostra gaire els seus sentiments..”, lo cual resulta de extrema importancia y quien así se comporta es, cuando menos,  de dudosa fiabilidad. Y además, en qué quedamos, por un lado nos dice que no expresa sus sentimientos, pero por otro nos dibuja una escena cargada de un bucolismo artificioso y de todo menos natural.  La expresión “tendresa” (aplicada a ella, claro) es tan recurrente como el regüeldo a sardina y sale en diversas ocasiones (”parla amb tendresa”), así como el jabonoso y dulcificador término  ÒPTIM que lo utiliza al menos cuatro veces, como si este vocablo pudiera formar parte de un Informe riguroso, con voluntad objetivadora y creíble. Rebosa también de banalizaciones respecto a temas importantes sobre los que pasa de puntillas o directamente no pasa, como el perfil de ella en general y su relación con el mundo de las drogas, o su inestabilidad emocional, o la naturaleza desestructurada del entorno materno, así como  afirmaciones gratuitas, tal cual…. i amb posterioritat, porta una vida harmònica lluny de problemàtiques”. ¿Pondría la informante la mano en el fuego por mantener esta aseveración?. Hay omisiones graves. No se sabe si ya tiene nuevas fuentes de ingresos que no sean los cursillos. No se detalla ni concreta si ya ha conseguido trabajo. ¿Lo ha conseguido, o sus ingresos seguirán viniendo por vías atípicas?. La aportación material realmente significativa siempre ha corrido del lado paterno. ¿Quién si no ha provisto siempre al entorno familiar de un sueldo regular?. De igual modo se echa en falta el relato de la ANAMNESIS del niño, desde el embarazo hasta el primer año de vida, pues es fundamental. Por supuesto, todo ello indigna a la vituperada madre: “S’índigna devant aquestes manifestacions i més quan la Sra. Rosa ha tingut un embaràs amb seguiment mèdic correcte"No es nada difícil comprobar quién se ocupó de ello, y en realidad se  sabe pero se calla.
      El escrito es ubérrimo en jucios de intenciones, de modo que respecto al padre y a los abuelos paternos señala que su actitud es“…un questionament constant a les seves funcions maternes, un excessiu control del menor i de la relació materno filial, aixì com MOLTA INTRUSIÓ PER PART DEL AVIS PATERNS A LA LLAR…”. ¿Pero quién se ha creído que es esta inquisidora de almas para osar hacer este juicio de intenciones?. O…“...va actuant de forma persecutòria y assetjadora respecte a ella y a la relació materno filial…”Por si fuera insuficiente, lo de“assetjada” lo insiste hasta la arcada. En boca de ella pone que…“descriu un pare molt controlador i possessiu…”o “…tot aquell estil que es distanciï d’aquest model els deperta sospita i preocupació…”Lo dicho, esta chica (la madre o la informante, qué más da) es un portento en psicología. Y ahora algo tremendo: ”L’ÈSPECTATIVA JUDICIAL DEL PARE RESPON MÉS AL DESIG QUE EL AVIS PATERNS TENEN RESPECTE AL MENOR QUE A LA VIABILITAT D'UN PROJECTE CUSTODI PATERN…”. Primero, no sólo vuelve a juzgar intenciones, sino que ahora menosprecia también al padre de modo inaceptable y falaz. Segundo, ¿responde la entrevistada o responden por ella?. Por cierto, el entorno paterno tiene clarísimo el “pla custodi”, pero teme quedarse sin ninguno. Ànim depresiu força acusat del pare…”. Olé diagnóstico. ¿Quién lo diría?. Pues no lo es ni aun teniendo que soportar zarpazos como los que se le propinan en esta especie de Informe. Sobre los abuelos paternos indica que juegan su rol…“Situant-se com a figures parentals, més que d’avis”¿En qué basa tal aserto?. ¿En la actitud sobreprotectora con sus allegados, incluida la bisabuela?. ¿Hay un perfil determinado de abuelos buenos y malos?.
      Las inexactitudes o directamente mentiras jalonan el documento. Vean, si no.  Como se ha anticipado,  ella -tal que dicen- ha coqueteado con las drogas y lo expone como sigue: “...un problema amb les drogues de 5 mesos de dependència, quan tenia 20 anys”. Eso es mentira. Ni es así ni puede serlo en la inmensa mayoría de los casos análogos al que nos ocupa. No hay nadie muy dependiente, si no adicto, que haya sido dependiente y/o adicto a nada “durante seis meses”, como el que hace un viaje a la Patagonia, que es destino lejano. Más: “l’embaràs del Marc arriba sense gaire planificació, essent ajudats per ambdues famílies...“. ¿Ah sí?. ¿Tiene pruebas o es una afirmación gratuita?..., aunque destacada, ¡cómo no!. La informadora si no es tonta (?) debe saber que eso no sólo es clamorosamente parcial, sino radicalmente falso. De los SS (con perdón) domiciliarios (la policía guardiana de los valores de la secta) nos dice que visitan el domicilio materno y… “trova el pis en condicions òptimes…”. Malo, eso quiere decir que no es real. Por otra parte….¡y dale con el término “óptimo”!. Otra. ”des de fa 6 anys resta abstinent de qualsevol substància estupefaent”¿Cómo saben eso?. ¿Aportan alguna documentación o evidencia?. Ni una. 
      Rematan el documento auténticas aberraciones científicas acompañadas incluso de rastreras amenazas. Sigan. “…no es desprenen indicadors que suscitin comportaments de negligència materna”Desde el primer momento ya se veía venir esta conclusión: “Pla custodi, poc sòlid, amb força contradiccions” (referido a él, por supuesto). El mundo al revés. Si el de la madre es tan bueno, ¿por qué no se nos aporta la ANAMNESIS del embarazo y el primer año de vida?.  El colmo de los despropósitos, e incluso infantilismos del tipo “pues ahora no t’ajunto”, es lo del PUNTO DE ENCUENTRO. Pero ¿a quién se trata de proteger?. ¿Se protege así al niño?. ¿Acaso ha sido la madre agredida alguna vez?. ¿Pero quién ha sacado el niño adelante su primer (o primeros) años?. ¿Quién y cómo ha sido?. Léase lo del PUNT DE TROBADA: “…es podría veure restringit el règim de visites paternofilial…”.  Pero bueno, ¿es real lo que se está leyendo o es un mal sueño?. ¿No es esto una amenaza palmaria que a quien menos considera es al niño?. Por Dios…

      Epílogo. Es este Informe del PATAF (o algo así) perverso, si no directamente facineroso, maniqueo, malintencionado, inmoral y -por supuesto- carente del más elemental rigor científico. Quien esto escribe en su inocencia creyó que sería el mejor aval para esta familia, pero se equivocó, pues SIS (Su Ilustre Señoría) o no se lo leyó, o no sabe leer en clave jurídica  y sobre todo forense, o sí lo hizo e incluso lo entendió, pero se lo pasó por el forro de la toga, por adscrita o simpatizante de la secta (de ser así, ¡qué pavor). A él, tras decírseme que hasta se le habría amenazado con “menos niño y más pasta” (la verdad, me cuesta creerlo), al final fue una tarde más con niño y menos pasta a añadir a las asignaciones de ella, de las cuales ha ido haciendo su “modus malvivendi”.
      A la familia paterna aun siendo personas imperfectas, aunque sin excesivas tachas, sólo por una arraigada pero muy lícita obsesión que los ha llevado a parecer ante algunas instituciones como unos “pesados insoportables”, han ido calificándolos a lo largo de todo el relato poco menos que de paranoicos. ¿No es justamente este Informe una irrefutable demostración que sí han sido y están siendo objeto de un complot aún vigente por negligencia y/o mala folla (una de las dos o las dos) de los responsables?. ¿Son paranoicos o tienen sus razones para sentirse perseguidos?. ¿O quizá son sólo obsesivos sobrados igualmente de razones?. ¿Pero cómo no van a desconfiar con esta sarta de impertinencias, en su sentido más amplio?. En fin, a los miembros de esta familia se les podrá acusar de algunas cosas, por ejemplo de “mala imagen” y “pelmas” por estar en parte ofuscados con su nieto, pero no de no volcar en el menor toda su dedicación y responsabilidad. Y respecto a “dependencias”, bendita sea la que este muchacho (el padre del menor) tiene con sus padres. Ojalá más gente pudiera tenerla. En opinión de quien suscribe, el resultado más sensato y ajustado a rigor hubiera sido, al menos los dos siguientes años, una custodia para el entorno paterno, pero con días entre semana y hasta noches con sus pernoctas incluidas, pues dadas las condiciones ya existentes hubiera sido posible. Todo -claro está- en función de la actitud de la otra parte que, tal como salió de la estancia judicial; esto es, blandiendo sus dedos corazón por encima de las cabezas de todas ellas (constituían aplastante mayoría, por un solo señor -con perdón-) y llamando al abogado contrario “hijo de puta”; pues -la verdad- no cabe esperar mucha sensatez. Y esto no acabará aquí, por más que si sucede algo (me refiero a accidentes) casi nunca paguen por ello los auténticos responsables.
      Así que, vistos los penosos precedentes ya saben el batacazo al que se exponen muchos padres varones (por cuanto ahora puede haber padres mujer, aunque se les denomine progenitor-35 XXL ), de confiar a los SS (con perdón) de esa insigne y sabia institución denominada PATAf (o algo así) sus -en muchos casos- legítimas y justas aspiraciones. Por lo que se desprende de este documento, la justicia en esta nación de naciones y en las naciones de esta nación es no ya ciega, sino bizca, patizamba y muy fea. Ah, y no ignoro que la publicación de este artículo supondrá para determinada gente no sólo una herejía políticamente incorrecta, sino que incluso pasaré a ser sospechoso de maltratador o, en el mejor de los casos, de connivente con ellos. Es lo que hay.
      Para finalizar permítame el lector allende los dominios catalanoparlantes mantener las frases textuales en catalán, en parte por no ofender a los lectores de este ámbito, en parte también porque yo (les aseguró que alejado de cualquier secta, incluida la idiomática) les recomiendo se familiaricen y hasta vayan sabiendo de esta hermosa lengua, y para algunos será incluso bueno el aprenderla.

Del proyecto "El mundo según el Diantre Malaquías"                                 



14 septiembre 2016

(₸) Psicología y escuela




Calidad de enseñanza
       La significación de esta expresión suele asociarse, de forma simplista y excluyente, a conceptos tales como más patios, menos alumnos por clase, más participación de los padres y otros que, siendo positivos, son secundarios o no determinantes. Incluso algunos, en determinadas circunstancias, en lugar de favorecer lo que hacen es interferir en el proceso educativo. De ello resulta un sugerente ejemplo el de aquel padre de barrio obrero que, en reunión colegial de la comunidad educativa, reclamaba Marxismo como asignatura para su hijo, aún niño.
       Sin embargo, otras significaciones de esta misma locución, sea por desidia, prejuicio, o supina torpeza se ignoran o descalifican. Entre ellas podríamos destacar la consideración de la enseñanza como profesión que requiere una gran vocación (por oposición a esa otra que la presenta como una titulación media, de logro relativamente fácil, con pocas horas lectivas y muchas vacaciones que, aparte de dar acceso al funcionariado, garantiza de por vida un puesto de trabajo, se sea o no competente), que exige un inequívoco compromiso de autoformación (cultivo intelectual) permanente, que demanda una gran cualificación y profesionalidad de los enseñantes, que aprecia y tiene la figura del Psicólogo y/o del Psicopedagogo como adecuados supervisores y correctores del devenir, tanto personal como educativo, de los individuos educandos, etc. Pero claro, sigue dando la impresión que tanto esta variedad de acepciones, como el cometido de estos profesionales siguen sin estar justamente valorados.

Prejuicios hacia el Psicólogo
       De forma profusamente extendida al Psicólogo se le tiene miedo, pues -guste o no- somos fiscales que escudriñamos el alma individual y colectiva, o bien es percibido de forma distorsionada según innumerables y errados prejuicios -no siempre bienintencionados unos, profundamente estólidos otros- que llevan a representarlo como un domador de seres irrecuperables y sin remedio, o poco menos. Recuérdese que no es poco frecuente oír entre quienes se refieren a este profesional expresiones del tipo “eso es para locos”, y otras de inequívoca zafiedad. Y aunque todo esto no merezca más comentario, sobre semejantes ejemplares cabría señalar que quizá crean tener mucho que ocultar, siendo de rigor recomendarles el ejercicio de la autocrítica que redima en lo posible (?) su inveterada ignorancia. No obstante, hay quienes con buena voluntad, sencillez, y aún a veces por moda, acuden a este especialista con actitud abierta y franca. Su leal colaboración será clave para que el proceso iniciado muestre toda su eficacia. Ahora bien, debe quedar claro que el Psicólogo no es cual cirujano que arranca el mal de cuajo. No. Los efectos de la terapia no son inmediatos y puede que apenas se muestren tangibles a medio plazo. La tangibilidad, los resultados concretos, que son posibles y además operacionalmente medibles, necesitan tiempo y -dada su importancia, insisto- colaboración por parte de los tutores de los sujetos del tratamiento.    

Seguimiento psicológico
       ¿Cuál es pues la función del Psicólogo en el proceso educativo?. Evidentemente la de hacer un seguimiento psicológico de los educandos a través de exploraciones programadas o coyunturales que, con una cierta precisión, permitan evaluar aspectos de la persona como tal (psicomotricidad, aptitudes, actitudes, etc.). Este conocimiento debería aprovecharse como valiosísimo banco de datos, tanto para los archivos de cualquier colegio, como para los propios responsables más directos del sujeto explorado. En este punto, y por retorcidas que puedan ser las interpretaciones, no ha de sentirse ningún rubor al resaltar la importancia de “chequeos” psicológicos periódicos, con el único fin de contrastar si hay evolución, o en qué dirección se evoluciona. Disponer de estas informaciones resulta de un innegable valor y utilidad.
       Pero la tarea del especialista no acaba en el diagnóstico, sino que ésta se continúa con el tratamiento de carencias diversas, las cuales pueden llegar a bloquear toda posibilidad de desarrollo normalizado. Y este tratamiento debe realizarse incidiendo sobre aspectos ya reseñados en este mismo apartado con otra terminología (desarrollo motriz, desarrollo de la capacidad de abstracción, madurez emocional, etc.), para hacer así funcionales las potencias que sin duda existen en cualquier individuo. Conviene insistir una vez más en lo prolongado del tratamiento a seguir,  puesto que en este argumento se basan los necios y/o maledicentes para desprestigiar la profesión psicológica que, pese a quien pese (pienso en particular en médicos tarugos y sectarios), tiene un brillante futuro por delante. También en lo imprescindible de la colaboración sincera e incondicional de la familia, así como la necesidad de un diálogo coordinado y abierto entre los constituyentes de la comunidad educativa.
       En definitiva, es inexcusable responsabilidad de la familia, si bien bajo asesoramiento de los docentes y/u otros expertos, la decisión última de acudir al profesional de la psicología. Eso sí, debería ser con mente abierta, deseos sinceros de cooperación y con inequívocas intenciones de conocer mejor y querer más equilibradamente a sus hijos. En estas condiciones, la relación integral establecida entre las diferentes partes del proceso pronto se mostrará como eficiente, y la escuela acabará siendo un placer más en la vida del niño.
                                  
El mundo según el Diantre Malaquías

10 septiembre 2016

(₸) El eterno delirio paranoico como constante (matemática) en los rasgos de identidad de naciones y nacioncitas


  
      De entrada, sepan que sé lo iluso de pretender hacer pedagogía con quienes debieran ser depositarios de cuanto aquí se expresa, porque su pensamiento unidireccional, si no directamente limitado, lo hace más difícil que tallar la piedra a meadas. Pero bueno, al menos me desahogo, que vivir según dónde carga un tanto. El artículo presente consistirá en desmenuzar las diferentes partes del título y profundizar una por una en ellas. Permítanme, pues, que se lo explique.
      Por evidente que parezca el término “eterno no lo pasaré por alto, por cuanto en las naciones la cantinela permanente de los medios afines sobre los rasgos de identidad y las delicias de la nación de aquí se convierte a menudo en cansina e insoportable, y si no participas de esos criterios respecto a la comunidad que flota en su imaginario, tratan de excluirte, tras calificarte con total certeza de “antialgo”. Sin embargo, la primera expresión con enjundia que aparece en el título la componen el dúo de palabras “delirio paranoico”. Por “delirio” debe entenderse perturbación y excitación mental causada por una enfermedad o una fuerte pasión. Estado de excitación que no obedece a razón ni a la propia voluntad. Despropósito, disparate. Más específicamente, el término “paranoico” puede referirse a un tipo de sensaciones angustiosas, como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables ("manía persecutoria"), o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo (delirio de grandeza o grandiosidad), o a una patria oprimida por un enemigo tan cercano como sibilino; de lo que -según estudiosos del tema- se encargan personalidades de marcado cariz sectario, incluidos dictadores con nombre y apellidos. Aunque el significado del vocablo ha ido moldeándose con el paso del tiempo, el diagnóstico moderno más adecuado para la paranoia es el de "trastorno delirante" de tipo crónico, con mayor o menor virulencia ocasional, con lo que la locución delirio paranoico es en sí misma redundante.  El tema -por ejemplo- de las “balanzas fiscales” ha devenido en delirio, respecto al cual ando yo con la mosca tras la oreja. Por ejemplo, hay quien no para de pedir las balanzas fiscales de la nación de aquí respecto a la española, mientras que -salvo yo- nadie demanda las “balanzas fiscales” de Alemania respecto a España, y cómo se ha gastado el dinero alemán en la nación de aquí, o cuántos de la nación de aquí han “chupado del bote” de ellas sin hacerles puto asco. Estas “balanzas fiscales” no existen aquí.  Otro ejemplo sublime de “delirio paranoico” cuya gravedad disociativa (entendiendo por disociación que alguien se crea un Carles Puyol sin serlo, un decir), dependerá de las esferas que lo utilicen y con qué intención lo hagan. Tiene relación el asunto con el pasado mundial de Sudáfrica 2010, en el que la selección de la nación opresora había llegado a la final y, según noticias de prensa, desde instancias políticas impidieron a los niños ver ese partido en los campamentos de verano que la nación de aquí tiene repartidos por el territorio nacional, de aquí. Me cuesta creer que esto sea cierto, pero no me extraña, pues desde mis doce años, allá por el 1964, que ando por la nación de aquí, me reconozco de sobras el tufo y los  atufantes. Fuese el hecho cierto o no, yo sí estoy seguro que en algunos, o en bastantes, o incluso en demasiados lugares el hecho sí sucedió. Repugna especialmente el hedor de la peste excluyente en los nacionales con menos “pedigrí” de la nación de aquí, pues entre los de “pedigrí” no son mayoría ni mucho menos los que reivindican el agravio como constante de sus vidas. Los hay que podrían no saber castellano, pero tampoco comulgan con esa patria tan estrecha. Incluso para mí hay aborígenes con “pedigrí” que bajo ningún concepto los quisiera fuera de mi mundo y de las patrias por donde me mueva. Muy a menudo se ponen como excusa que si los criticas es que no los conoces, y si se lo desmientes alegando que hablan con alguien para quien no hay un punto en cualquier lugar del mapa de Catalunya que en cuarenta kilómetros a la redonda no tenga al menos un pueblo donde él no haya estado físicamente, les da lo mismo; así que te seguirán tildando de “antisuyo”. Pero que no me acusen de contaminado por la brunete mediática, porque ni prensa leía yo por aquellos entonces. ¿Confusión?. Qué confusión. Vamos a ver, ¿de qué Catalunya me hablan cuando me dicen que no se les comprende?. ¿De la que votó el Estatut (que no llegó al 40%, y encima algunos votaron “no”), o de la que pasó solemnemente de esa historia (60%)?. Pues sí, ojalá se celebrase un referéndum limpio y libre -claro- para poner a cada uno en su sitio y bajar a los políticos (a la mayoría) de la farola donde juegan al farolazo y farolero. El tamaño de la bandera de Colón y el de la que se desplegó aquí con la manifestación tan hinchada como la bandera, ¿es lo uno criticable y lo otro no?. Por cierto, ¿cuántos se manifestaron “pagados”, con fondos de todos, por supuesto?. ¿Tantos como la celebración espontánea de la victoria en el Mundial de la nación opresora?.
      Los delirios invaden la sociedades nacionalistas y como el bochorno insoportable del verano mediterráneo las hacen irrespirables, sin embargo -o por eso- nada se mueve, nada se critica, todo está bien. Hay gestores de estas naciones que nunca pagan precio por sus errores (St. Boi, Horta de St Joan…), porque siempre logran endilgar los males al enemigo externo y no a la propia incompetencia. ¿Cómo reconocer que lo de Horta de St. Joan fue fruto de gravísimas negligencias, ineptitudes e incluso intolerables frivolidades pseudoecologistas?. Y lo del túnel de bateo de St. Boi el más grosero y  estereotipado chiste malo sobre el ahorro y su relación con este pueblo, por desgracia hecho trágica realidad. Qué poco faltó para que le echaran la culpa a Madrid, aunque éste de una forma u otra siempre la tiene. Son tantos los sucesos por mala fe o incompetencia en la gestión que nos alargaríamos hasta el infinito. Sin embargo, uno aquí parece vivir en medio de un rebaño de ovejitas luceras, churras o merinas, y en ningún otro grupo se sentiría más cohesionado que en esta tribu tras una bandera y una pancarta con un lema siempre quejumbroso. Es así el estereotipo de este pueblo, la indudable carga paranoica, que aunque sea significativa no representa a todos. Dicen que lo que ha estado pasando si gobernaran ellos no hubiera pasado, que España les roba y que no pueden invertir cuanto y en lo que quisieran. Se excusarán de su inicua gestión con argumentos que no tienen medios y que si fueran ellos quienes nos gestionaran otro gallo cantaría. Y lo mejor es que hay gente que se lo cree y de ahí a la disociación hay un corto trecho. La corrupción campa a sus anchas de forma escandalosa (aunque aquí son corruptos sólo y siempre los mismos, casi nunca los otros, y si alguno cae no le asignan siglas de partido). Pero siguen sin quererse enterar: la culpa sigue siendo del TC y de Madrid, faltaría más. En fin, es éste un tema de tanta chicha que no hay espacio en un artículo para exprimirlo.
      Antes de adentrarnos en el “diferencial semántico” (D.S., que así queda más molón) y la constante matemática -por supuesto- conviene precisar y definir el concepto “nación”. Según Wikipedia nación, en sentido estricto, tiene tres acepciones: La nación política, en el ámbito jurídico-político, es un sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado".  En “sentido lato nación se emplea con variados significados como Estado, país, territorio o habitantes de ellos, etnia, pueblo y otros". Por último la nación cultural, que es  la que interesa a nuestro relato, es un “concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, se puede definir a grandes rasgos como una comunidad humana con ciertas características culturales comunes, a las que dota de un sentido ético-político". Por otra parte, cualquier nación que se precie siempre ha de tener un enemigo exterior y “rasgos de identidad que la nación de al lado no tiene y además socavan y atacan los nuestros. Para ser “nación” es también imprescindible descargar sobre este enemigo imaginario las propias frustraciones y/o inoperancias. En realidad que tengan la culpa de todo por envidia, ya que ellos son “diferentes” y “menos/más algo” que nosotros y por ello somos envidiados hasta por el mismo Dios (versión de dime sobre lo que pregonas y te diré de lo que careces). Las naciones empiezan en familia. Pasa en mi pueblo respecto a los del pueblo de al lado, con el que constituye el municipio. Para sentirse identificados los unos con los suyos han de ser “más/menos algo” y sobre todo “diferentes” a los del pueblo de al lado y odiarlos, lo cual como corresponde funciona igual a la inversa. Como “rasgos de identidad” que enfrenten a los unos con los otros podríanse comparar aquí el número de universitarios, o de analfabetos funcionales o completos de un lado u otro, y estárselo echando en cara al tarado vecino durante el resto de su vida.  Además las naciones te adoctrinan de tal forma que quienes no compartan sus sentimiento nacionalista son traidores más o menos peligrosos (según la mente febril del nacionalista de turno), creándose realidades paralelas, muchas veces más importantes e incluso numerosas en su composición que las que conforman el credo “nación”. Se puede tener el sentimiento de pertenencia a una comunidad, pero cuanto menos oficial, mejor. Las naciones funcionan con numerosos símbolos, parafernalia identitaria, tótems y tabús. Tótems y héroes a menudo  reinventados a los que una historia rigurosa derribaría en su mito (¿héroes o chorizos directamente?), pero no hay peor ciego que aquél a quien la luz no le llega al entendimiento. Las naciones son más peligrosas cuanto más oprimidas (p.e., las nacioncitas) por el yugo impositivo de otros que también quieren y pueden ser nación. Son explotados, esquilmados y muchos, pues hombre por la nación no matarían, pero sí podrían abofetearte por díscolo y “antialgo”.
      Nos queda por desmenuzar el sintagma “constante” (“matemática”).  Si dentro del método científico se toma como modelo o paradigma el denominado “diferencial semántico” (una escala de 0 a 10) se pueden establecer diferentes categorías (cuatro para ser exactos) en función del peso que el delirio paranoico tenga en el número y calado de los pensamientos delirantes y las acciones consecuentes. La oscilación estaría entre nada o muy poco peso en el número y calado de estos pensamientos y acciones (sin delirio ni rasgos psicóticos significativos, con puntuación entre 0 y 2,5 puntos sobre diez; o entre el 0 y 25% del volumen total); o el peso muy significativo, ya patológico y en algún caso de encerrar por orate  y/o terrorista, con delirios y rasgos psicóticos susceptibles de provocar disociación y desplegarse en esquizofrenia (puntuación superior a 7,5 puntos sobre 10, o más del 75% de pensamientos delirantes respecto al total de pensamientos y acciones consecuentes). Se entenderá por tanto como “constante” una cifra que no es constante sino variable, pues constituirá el valor mínimo o umbral inferior de un intervalo y la cifra exacta de ese umbral inferior dependerá del grupo taxonomizado. El matiz “matemática” cobra su sentido considerando que las cuatro categorías se conforman según valores numéricos. Por lo general, el peso del “delirio paranoico” en el conjunto de los rasgos de identidad que conforman a determinadas naciones tiene como término medio un valor de entre el 25 y el 75% del total del perfil.
      De las cuatro categorías taxonómicas, en primer lugar estaría el “ciudadano no nacionalista”, sin nada o muy poco peso en volumen y calado de sus delirios y rasgos psicóticos, con puntuación de entre 0 a 2,5 sobre diez, o un máximo del 25%; que no tiene delirios de patria, y lo que es su patria no va mucho más allá de las puertas de su residencia. A partir de ella, supervivencia. El segundo grado (entre 2,5 y 5 puntos sobre 10, o entre un 25 y 50%) corresponde al de un “nacionalista con un nivel moderado en el número y calado de sus pensamientos delirantes”. Sus delirios aunque van siempre en las dirección de “nosotros tal” y “los otros cual” (éstos siempre peor, claro), o sea, paranoia que asoma. Todavía se  mantienen dentro de los márgenes del sentido de realidad, pero en las puntuaciones superiores ya empiezan a difuminarse sus límites y a rozar el inicio de la “psicosis”. Entiéndase “psicosis” como  un estado mental en el que existe una pérdida de contacto con la realidad. A las personas que lo padecen se les llama psicóticas. Las personas que experimentan “psicosis” pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria. Sin embargo, muchas personas tienen experiencias inusuales y de distorsión de la realidad en algún momento de sus vidas, sin volverse discapacitadas o ni siquiera angustiadas por estas experiencias (vamos, que ni se lo notan ni se les nota). Desde esta perspectiva, las personas que son diagnosticadas clínicamente como psicóticas pueden estar teniendo simplemente experiencias particularmente intensas o angustiosas (véase esquizotipia). No obstante, en este nivel no hay disociación, todavía no; aunque no es extraño que ciertos personajes empiecen a desbarrar o a partirse la boca por un asunto del que no obtienen ni oficio (vender bufandas del club de fútbol sí lo es), ni beneficio (las “perrillas”obtenidas de una reventa al grito de “tot el camp…”, sí son sarna con gusto).  La  tercera categoría (entre 5 y 7,5 puntos sobre 10) engloba al “nacionalista con un alto nivel en el número y calado de sus delirios”. Aparece la “psicosis”  en toda regla, puede haber disociación, aunque el sujeto presente aspecto normal y en apariencia integrado, es decir que no parece romper con la realidad o se le aplica la presunción de inocencia. Suelen ir envueltos en banderas y cargados de insignias y símbolos. Su paranoia adquiere tintes de enemigos a los que combatir, pero todavía lo hace (al menos en apariencia, pues en privado te puede llegar a atizar por no ser parte de su nación) dentro de las reglas del juego democrático (que dicen). Es decir, todavía está integrado. ¡Ojo!, también aquí alguno puede estar pretendiendo venderte algo tangible, pero en este nivel son los políticos y espabilados de su honda los principales beneficiados del delirio casi colectivo. Por último surge el “nacionalista con un nivel exagerado en el número y calado de  sus pensamientos delirantes” (con más de 7,5 puntos del peso de sus delirios sobre el total del perfil), con una “psicosis” ya desplegada en forma de peligrosa paranoia que le lleva combatir, con las armas si es preciso, la patria atacada por los imperialistas de siempre. Llega a tal nivel en algunos casos el grado disociativo que a menudo se tiene la impresión de vivir en un manicomio, de forma tal que en cualquier momento uno puede encontrarse de frente con el mismísimo Rafael Casanova i Comes. Por cierto, quien quiera saber la verdadera Historia de este individuo que recurra a Universidades que no pertenezcan a la nación opresora, ni siquiera a la oprimida, por ejemplo Cambridge u Oxford. Verán qué pronto se les derrumba el mito, a quien -claro está- aún conserve un mínimo de capacidad de análisis crítico, por otra parte muy difícil en estos lares porque la presión mediática es muy fuerte (los editoriales conjuntos son la prueba), como no podía ser de otro modo pues entre otras cosas viven de las subvenciones, sin las cuales todo lo de “leer” aquí fracasaría estrepitosamente. Ah, que no se olvide que el peligro de delirio límite y hasta de la disociación lo tiene el rebaño, no los pastores y jefes institucionales de la manada que, salvo los más tontos y pringadillos, el resto no se cree para nada el rollo que predican (miren si no, cómo educa a sus hijos propios -un suponer- el cordobés que fue reyezuelo del taifato NE de la península ibérica). Por eso jamás he entendido a quien no saque beneficio pecuniario a la militancia y filiación o simpatía hacia un partido (cásate con tu madre, si ganas con ello). Entre éstos es donde concurre el mayor peligro de “psicosis” y hasta de disociación. Es incluso posible que en la fase REM de sus sueños ondeen banderas, canten himnos o se transmuten en cualquier ínclito del altar de mitos de la nación en cuestión. Y todo sin cobrar.
      Para finalizar, dejo abierta la posibilidad de más artículos porque el tema es tan jugoso y da tanto de sí que vale la pena desarrollarlo, tanto como profundizar en el sentimiento nacionalista como sustituto de un sentimiento de familia (según avezados sociólogos) y propio de lugares donde los vínculos familiares son más sectarios, tribales y artificiosos, al tiempo que muy poco consistentes en el sentido más auténtico, emocional y afectivo del término. 

Fin
El mundo según el Diantre Malaquías